2. Situación del IECM y las recientes elecciones en Hidalgo y Quintana Roo
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Quintana Roo: Mara Lezama gana las elecciones pese a su compleja candidatura

Carlos Barrachina Lisón

 

 

En el año 2022 en Quintana Roo se ha competido electoralmente por la gobernatura y por la renovación del congreso local.

Con un 40.68% de participación, Mara Lezama Espinosa (MORENA, PVEM, PT, Fuerza por México), se impuso con 309,937 votos (57%) a Laura Fernández Piña (PAN, PRD, CONFIANZA) que obtuvo 87,369 votos (16%), a José Luis Pech (MC), que logró 70,315 (13%), Nivardo Mena (MAS) 38,112 (7%), y a un PRI encabezado por Leslie Hendricks que escasamente consiguió 16,048 sufragios y un 2.9% de la votación[1].

En las elecciones por la renovación del congreso local, la coalición “Juntos haremos historia” venció en 14 distritos electorales y en uno más lo hizo el PVEM en solitario. La cámara local, a la que se suman 10 diputados por representación proporcional, estará integrada por diez diputados de MORENA, siete del PVEM, tres del PT y uno del PAN, otro del PRI, e igual número por parte de Movimiento Ciudadano, MAS y Fuerza por México[2].

 

¿Cuáles son las reflexiones más importantes del proceso electoral?

 

A pesar de que la participación únicamente fue de un 40.68%, el número final de votantes fue de 543,213 personas, lo que supera los 500,555 del año 2016 que reflejaba una participación de 57.05%. La lista nominal se incrementó de 926,135 en 2016, a 1,335,173 ciudadanos con derecho al voto en 2022. Mara Lezama alcanzó 309,937 sufragios, mientras que Carlos Joaquín González, únicamente llegó a los 228,703.

El Partido Verde experimenta un importante avance y consolidación territorial. En el año 2016 obtuvo 46,394 votos, y ganó la presidencia municipal de Benito Juárez (Cancún); en 2022, consigue 109,443, hereda con Ana Patricia Peralta la presidencia municipal de Benito Juárez (que deja Mara Lezama), y consigue 7 diputados en el congreso local, ganándole la votación a MORENA en el distrito 2, en donde iban solos, y siendo el partido más votado, en elecciones a diputados, en los distritos 1; 4 y 10 en donde encabezaban la coalición, quedando a escasos votos de MORENA en el distrito 7 (10,066 PVEM, 10,223 MORENA). Por otra parte, consigue resultados muy sólidos en distritos del centro y sur del estado en donde tenía escasa representación, el 9 de Tulum, el 12 de Carrillo Puerto, el 13 de Bacalar y el 14 y 15 de Othón P. Blanco (Chetumal). Finalmente sufre reveses en Cozumel, el distrito 11, en dónde su candidato encabezaba la coalición y que gana finalmente por los votos que obtiene MORENA, y en el 8 de Puerto Morelos, en dónde fue presidenta municipal la candidata a gobernadora Laura Fernández, y que a pesar de que el verde gobierna el municipio, el PAN se impone como primera fuerza en votos (10,189), y tienen que ser los sufragios combinados de la coalición, los que retienen la victoria para “Juntos haremos historia” en el distrito electoral.

MORENA mantiene un importante impulso electoral en Quintana Roo, a pesar del desgaste de la gestión de los gobiernos municipales. En la elección a la gobernatura es apoyado directamente por 176,935 ciudadanos (32.57%); y en la elección a diputados se lleva la victoria en 11 de los 15 distritos electorales, alcanzando 10 curules, y entregando en bandeja tres posiciones al PT, una a Fuerza por México y otra al PVEM.

Laura Fernández Piña, candidata por la coalición “Va por Quintana Roo” (PAN-PRD-CONFIANZA), que había renunciado recientemente al PVEM, no consigue abrirse espacio electoral relevante. A pesar de las encuestas, que no la favorecieron desde un inicio, el 16.08% se quedó muy lejos del 57.05% de Mara Lezama. Tampoco José Luis Pech (MC), logró consolidar su posición al ser apoyado únicamente por el 12.9% de ciudadanos. Sin embargo, consiguió situar en el escenario a un partido político, que nunca había conseguido un porcentaje similar, y abrió un importante espacio en el sur de Quintana Roo, acompañado de candidatos a diputados competitivos.

