1. La pandemia en México: la economía y las decisiones del Ejecutivo

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El mundo contra el COVID-19: medidas adoptadas y lecciones aprendidas para reducir el impacto económico

 
Alexis Rivera Ballesteros

Economista consultor en el Banco Mundial y maestro en economía internacional por la Universidad de California en San Diego[1]

La economía mundial se contraerá

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la recesión provocada por las medidas implementadas para detener el número de contagios en el mundo significa una contracción de la economía mundial de un 3 por ciento, la contracción más profunda que ha vivido el planeta desde hace casi un siglo, haciéndola sólo comparable con la Gran Depresión de 1929 (FMI 2020).  Esto significa que el producto bruto del mundo, ubicado en 87 billones de dólares en 2019 (FMI 2020), podría contraerse en más de 3 billones dólares, equivalentes al producto interno bruto de todo el continente sudamericano.  En el caso de América Latina, se estima que el producto interno bruto (PIB) regional se contraiga 5.2 por ciento, siendo México uno de los países de la región con la recesión más profunda -crecimiento del PIB de -6.6 por ciento (FMI 2020).  Para ponerlo en perspectiva, se espera que Brasil y Estados Unidos tendrán crecimientos de -5.5 y -5.9 por ciento, respectivamente.  China e India son unas de las pocas economías que tendrán un crecimiento positivo, con un débil 1.2 y 1.9 por ciento, respectivamente (FMI 2020).

De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, por primera vez en dos décadas, la pobreza en el mundo volverá a aumentar, llevando a más de 40 millones de personas a vivir por debajo de 1.90 dólares diarios (Banco Mundial 2020).  Es como si toda la población de Colombia o Canadá cayera repentinamente en la pobreza.  La inminente recesión y el aumento de las tasas de pobreza en el mundo harán que muchas personas sufran, especialmente las personas que son más vulnerables económicamente, las que viven solo con lo que ganan al día. 

Por tal motivo, ante esta situación de emergencia, surge la necesidad de un eje rector que se convierta en timón de la economía global.  Es entonces, cuando la acción de los organismos multilaterales y los gobiernos nacionales se vuelven imprescindibles para conducir la economía. Sin embargo, no todos los países tienen las mismas características ni todos los países han reaccionado de la misma manera.  Entonces, ¿cuál será la mejor receta para mitigar los efectos negativos de la recesión derivada de la pandemia? A mi parecer, no existe una respuesta única, ya que las medidas que se deban tomar dependerán en gran medida de las particularidades de cada país.  Sin embargo, las experiencias de otros países sirven como marco de referencia para intentar diseñar una mejor estrategia.  Este artículo trata de mencionar y discutir algunas de ellas.

 

La incertidumbre afecta los pronósticos y las bases para la implementación de medidas económicas

Con base en la información actual, se han podido establecer ciertos pronósticos sobre el impacto de la pandemia en la economía mundial; sin embargo, todas estas estimaciones tienen un gran margen de error ya que se basan en los modelos epidemiológicos vigentes hasta el momento y que suponen una disminución de contagios al paso de algunos meses.  La incertidumbre sigue siendo tan alta que las medidas que se planteen el día de hoy pueden cambiar radicalmente dentro de un mes. 

Hay una evidente relación entre volatilidad y tiempos difíciles.  Cuando hay una crisis o recesión mundial, la volatilidad se dispara y crea mucha ansiedad en los mercados y en los inversionistas.  Si se toma en cuenta el índice de volatilidad del Chicago Board Options Exchange, se puede observar que este índice no había estado tan alto desde la crisis financiera del 2008.  También, el índice de incertidumbre global (World Uncertainty Index 2020) nunca había llegado a un nivel tan alto desde el inicio de su cálculo en la década de 1950.  Mientras no haya un panorama claro sobre el futuro de la pandemia, los niveles de incertidumbre no bajarán y los inversionistas seguirán retirando su dinero de los mercados.

 

Lo que puede deducirse con cierta facilidad es que, a mayor duración de la pandemia y de las medidas de confinamiento, mayor será el impacto negativo en la economía.  Existe un debate sobre si se deben reabrir las economías y varios científicos y políticos han planteado esta posibilidad.  Sin embargo, no es fácil tomar estas medidas porque muchas vidas están en juego.  La Escuela de Economía de Londres consultó a un panel de expertos para preguntarles qué sería más costoso: reabrir la economía a la mitad de la emergencia sanitaria o detenerla completamente hasta reducir significativamente el número de contagios. La respuesta fue afirmativa y contundente. Más del 80 por ciento de los expertos estuvo de acuerdo en que reabrir la economía en estos momentos sería más costoso por posibles rebrotes (LSE 2020). 

