1. Elecciones en Estados Unidos 2020
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Votantes de origen latinoamericano y su potencial impacto en las elecciones de EUA

 
Oscar Chacon

Alianza Americas

 

 

 

La jornada electoral que está por llegar a su fin el próximo 3 de noviembre en los Estados Unidos de América (EUA), marcará la primera vez en que las personas de origen latinoamericano y caribeño representarán el bloque más numeroso de los votantes de minorías étnico-raciales en el país, superando por primera vez en la historia a los votantes negros.

En total, cerca de 32 millones de personas de origen latinoamericano y caribeño estarán habilitadas para votar en el ciclo electoral de este año. De acuerdo con un estudio del Centro de Investigaciones Pew, la población de origen latinoamericana y caribeña representará 13.3% del total de las personas elegibles para votar en el país. Las personas ciudadanas de los EUA, por nacimiento o por naturalización, de 18 años o más, son personas elegibles para empadronarse y subsecuentemente, para votar. De acuerdo con la misma fuente, cerca de un cuarto (7.5 millones) del total de personas de origen latinoamericano y caribeño aptas para votar en estas elecciones son inmigrantes naturalizados.

Si bien el bloque de personas denominadas latinas o hispanas han sido el segmento de minorías étnicas/raciales que más ha crecido, dicho crecimiento no es uniforme a lo largo y ancho del país. La presencia numérica de votantes de origen latinoamericano y caribeño es mayor en California, Texas, Florida, Nueva York y Arizona, en ese orden de prioridad. Desde el punto de vista de representación porcentual del total del electorado en cada estado, la población de origen latinoamericana y caribeña ejerce mayor peso en Nuevo México, California, Texas, Florida y Arizona, en ese orden de prioridad. Un dato adicional de mucha importancia es que los votantes de origen latinoamericano y caribeño representan el grupo de votantes de minorías étnico-raciales que más ha crecido en Pennsylvania, Michigan, Wisconsin, Florida, Arizona y Carolina del Norte, considerados como decisivos en la contienda presidencial y en la elección de senadores federales.

Un aspecto clave es el hecho que los votantes de origen latinoamericano y caribeño no representan un bloque monolítico, cuando de preferencias electorales se trata. La mayoría de las encuestas realizadas con votantes de origen latinoamericano y caribeño apuntan a una preferencia mayoritaria (aproximadamente 65%) hacia el partido demócrata. Esto deja claro que hay un porcentaje significativo de personas votantes inclinadas a respaldar la reelección de Donald Trump. Entre los factores que influyen en las preferencias electorales del bloque diverso de personas denominadas Latinas/Hispanas se encuentran el origen nacional (propio o de sus padres), el grado de educación, la clase económica con la que uno se identifica, la ubicación geográfica en los EUA, la proximidad con la experiencia migratoria y el género, entre otros. Un artículo reciente del periódico New York Times, reportaba sobre el grado de apoyo con el que el presidente Trump cuenta entre hombres latinoamericanos, asociado a la afinidad con el estilo áspero y machista que ha caracterizado al presidente.

 

¿Cuál será el impacto del voto de personas de origen latinoamericano y caribeño en las elecciones presidenciales?

Lo primero que hay que recordar es que los EUA no es un país donde la presidencia se decide por medio del voto directo de los votantes. El ganador de cada elección presidencial es seleccionado por un grupo de personas denominadas “electores”. Específicamente, hay un grupo de 538 electores responsables de la selección del ganador de la contienda presidencial. Cada estado elige a un número de electores igual al número de representantes ante el congreso federal con que se cuenta. A manera de ejemplo, el estado de California cuenta con 55 electores, lo cual refleja los 53 diputados federales, más sus dos senadores federales. Los estados con el mayor número de electores son California (55), Texas (38), Nueva York (29), Florida (29), Illinois (20), y Pennsylvania (20).  Si bien las elecciones se llevarán a cabo el 3 de noviembre, la selección oficial del ganador de las elecciones presidenciales ocurrirá el próximo 14 de diciembre.

El ganador de la elección tiene que asegurar el respaldo de cuando menos 270 electores. Además, con raras excepciones, el apoyo de los electores de cada estado está regido por la regla que establece que el ganador del voto popular de cada estado, aun cuando sea por un voto de ventaja, se lleva el total de los electores de dicho estado. Durante cada ciclo electoral se publican muchos artículos de opinión críticos del sistema conocido como “Colegio Electoral” a razón de su naturaleza profundamente antidemocrática. Sin embargo, pasadas las elecciones, el ánimo de abordar este anticuado sistema, heredado desde los días de fundación de la nación, tienden a disiparse.