Nivardo Mena (MAS), por su parte, logró un resultado consistente gracias al trabajo social que realizó durante estos años con su fundación, y mantuvo de forma holgada el registro del partido local que representaba al obtener un 7%. Tuvo resultados competitivos en los distritos rurales 1 de Lázaro Cárdenas/Isla Mujeres, 12 de Felipe Carrillo Puerto/José María Morelos y 13 de Bacalar/José María Morelos/Othón P.Blanco; así como en el distrito 11 de Cozumel. Finalmente, la estrategia del PRI, liderado por Leslie Hendricks, lleva casi al desastre, al rescatar un 2.9% del voto, y al evidenciarse públicamente que un gran número de figuras priistas apoyaron abiertamente al PVEM.

Sin embargo, no perdieron el registro como partido político y la presencia en el congreso local por el excelente resultado que obtuvo el candidato a diputado Javicho Zetina González en Cozumel (8,403 votos). En este escenario el PT (2.7%), Fuerza por México (1.6%) y CONFIANZA (1.1%) quedaron como partidos marginales. Los dos primeros consiguen diputados por su integración en distritos de mayoría en la coalición ganadora. Los dos segundos pierden su registro como partidos políticos en Quintana Roo.

Las autoridades electorales deben ser más efectivas en el control de la compra del voto tanto durante el proceso electoral, como en el día de la elección. Ya en el año 2016 se había denunciado en diferentes medios de forma expresa al PVEM sobre el establecimiento de una serie de redes de fundaciones que compraron voluntades en Cancún, en dónde finalmente no sólo obtuvieron excelentes resultados, sino que se alzaron con la victoria en la presidencia municipal[3]. En esta ocasión se ha señalado tanto en redes sociales como en medios de comunicación, la compra directa del voto en el que supuestamente incurrió el Verde[4], no únicamente en Cancún, en dónde mantuvo e incrementó sus votos, sino especialmente en las zonas rurales del centro y del sur de la entidad, en dónde sin estructuras partidarias, logró resultados electorales relevantes, como se verá más adelante.

La dinámica de la campaña electoral y su contexto

La llegada de Mara Lezama a la candidatura de la coalición “Juntos haremos historia” fue más convulsa de lo que pudiera parecer en estos días en los que se escribe esta reflexión. Su postulación para la reelección como presidenta municipal de Benito Juárez (Cancún) en el año 2021 fue compleja, porque políticas como la senadora Marybel Villegas Canché, o el diputado Luis Alegre estaban compitiendo por esa candidatura. En cierta forma, buena parte de la clase política era consciente de que la persona que ganara la elección en Cancún, tenía muchas posibilidades de encabezar la coalición a la gobernatura, que en todas las encuestas aparecía como ganadora indiscutible del proceso electoral del 2022. La guerra sucia entre la senadora y la presidenta municipal de Benito Juárez fue muy dura, y salieron a la luz varios supuestos casos de corrupción atribuibles a Lezama.

Una vez reelecta, los problemas para alcanzar la candidatura no cesaron. Se le acusó de corrupción y se señaló que más que un activo, era un lastre para ganar la gobernatura. En ese momento el senador Pech y Rafael Marín Mollinedo, que habían sido uno de sus padrinos frente al presidente Andrés Manuel López Obrador, saltaron a la palestra como posibles candidatos a la gobernatura, en el caso de que el género que prevaleciera fuera hombre. Finalmente, Pech Várguez abandonó las filas de MORENA, acusando a sus dirigentes de inmorales, y de aceptar a cualquier persona proveniente de las filas del PRI, para engrosar las filas de la “cuarta transformación”, y Marín dio marcha atrás.