Cuando se pone en la balanza la pérdida de vidas humanas, es difícil realizar un análisis costo-beneficio, porque el valor de la vida no es cuantificable en términos económicos y se cae en el falso debate de la vida contra la economía.  El argumento de que un desastre económico podría matar a más personas puede ser también cierto, pero una atinada serie de medidas económicas y la acción colectiva entre los gobiernos podría aminorar la debacle.  Desafortunadamente, la creación de una vacuna aún parece distante y, por eso, las interrogantes se centran en qué hacer en materia económica para que mientras se aplane la curva epidémica, se aplane también la curva de recesión económica.

 

Las políticas de contención aplanan la curva epidémica, pero profundizan la curva de la recesión

Gráfica 1. Curva epidémica y la curva de recesión económica.  Las curvas rojas muestran el número de infecciones (superior) y de la profundidad de la recesión (inferior) sin medidas de confinamiento.  Las curvas azules muestran los mismos indicadores si hay medidas de confinamiento.  Fuente: Centre for Economic Policy Research (CEPR).

 

Medidas económicas en Asia

 

Diferentes medios de comunicación han anunciado la reactivación de la economía china al tener una disminución importante en el número de contagios.  Sin embargo, todos ellos apuntan a una reapertura lenta, en la que las medidas de distanciamiento social estrictas aún se mantienen y algunas actividades siguen siendo prohibidas.  Así también, las restricciones a viajes internacionales se mantienen y todas las personas con sospecha de estar contagiadas con COVID-19 son enviadas a centros de cuarentena en vez de ser enviadas a sus casas.  Además, mediante nuevas tecnologías como el reconocimiento facial, rastreo por GPS y escáneres de temperatura, han hecho un rastreo exhaustivo de posibles focos de contagio.  La emergencia del COVID-19 significó para China un fuerte impacto en su economía, la cual se espera que crezca un débil 1.2 por ciento para 2020, cuando había estado creciendo en un promedio de 6 por ciento por año antes de la pandemia (FMI).

No obstante, los brotes epidémicos no son algo nuevo para China.  Durante 2002-2004, este país asiático sufrió un brote epidémico causado por el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), el cual afectó severamente su economía.  A partir de esa experiencia y de otras como la gripe aviar, China tiene lecciones importantes para el resto del mundo.  El Banco Mundial recientemente publicó un reporte que describe las medidas implementadas por este país y otros en Asia para reactivar la economía después de una emergencia sanitaria (Banco Mundial 2020).  Entre estas medidas, destacan seis que comento a continuación.

 

1. Para reducir el ambiente de incertidumbre en torno a la curva epidémica, se debe dar una respuesta rápida y agresiva para frenar los contagios con medidas de distanciamiento social y, al mismo tiempo, intensificar el monitoreo y supervisión epidemiológicos.  Entre más rápido se logre controlar la epidemia, más rápido se podrán diseñar políticas públicas para mitigar los efectos negativos en la economía.

2. Para atender las necesidades de la población ante la emergencia sanitaria, es necesario aumentar las acciones del sector público.  Bajo la premisa de que lo más importante es la vida y la salud de la población, se debe priorizar la reducción del número de contagios y de muertos por sobre todas las cosas.  Como lo ha mostrado la situación actual, mientras más muertes por complicaciones respiratorias se registren en los hospitales, mayores serán las alertas de crisis sanitaria.  Ante una creciente crisis, las autoridades no tendrán más remedio que implementar las medidas de confinamiento que no realizaron previamente.

3. Una vez controlados los contagios, se deben implementar políticas -fiscal y monetaria- enfocadas en reactivar la economía sin escatimar costos.  Mediante una serie de programas sociales, subsidios, estímulos fiscales, transferencias monetarias e inversión pública, el gobierno debe mantener el bienestar de su población garantizando su alimentación y la provisión de servicios básicos. Esto puede llevar a varios países a caer en una problemática de sobreendeudamiento, e incluso, varios otros pueden ya no tener acceso a créditos por un endeudamiento excesivo previo a la pandemia.  Sin embargo, actualmente el Banco Mundial y el FMI buscan alternativas para reducir la deuda de algunos países con dificultades económicas.

