1. Panorama general y regional de las campañas electorales

Foto de Barbara Zandoval en Unsplash

Baja California: elecciones en tiempos de pandemia

 
Víctor Alejandro Espinoza Valle[1]

Investigador de El Colegio de la Frontera Norte. Profesor visitante en el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California San Diego.

Presentación

Baja California tendrá elecciones concurrentes por primera ocasión en su historia. Este 6 de junio se eligen todos los cargos locales (99) y las 8 diputaciones federales. Como sabemos, el contexto de los comicios es complicado, agravado por la crisis de la pandemia por COVID 19. La entidad ha venido registrando bajos niveles de participación ciudadana; tendencia iniciada en 1998 y que ha significado un promedio de 30% en elecciones locales desde aquellos años. El contexto actual no brinda razones para el optimismo.

Como en otras entidades, seis partidos políticos de los once que compiten han decidido coaligarse. Una primera alianza la integran el PAN/PRI y PRD, “Va por Baja California”; mientras que MORENA/PT y PVEM presentan la alianza “Juntos Haremos Historia en Baja California”. Los otros cinco partidos, en la disputa por la gubernatura, lo harán con sus candidatos: Movimiento Ciudadano, Partido de Baja California, Partido Encuentro Solidario, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas. En un contexto abstencionista, la fragmentación y voto duro serán definitivos para los resultados.

Una de las características de la elección de 2021 es que tiene lugar apenas dos años después de los pasados comicios de 2019, donde se eligieron todos los cargos locales, incluyendo el de gobernador. Los periodos sólo duraron dos años, fruto de una reforma electoral aprobada para empatar las elecciones, bajo el argumento de combatir el abstencionismo y economizar gastos electorales. Aunque hubo intentos, no prosperaron las propuestas de ampliar el periodo del gobernador a cinco años.

Una de las características de la elección de 2021 es que tiene lugar apenas dos años después de los pasados comicios de 2019, donde se eligieron todos los cargos locales, incluyendo el de gobernador. Los periodos sólo duraron dos años, fruto de una reforma electoral aprobada para empatar las elecciones, bajo el argumento de combatir el abstencionismo y economizar gastos electorales. Aunque hubo intentos, no prosperaron las propuestas de ampliar el periodo del gobernador a cinco años.

Elección concurrente

Baja California tendrá por primera ocasión una elección concurrente, es decir, se elegirán 99 cargos locales y las 8 diputaciones federales. Eso implica un intenso trabajo de coordinación entre el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Instituto Estatal Electoral (IEE). Se trata de unos comicios inéditos, en un contexto sumamente complicado como el que vivimos los mexicanos. Once partidos se disputarán 99 cargos locales: gubernatura, 5 alcaldías, 25 asientos en el Congreso (17 diputados de Mayoría Relativa y 8 de Representación Proporcional), 5 sindicaturas y 63 regidurías. Si partimos del dato de que hay dos coaliciones registradas y que 5 partidos políticos competirán sin aliarse, tenemos que por lo menos habrá 230 candidatos: 170 a cargos locales y 56 a las diputaciones federales. A ello habría que agregar a los 7 aspirantes independientes que lograron superar todos los requisitos: dos candidatos a diputados y cinco a las alcaldías: 1 a la alcaldía de Mexicali, otro a la de Ensenada; 2 más en Tecate y 1 en Playas de Rosarito; a esa cantidad de candidaturas habría que agregar las planillas a munícipes –regidores y síndicos-.

Para el ciudadano resulta muy complicado decidir sus opciones electorales, en medio de una oferta tan amplia. Sobre todo, para quienes han decidido que la “política” es una palabra negativa y han concluido que “todos los partidos son lo mismo”. Se requiere tener un amplio nivel de cultura cívica para decidir participar y tener claro el voto. En el caso de la disputa de gubernaturas o alcaldías, se personaliza la candidatura y el ciudadano decide con base en el personaje que aspira al cargo. Pero en el caso de diputaciones (federales o locales) lo que pesa más son las siglas partidistas. Por eso los nuevos partidos la tienen más complicada. Muy pocos los conocen y tienen que alcanzar el 3% de la votación válida emitida. (Espinoza Valle, 06/01/2021:11)

El voto se fragmentará y será muy complicado conservar el registro para los nuevos partidos que no pudieron participar en alianza, salvo que alguien con arrastre popular o que sea conocido, se inconforme con su partido por no haber sido considerado a una candidatura, por ejemplo, de gobernador o alcalde, y decida aceptar el ofrecimiento de alguno de los nuevos partidos.