Semanas después el senador Pech, estaría disputándose con el empresario Roberto Palazuelos, y con el ex alcalde petista de Lázaro Cárdenas la franquicia de Movimiento Ciudadano. En esos días llegó a sonar incluso el nombre de Marybel Villegas como posible candidata por MC. Finalmente, Pech Várguez encabezó la candidatura, y Nivardo Mena, que además es un connotado líder evangélico, con una fundación propia que ha realizado mucha obra social, encabezó el MAS para aspirar a la gobernatura.

La imagen negativa que ha dejado la administración de Carlos Joaquín González, que contrasta con las grandes expectativas que generó en el año 2016, motivó a que el PAN y el PRD tuvieran que buscar un candidato externo competitivo, que no estuviera marcado por la administración joaquinista. Laura Fernández Piña, diputada federal recientemente electa, por el PVEM, no se encontraba a gusto con las responsabilidades que Jorge Emilio González le había encargado en el grupo parlamentario en San Lázaro, y decidió aceptar el reto de competir.

Reelecta en Puerto Morelos como presidenta municipal, había ganado con holgura su elección como diputada federal, “purificada” por la coalición de MORENA, de su pasado priista. Le fue encargada la candidatura, pero los partidos se quedaron con la potestad para elegir los candidatos a diputados por los distintos distritos, incurriendo en los mismos errores que les llevaron a gestionar de forma pésima la entidad federativa desde el 2016. Buena parte de estos candidatos fueron un lastre para la competencia, y no fueron útiles para conseguir hacer llegar el mensaje de la campaña. Hasta tal punto era improbable una candidatura que hiciera oposición a la coalición que encabezaba MORENA, que Laura Fernández, tuvo que seleccionar como lema inicial de campaña: “Voy en Serio”.

Jorge Emilio González, líder real del PVEM, muy comprometido con la candidatura de Mara Lezama, se molestó mucho con Laura Fernández Piña, y en medio de la campaña se filtró un audio en el que éste claramente denostaba a la diputada, y señalaba que la llevaría a la cárcel por corrupción[5].

A Mara Lezama, se le señaló en diferentes ocasiones de ser más la candidata del PVEM, que de MORENA[6]. Con el objeto de ampliar la base de su candidatura inició una política de apertura hacia los priistas tradicionales de Quintana Roo, recibiendo numerosas adhesiones muy significativas, como la del ex candidato a gobernador Mauricio Góngora, así como otros liderazgos priistas de primer nivel. Además, cerró filas con MORENA, tanto con los liderazgos del partido, como con la senadora Marybel Villegas Canché, que quedó al frente de su campaña y ocupó el primer lugar plurinominal de MORENA para las diputaciones locales.

La candidata de la coalición “Juntos haremos historia”, también cerró filas con el gobernador saliente, impulsando que el PVEM acogiera a la secretaria de finanzas del gobierno de Carlos Joaquín, como primera plurinominal por ese partido. Por otra parte, se señaló tanto en redes sociales, como en los círculos “periodísticos” que los principales “comunicadores” de la entidad recibieron cantidades de dinero importantes para hacer “publicidad” a favor de Mara Lezama, y atacar a Laura Fernández.

Lo cierto es que en la campaña, no se volvieron a “recordar” los temas sucios que se ventilaron en las precampañas en las que participó Mara, y que la persona que recibió más ataques duros, tanto en medios de comunicación, como en las redes sociales, fue la candidata del PAN-PRD-CONFIANZA. Desde otro punto de vista, las campañas transcurrieron tranquilas y sin incidentes, excepto algunas bajadas de publicidad electoral en todo el estado de la coalición “Vamos por Quintana Roo”. Las principales coaliciones, así como MC, MAS y PRI tuvieron agendas muy cargadas, recorrieron el territorio y presentaron sus propuestas.

La campaña fue totalmente diferente a la que se vivió en el 2016, en la que el PRI perdió por primera vez el poder, y en el que la sociedad se movilizó de una forma destacada, los eventos se llenaron de personas -al contrario que en este proceso electoral- y se vivió una tensión intensa. Esa misma “percepción”, se tuvo el día de la elección, que fue tranquilo, y en el que aparentemente no hubo grandes filas en los colegios electorales y es por ello que genera sorpresa que el número de votantes del año 2016 y del 2022 haya sido tan similar.