4. Mediante el sector financiero, se debe ayudar directamente a los hogares para mantener el nivel de consumo de las familias.  Esto se puede lograr con la ayuda de créditos accesibles y manteniendo la mayor liquidez posible en la economía, teniendo al mismo tiempo un estrecho monitoreo de la inflación y especulación.  Si las familias comienzan a restringir su gasto, la afectación al comercio puede ser mayor y si no hay liquidez, no habrá dinero para realizar transacciones de compraventa.

5. Se debe continuar favoreciendo el libre comercio, fortaleciendo la cooperación entre los países.  Hemos presenciado cómo las guerras comerciales dañan a la economía mundial y afectan a terceros países.  Además, el intercambio de bienes permite que se garantice la provisión de bienes y servicios y a precios más asequibles para la población más necesitada.

6. Se debe trabajar con las organizaciones internacionales, las cuales juegan un papel importante en el mundo para apoyar a los países que necesitan de asistencia financiera y técnica.

 

Es importante considerar que no todos los países son iguales y que China u otros países asiáticos pueden tener estructuras económicas, políticas y sociales muy diferentes.  Por eso, agrego algunas otras medidas que se han discutido en otras regiones del mundo con realidades muy diferentes a las de los países asiáticos.

 

Medidas económicas en el mundo

 

Medidas para evitar el hambre

 

Si bien hasta ahora no ha habido una escasez de alimentos causada por la pandemia, el riesgo de que la hambruna aumente puede duplicarse hacia finales del 2020.  Según datos del Programa Mundial de Alimentos (WFP por sus siglas en inglés), 265 millones de personas viviendo en países en desarrollo sufrirán hambre si no se toman medidas necesarias para mitigar los riesgos derivados la pandemia (WFP 2020), esto significa que un número de personas equivalente a 2 veces la población de México podría sufrir hambre por el COVID-19.

Algunos países de África subsahariana, como Somalia y Sudán del Sur, importan una gran cantidad de alimentos (WFP 2020), dejándolos totalmente vulnerables ante el aumento de precios o la reducción de las importaciones de estos productos.  Otros países que dependen totalmente de los ingresos provenientes de la extracción de petróleo, como Nigeria y Angola, sufrirán de un descalabro en sus finanzas, dejándolos sin recursos monetarios suficientes para seguir operando programas sociales o costeando un deficitario sistema de salud.  Para poder hacer frente a estas dificultades, organismos multilaterales como el Banco Mundial han jugado un papel crucial.   El Banco Mundial está programando un apoyo financiero de largo plazo por 160 mil millones de dólares y un paquete fast-track de 14 mil millones de dólares para atender las necesidades sanitarias y económicas de varios países que necesitan ayuda inmediata.

 

Medidas para evitar el aumento del desempleo

Mantener el empleo durante los tiempos de pandemia es una prioridad para cualquier gobierno porque es lo que le da de comer a la población.  Si muchas personas empiezan a perder sus empleos, el consumo de la población caerá drásticamente y generará una cadena ampliada de pérdida de empleos y negocios en toda la economía.  Entre ellos, los empleos informales también se ven afectados y es más difícil identificarlos o diseñar programas sociales para rescatarlos.  Por otra parte, algunas familias que han dependido de las remesas enviadas por sus familiares en países desarrollados quizá también se vean afectadas ya que se espera que éstas caigan en un 20 por ciento durante este año por la pérdida de empleos en países receptores de migrantes.

La pérdida masiva de empleos en Estados Unidos se refleja en las 26 millones de solicitudes de desempleo. En ese país, se otorgan hasta 600 dólares semanales durante 6 meses a quienes han perdido su trabajo.  En otros países de menores ingresos como Malawi, se han diseñado programas para dar un pago mensual de 40 dólares a las personas sin trabajo.  Estas medidas permiten que quienes se quedaron sin empleo puedan quedarse en sus casas sin tener que buscar otros medios para ganarse la vida, poniendo en riesgo su salud, la de otros o incurriendo en actividades ilícitas. 

 

Medidas para el cierre de fronteras sin limitar el comercio

De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC), el comercio mundial podría reducirse a un tercio en 2020 derivado de la pandemia.  Esta reducción será evidente por una interrupción en las cadenas de suministro de múltiples industrias, sobre todo en las industrias más vulnerables, incluyendo la manufactura.  Pero también la reducción es evidente por el lado de la demanda.  La compra de insumos comienza a disminuir a medida en que las empresas de la industria considerada como no esencial empieza a suspender operaciones por órdenes gubernamentales.  Aunado a esto, las barreras impuestas por varios países con el objetivo de limitar contagios importados crean barreras no arancelarias que distorsionan el libre intercambio de mercancías.  La mayoría de los países han cerrado sus fronteras en una velocidad nunca vista, como lo ha evidenciado el índice de severidad de medidas restrictivas calculadas por la Escuela de Gobierno de la Universidad de Oxford (Universidad de Oxford 2020).