La fragmentación beneficia a los partidos consolidados, a los nuevos o que carecen de voto duro, los castiga. Pero algo que pudiera jugar a favor de la “chiquillada” es el abstencionismo. Como sabemos, las tasas de participación electoral en Baja California son muy bajas. En la pasada elección de gobernador (2019), la participación electoral fue de 29.95%, aunque consistente con los comicios de las dos últimas décadas. Por desgracia, el alto abstencionismo no penaliza a los partidos políticos pues con muy pocos votos logran mantener el registro. En un círculo vicioso que premia la baja participación ciudadana y hace que candidatos y partidos ganadores no sientan la presión por democratizarse y rendir cuentas, menos por traducir las promesas de campaña en políticas gubernamentales o llevar a cabo aquello a lo que se comprometieron. El abstencionismo no es una buena noticia para la consolidación democrática, tampoco la fragmentación partidista.

2019

La alianza encabezada por MORENA (PT/PVEM y Transformemos) obtuvo un amplio triunfo en todos y cada uno de los cargos en disputa. La coalición Juntos Haremos Historia, que postuló a Jaime Bonilla Valdez, obtuvo el 50.45% de los votos, dejando en un lejano lugar al candidato del PAN, Oscar Vega Marín, con el 22.87%; mientras que en el tercer lugar se situó Jaime Martínez Veloz del PRD con 8.67%, seguido del candidato de MC, Héctor Osuna Jaime con 6.64%. El quinto lugar lo obtuvo el candidato del PRI, Enrique Acosta Fregoso, con el 4.65%; mientras que el sexto y último lugar fue para el candidato del Partido Baja California, Ignacio Anaya Barriguete con el 3.58%. Como dije, la participación fue de apenas un 29.90%. (IEEBC)

Pero también los candidatos de la coalición encabezada por MORENA ganaron las 5 alcaldías y los 17 escaños de mayoría relativa en el Congreso. Fue una victoria local sin precedentes desde la primera alternancia estatal en 1989. Sin duda, la “ola obradorista”, fruto de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en 2018 es la variable que explica el triunfo contundente a nivel local un año después.

Candidatos(as)

Al igual que en la mayoría de las entidades del país, el domingo 5 de abril arrancaron las campañas para la elección de gobernador en Baja California. Ese día, los siete aspirantes a la gubernatura iniciaron sus trabajos públicos de proselitismo que concluirán el 2 de junio. También el lunes 19 de abril arrancaron las campañas de candidatos a alcaldes y diputados, mismas que terminarán en la misma fecha del 2 de junio. Prácticamente dos meses de una muy intensa actividad de cientos de candidatos. (Espinoza Valle, 07/04/2021: 11)

Como dije anteriormente, siete candidatos buscan la gubernatura: Marina del Pilar Ávila Olmeda, de Juntos Haremos Historia en Baja California (MORENA/PT/PVEM); María Guadalupe Jones Garay, de Va por Baja California (PAN/PRI/PRD); Jorge Hank Rhon, del Partido Encuentro Solidario; Francisco Alcibiades García Lizardi, de Movimiento Ciudadano; Carlos Atilano Peña, del Partido de Baja California; Victoria Bentley Duarte, de Redes Sociales Progresistas y Jorge Ojeda García, de Fuerza por México.

Cuando todo hacía suponer que la disputa por las preferencias sería entre las dos alianzas, en los últimos días ha adquirido fuerza la candidatura de Jorge Hank Rhon, quien ya había sido alcalde de Tijuana en el periodo 2004-2007; y en este último año contendió por la gubernatura perdiendo contra el candidato panista, José Guadalupe Osuna Millán. Hank Rhon se define como un “soldado del PRI”. Sin embargo, afirma que en esta ocasión “no lo invitaron a la guerra” en su partido y por eso decidió participar como abanderado del PES. El caso de Hank Rhon ejemplifica bien las dificultades y problemas que enfrentan los partidos políticos en el momento de la designación de sus candidatos. La ausencia de métodos claros y transparentes, ya no digamos democráticos, explican muchos de los conflictos que se dan en el proceso de designación. (Espinoza Valle, 31/03/2021: 11)

En el caso de la alianza Va por Baja California, había trascendido que a partir de una encuesta se daría a conocer quiénes de los precandidatos era el mejor posicionado y se tomaría como la base para la decisión. El ganador de la encuesta sería Jorge Hank Rhon. Sin embargo, al parecer no se respetó el acuerdo y las dirigencias nacionales de los tres partidos coaligados tomaron la decisión de que la candidatura la definiera el PAN y que fuera una mujer la candidata. Pero este es sólo uno de los casos. En la mayoría de los partidos no se transparentaron los métodos de selección y ello generó inconformidades. El costo de estas decisiones se traducirá sin duda en votos.