 

La sorpresa del incremento de votos del PVEM

Como se puede apreciar en la tabla 1, el aumento de votos recibidos por el PVEM en el 2022, ante las dos últimas elecciones a la gobernatura, como a las tres últimas de diputados locales, es muy significativo. Este incremento en los votos nunca se reflejó en ninguna de las encuestas que se manejaron ni antes, ni durante la campaña; y que a pesar de ello acertaron en el desenlace final de la contienda, con una contundente victoria de Mara Lezama y la coalición “Juntos haremos historia”.

El aumento de votos se pudiera deber a tres factores: a una importante captación de votos provenientes del priismo, que han seguido a sus líderes tradicionales, que optaron por hacer pública su adhesión al PVEM, con la esperanza de participar en “la cuarta transformación”, lo que evidencia su rendición ante el irresistible poder presidencial, y su incapacidad para generar una alternativa política creíble; en segundo lugar a la consolidación de las estructuras del partido verde en el territorio; o en tercer lugar a una supuesta compra de votos en los principales distritos electorales.

La adhesión de estructuras priistas y la compra de votos son los factores más creíbles, porque el PVEM no ha trabajado sistemáticamente en la consolidación de bases y liderazgos sobre el territorio, y porque su líder histórico Jorge Emilio González siempre ha tenido a Quintana Roo como una de sus áreas de interés prioritarias, pero únicamente le ha dado importancia en su estructura organizativa a la zona norte de la entidad.

En relación a la compra de voto en el norte del Estado, fundamentalmente en Cancún y Playa del Carmen, hubo denuncias y señalamientos de que se había utilizado un mecanismo relacionado con códigos QR para asegurar que se había votado por el PVEM, a cambio de recursos económicos (e incluso se plantearon reclamos en redes sociales por no haberse recibido las cantidades acordadas). En la zona rural del centro y sur del estado, en donde no hay señal de celular, se utilizaron cartones numerados, a los que se tenía que hacer una fotografía con el voto. Se señala por parte de observadores que presenciaron los hechos, que los “pagadores” se situaban fuera de las casillas y se dedicaban a entregar cantidades que iban desde los quinientos a los mil quinientos pesos, según se hubiera acordado.

La tabla 1. muestra como en los distritos con cabecera en Cancún, se mantuvo el elevado voto del año 2016, que llevó a obtener la presidencia municipal[7]. También se aprecia como en los distritos en los que el Verde encabezó la coalición, el esfuerzo debió de ser más importante, porque se superó a MORENA en la votación, excepto en el caso de Cozumel. Es realmente significativo el aumento de votos en el distrito 1, de Lázaro Cárdenas/Isla Mujeres, en el 9 de Tulum, y en los distritos del sur de Quintana Roo; el 12, el 13 el 14 y el 15; en los que, de prácticamente no tener ninguna presencia, llegaron a obtener un gran número de votos; lo que en el caso de que se consolidara, les colocaría, por la crisis del PAN y el PRD, junto con Movimiento Ciudadano en las dos alternativas posibles y reales de voto frente a MORENA, y el PT, que en el distrito 13, ha tenido su nicho de votos tradicional.

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Conclusiones

La victoria de la coalición “Juntos haremos historia” era bastante predecible. Así lo señalaban las encuestas, la tendencia de las últimas contiendas electorales, y el triunfo en las elecciones del 2021 tanto en las diputaciones federales, como en los principales municipios quintanarroenses.

Mara Lezama es la nueva gobernadora electa, y va a tener un congreso favorable, en el que el PVEM va a tener un peso muy relevante, tanto por el número de diputados que tiene, como por el peso de sus votos, que seguramente le va a llevar a tener una fuerte presencia en el gabinete.

La conformación del próximo gobierno va a presentar retos determinantes para el futuro de la entidad. Si los compromisos de la futura gobernadora, como se ha señalado, se encuentran con el PVEM y con los ex priistas que se han incorporado a su campaña, ello puede motivar frustración entre las bases históricas de MORENA, y la izquierda tradicional que espera no únicamente espacios en la administración, sino una orientación ideológica determinada.