Gráfica 2. Mapa de severidad de respuestas al COVID-19. Un color azul más fuerte indica una mayor severidad.  Fuente: Government Response Tracker, consultado el 29 de abril en http://bsg.ox.ax/covidtracker

 

Uno de los países que implementaron las medidas más restrictivas fue Nueva Zelanda, que cerró completamente sus fronteras a mediados de marzo y que apostó por eliminar el virus en su país; ahora está planeando reabrir su economía, quizá beneficiado por ser un país insular.  Para los países que comparten fronteras terrestres, la situación se complica más.  La economía de las regiones fronterizas tiende a depender más del intercambio internacional que del mercado doméstico y, por lo tanto, son unas de las regiones más vulnerables a un cierre de fronteras.  Al menos 76 países han prohibido la exportación de dispositivos médicos y al menos 26 han limitado las exportaciones de alimentos (Global Trade Alerts).  Si esta tendencia continúa, los países sin autosuficiencia alimentaria o sin suficiente producción de material médico, pueden terminar en una crisis de salud más severa, como es el caso de varios países africanos.

 

Hacia un nuevo horizonte económico

La consultora McKinsey plantea un modelo de crecimiento económico compuesto por tres horizontes (McKinsey 2009).  El primero trata de mantener iniciativas para apoyar a los negocios que sostienen la economía actual, el segundo trata de iniciativas que identifican nuevas oportunidades a partir de la situación actual y el tercero trata de iniciativas basadas en expectativas de negocio y tecnología disruptiva.  Este modelo es relevante porque en la medida en que los países se preparen y se adapten para funcionar ante la nueva situación, mayor será su posibilidad de mitigar los impactos negativos en la economía.

Lo que también es relevante y evidente es que la colaboración internacional juega un papel importante en el manejo de momentos difíciles como los que vivimos.  Mientras que la Organización Mundial de la Salud estandariza las recomendaciones para reducir los contagios y coordina esfuerzos para encontrar vacunas, el Banco Mundial inyecta recursos económicos para hacer frente a la emergencia, en tanto que el WFP vela por el abastecimiento de alimentos.  Así también, con esta pandemia queda demostrado que el mercado por sí solo no puede resolver los males que aquejan a la humanidad.  El coronavirus nos ha dado una lección de keynesianismo, en donde el Estado Benefactor del que tanto hablaba John Maynard Keynes, se convierte también en la mejor herramienta para salvar la economía del mundo.

Notas

[1] Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de su empleador.

Referencias

Banco Mundial. The impact of COVID-19 (Coronavirus) on global poverty: Why Sub-Saharan Africa might be the region hardest hit. https://blogs.worldbank.org/opendata/impact-covid-19-coronavirus-global-poverty-why-sub-saharan-africa-might-be-region-hardest

 

Banco Mundial. World Bank East Asia and Pacific Economic Update, April 2020: East Asia and Pacific in the Time of COVID-19. Washington, DC: World Bank.  https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/33477

 

Fondo Monetario Internacional. Perspectivas de la Economía Mundial, abril de 2020. https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2020/04/14/weo-april-2020

 

London School of Economics.  How economists view the policy response to the Covid-19 crisis so far. https://blogs.lse.ac.uk/usappblog/2020/04/04/how-economists-view-the-policy-response-to-the-covid-19-crisis-so-far/

 

McKinsey. 2009. Enduring Ideas: The three horizons of growth. https://www.mckinsey.com/business-functions/strategy-and-corporate-finance/our-insights/enduring-ideas-the-three-horizons-of-growth

 

 

Universidad de Oxford. Coronavirus Response Tracker. https://www.bsg.ox.ac.uk/research/research-projects/coronavirus-government-response-tracker

 

World Food Program. Risk of hunger pandemic as COVID-19 set to almost double acute hunger by end of 2020. https://insight.wfp.org/covid-19-will-almost-double-people-in-acute-hunger-by-end-of-2020-59df0c4a8072

World Uncertainty Index. https://worlduncertaintyindex.com/

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