Primer debate

 

El domingo 18 de abril fuimos testigos del primero de tres debates organizados por el Instituto Estatal Electoral de Baja California, entre los candidatos a ocupar la gubernatura de la entidad. En total son 3 mujeres y 4 hombres quienes se disputan la titularidad del Poder Ejecutivo. Este primer debate oficial tuvo lugar a dos semanas de iniciadas las campañas políticas. Sin embargo, al parecer no despertó el interés esperado de la ciudadanía. Los debates ¿ayudan? Creo que la respuesta es: depende. Pueden ayudar a los candidatos a activar sus campañas o a quienes tengan un buen desempeño permitirles influir en las preferencias que se registran hasta el momento. O pueden pasar desapercibidos para el grueso de la población. A quienes nos dedicamos al análisis electoral y político sí nos son de gran utilidad, para conocer el desempeño de los candidatos ante situaciones de presión y estrés.

 

El primer debate conjugó circunstancias que no ayudaron a alcanzar los objetivos propuestos. La hora escogida (20 horas) y el día no fueron la mejor opción. Además, la duración tan prolongada del evento (2 horas y media) hizo que se perdiera la atención y que la mitad de quienes iniciaron la transmisión en redes sociales y televisión por cable, se desconectara. Dividieron el debate en dos bloques con diferentes segmentos, lo cual lo hizo largo y tedioso. Demasiados temas incluidos para una mayoría de candidatos que no conoce los problemas de la entidad y carece de propuestas para resolverlos, llevó a que se movieran en la retórica y el lugar común. Insisto, eso es útil para quienes analizamos el desempeño, la seguridad, el aplomo, la incapacidad, la falta de articulación del discurso, etc., pero no les sirve a los ciudadanos para normar sus preferencias electorales. 

Creo además que el hecho de que fuera virtual, no ayudó a observar el comportamiento de los participantes. Cuando respondían, la cámara se enfocaba en quien tenía la palabra. El hecho de no estar en el mismo recinto hace que se diluya la posibilidad de réplicas y contrarréplicas. Al parecer, tanto el segundo como el tercer debate que han sido programados para los días 2 y 23 de mayo, también serán virtuales. Estos son los inconvenientes del contexto de pandemia por COVID 19 que padecemos.

En términos generales, los debates entre candidatos que no sean a la presidencia de la República no son atractivos. La preparación de los candidatos(as) es muy cuestionable, así como su capacidad para hacer propuestas viables y bien argumentadas para enfrentar los graves problemas de nuestra sociedad. En el caso que nos ocupa, todo fue previsible. Quienes se sienten por debajo en las encuestas, le echaron ‘montón’ a quien perciben como la puntera. Pero los argumentos parecieron burdos. Marina del Pilar Ávila Olmeda supo sortear la presión y no cayó en el juego que le tendió sobre todo la candidata de la alianza Va por Baja California, María Guadalupe Jones Garay. Por eso quizá, la candidata de Juntos Haremos Historia en Baja California ha decidido no participar en el resto de los debates programados. Al parecer eso es lo que dicen en su cuarto de campaña. (Espinoza Valle, 21/04/2021:11)

Participación

Los titulares de los cargos locales en juego sólo permanecerán dos años en funciones, pues así se aprobó para empatar las elecciones en este proceso. Son los periodos de gobierno más cortos, lo cual le añade otro sello distintivo al actual proceso electoral. Un total de 2 millones 890 mil 055 ciudadanos integran la Lista Nominal (LN). De los cuales 1 millón 442 mil 107, 49.9%, son mujeres; y 1 millón 447 mil 948, 50.1%, son hombres.