Los municipios gobernados por MORENA en la entidad tienen un bajo nivel de desempeño y aprobación. A pesar de ello siguen teniendo un apoyo mayoritario de la población, que apoya al presidente Andrés Manuel López Obrador, y que cree en la cuarta transformación y en su buena voluntad. Un gabinete equilibrado en colores ideológicos puede llevar a una situación de falta coherencia, o de caos administrativo, como el que se ha vivido en la última administración de Carlos Joaquín González. Sólo un estilo de liderazgo fuerte, o una capacidad negociadora importante puede evitar este escenario, en el que además mucha gente se encontrara frustrada porque los espacios que puede ofrecer la administración pública no alcanzan para todos los que han apoyado esta opción política.

Por otra parte, los partidos políticos no han sabido captar la atención de muchos de los ciudadanos que se han incorporado al padrón electoral, sean éstos, jóvenes o recién llegados a la entidad; o han enviado a la abstención a parte de los que tradicionalmente participaron. A pesar de ello, de forma interesante, la participación en las elecciones de diputados, ha sido ligeramente superior a la que se ha dado en el proceso para la gobernatura, lo que implica un cierto conocimiento de la dinámica política local.

Las autoridades electorales deberían gestionar de mejor forma la inhibición de la compra y venta del voto; aunque muchos ciudadanos estén dispuestos a entrar al juego. Si se confirmara esta hipótesis, o fuera cierta sin demostrarse formalmente, el porcentaje de participación que habría incurrido en esa práctica sería muy importante, y ello es un claro desincentivo para consolidar una democracia efectiva, y un fraude para la mayoría de los ciudadanos.

Para cerrar estas reflexiones debe señalarse que la oposición política debe construirse en Quintana Roo en base a proyectos y liderazgos que convenzan y sean creíbles para la ciudadanía. El PRI, el PAN y el PRD se han suicidado por sus propios errores y no parece que tengan propósito de enmienda. MC se configura como una posible opción, pero debe articularse territorialmente y no caer en los errores tradicionales de la clase política, y el MAS tiene la difícil oportunidad de imaginarse, más allá de la coyuntura de un candidato como Nivardo Mena, que sueña con su proyecto de ser gobernador, que le ha dado vida temporal al MAS, pero que no tiene ninguna intención de estructurar un proyecto partidario en específico.

Fuentes: 

[1] Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Partido del Trabajo (PT), Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC), Movimiento Auténtico Social (MAS), Partido Revolucionario Institucional (PRI).
 

[2]  “Así queda el Congreso de Quintana Roo tras las elecciones”. Milenio, 6 de junio 2022. https://www.milenio.com/politica/congreso-de-quintana-roo-asi-queda-conformado-tras-elecciones
 

[3] “Precandidato del Verde se deslinda de despensas en Cancún” El Universal, 13-3-2016, https://www.eluniversal.com.mx/articulo/estados/2016/03/13/precandidato-del-verde-se-deslinda-de-despensas-en-cancun
 

[4] “Elecciones en Quintana Roo: PAN denuncia compra de votos por parte del Verde” El Financiero, 5-6-2022 https://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-quintana-roo-2022/2022/06/05/elecciones-en-quintana-roo-pan-denuncia-compra-de-votos-por-parte-del-verde/
 

[5] “Elecciones en Quintana Roo 2022: El “niño verde” insulta a Laura Fernández (audio)” Diario de Yucatán, 19-4-2022 https://www.yucatan.com.mx/mexico/quintana-roo/2022/4/19/elecciones-en-quintana-roo-2022-el-nino-verde-insulta-laura-fernandez-audio-314955.html
 

[6] Ello es lo que señalaron tanto José Luis Pech, como Rafael Marín Mollinedo para competir por la candidatura.
 

[7] El voto de las elecciones del 2019 no es relevante. La gran diferencia de participación muestra que las elecciones a la gobernatura, así como en otro caso las federales, son las que motivan la participación ciudadana. Quizás a ello se sume el exceso de elecciones que tuvieron los quintanarroenses en 2016, 2018 y 2019; el cansancio y desencanto de la población, o lo poco que estaba en juego para los institutos políticos.