Resulta interesante hacer notar que el municipio en el que se concentra el mayor número de ciudadanos de la Lista Nominal (LN) es Tijuana, con un total de 1 millón 476 mil 521; le sigue Mexicali, la capital, con 812 mil 680. El tercer sitio por el tamaño de la LN es Ensenada con un total de 410 mil 180; el cuarto lugar lo ocupa Playas de Rosarito, con 103 mil 354 ciudadanos y le sigue Tecate, con 87 mil 320. Eso nos da idea de cuáles serán los municipios en los que se centrará la disputa por los cargos.

Uno de los mayores retos para los órganos electorales, partidos políticos y clase política en general de Baja California, es superar los bajos niveles de participación ciudadana en las elecciones, que se vienen registrando desde finales de los años noventa. Uno de los objetivos del empate electoral, es decir, de hacer coincidentes comicios locales y federales, es incrementar la afluencia a las urnas. Desgraciadamente, el abstencionismo se ha convertido en una característica de la cultura política de la entidad. Fenómeno que despuntó a partir de las elecciones de 1998, cuando se registró una participación del 46.31%, que empezó a descender hasta llegar a tener una participación de apenas el 29.90% y 29.75% en el año 2019, en los comicios de gobernador y alcaldes, respectivamente.

El contexto en que tendrán lugar las elecciones no permite ser optimista con respecto a superar el abstencionismo. Estamos a la espera de la tercera ola de contagios por COVID 19. No sólo se enfrenta el dilema de realizar campañas con concentraciones masivas (que por lo demás así han iniciado), sino por el temor que existe entre amplios sectores de la población para acudir a lugares donde se reúnen personas. Veremos si el hecho de coincidir las elecciones federales y locales ayuda, pese a la adversidad de la pandemia, a incrementar un poco los porcentajes de participación ciudadana o, al menos, que se sitúen en un 30%. Considero que la labor de convencimiento se encuentra en la cancha de los partidos políticos. Pero, si como todo parece, se enfrascan en una guerra de declaraciones de todos contra todos, la ausencia ciudadana a las urnas será uno de sus resultados.

Ese es uno de los principales peligros para la democracia procedimental mexicana: un sistema de partidos con prácticas antidemocráticas que se evidencian en la designación de sus candidatos sin proyectos políticos que los diferencien, para quienes lo único importante es ganar cargos al precio que sea. Esas prácticas están en la base de la desilusión democrática ciudadana. Veremos cómo se comportan los partidos durante este difícil proceso electoral. (Espinoza Valle, 07/04/2021: 11)

Salida

Sin duda, los resultados de la elección local de 2019 estuvieron mediados por los comicios presidenciales de 2018. La “ola lopezobradorista” alcanzó a los procesos electorales del siguiente año. La alianza encabezada por MORENA ganó prácticamente todos los cargos en disputa: gubernatura, las cinco alcaldías y 17 asientos en el Congreso. La pregunta es si en esta elección de 2021, la gestión de AMLO será fundamental para impulsar los resultados favorables de la alianza encabezada por MORENA. Hay fuertes críticas acerca de la administración encabezada por Jaime Bonilla Valdez; pero además, el periodo tan corto de los gobiernos que se despiden juega en contra del proyecto al que se comprometieron hace dos años. La pandemia de COVID 19 y sus consecuencias en la esfera económica, así como la inseguridad que se vive en la entidad, juegan en contra de los candidatos(as) de la alianza morenista. En lo que resta de las campañas, veremos si la oferta de los candidatos y candidatas logra despertar el interés de la ciudadanía. En un contexto abstencionista, ganarán los partidos que movilicen a su voto duro hacia las urnas. Pronto lo sabremos.

Referencias

Espinoza Valle, Víctor Alejandro, “Alianzas y fragmentación del voto”, Frontera, Tijuana, 6 de enero, 2021, p. 11.

--------, “Campañas en tiempos difíciles”, Frontera, Tijuana, 7 de abril, 2021, p. 11.

--------, “Designar o elegir”, Frontera, Tijuana, 31 de marzo, 2021, p. 11.

--------, “Los debates ¿ayudan?”, Frontera, Tijuana, 21 de abril, 2021, p. 11.

Instituto Estatal Electoral de Baja California (IEEBC) https://www.ieebc.mx/ (Los datos que se presentan en este artículo proceden de las estadísticas oficiales del IEEBC)

Cuerpo de texto

[1] Investigador de El Colegio de la Frontera Norte. Correo electrónico: victorae@colef.mx. Twitter: @victorespinoza_ Profesor Visitante (Non Resident) en el Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California San Diego.

Página WEB; www.colef.mx/victoralejandroespinoza/