La prevalencia del Colegio Electoral como el espacio donde se selecciona al ganador de una elección presidencial hace posible que un candidato pierda el voto popular, y al mismo tiempo sea declarado victorioso, tal y como sucedió en el año 2000 y una vez más en el 2016. Ambos desenlaces favorecieron a candidatos republicanos: a George W. Bush, y a Donald J. Trump, respectivamente.

La prevalencia del Colegio Electoral como el espacio donde se selecciona al ganador de una elección presidencial hace posible que un candidato pierda el voto popular, y al mismo tiempo sea declarado victorioso, tal y como sucedió en el año 2000 y una vez más en el 2016. Ambos desenlaces favorecieron a candidatos republicanos: a George W. Bush, y a Donald J. Trump, respectivamente.

En Florida, el voto “Latino” representará al menos el 20% del total de personas elegibles para votar. Como es conocido, el partido Republicano ha gozado del respaldo de la mayoría de los votantes de origen cubano y venezolano. Estos dos grupos representan un alto porcentaje del denominado voto “Latino” en ese estado. En el caso de Arizona, los votantes “Latinos” representarán cuando menos un cuarto del total de votantes en ese estado, donde la vasta mayoría son personas de origen mexicano. El partido Republicano ha invertido recursos en el reforzamiento del esfuerzo denominado “Latinos por Trump.” El hecho de que ambos estados están en la lista de campos de batalla decisivos implica que el partido Demócrata ha hecho un esfuerzo concentrado de disputa de los votantes de estos estados, incluyendo esfuerzos de proselitismo y movilización dirigidos hacia las personas votantes de origen latinoamericano y caribeño.

Sin embargo, es importante notar que además de estos dos estados, la batalla para asegurar el número mínimo de electores en estas elecciones incluye también los siguientes estados: New Hampshire, Michigan, Minnesota, Nevada, Wisconsin, Pennsylvania, Iowa y Ohio. Algunos analistas añaden a esta lista a Nebraska, Maine, Carolina del Norte, Georgia y Texas. En las elecciones del 2016, Hillary Clinton perdió por un número pequeño de votos los estados de Pennsylvania, Michigan y Wisconsin (44,292, 10,704 y 22,748 respectivamente). El total de personas elegibles para votar de origen latinoamericano y caribeño, en estos estados, es de 521,000, 261,000 y 183,000 respectivamente en 2020. Como se puede concluir, un esfuerzo concentrado de movilización de votantes “Latinos” en estos estados pudiera contribuir de manera decisiva en los resultados electorales presidenciales este año.

 

El voto de origen latino y caribeño es subestimado por ambos partidos

Desdichadamente, el grado de inversión financiera en la educación y movilización electoral del voto “Latino,” no ha sido la que muchos esperábamos. La estrategia de movilización electoral del Partido Demócrata ha estado mucho más enfocada en disputar el voto de personas de raza blanca, a nivel nacional, como también en los estados considerados como campos decisivos de batalla con el fin de asegurar el número necesario de electores que le permitan salir victoriosos en la contienda por la presidencia. El impulsar una estrategia electoral con el fin de disputar el voto de personas de raza blanca, y al mismo tiempo impulsar una estrategia de alcance, educación y movilización del voto latino, no son metas mutualmente excluyentes. Especialmente a la luz de la ventaja significativa del partido demócrata en el plano de recaudación de fondos.

Un riesgo que ha surgido en el marco de esta campaña electoral es que, de salir victorioso Donald Trump en estados como Florida, Arizona, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin, se quiera culpar a los votantes de minorías étnicas de no haber contribuido lo suficiente para que saliera victorioso el candidato demócrata. La triste realidad es que el voto de personas de origen latinoamericano y caribeño sigue siendo subestimado, y esto se refleja en la falta de apoyo financiero a organizaciones con trayectoria de trabajo con comunidades de origen latinoamericano a lo largo y ancho del país. Las organizaciones propias de la comunidad de origen latinoamericano, incluyendo las que están enfocadas en comunidades inmigrantes, deberían de recibir igual atención y apoyo, como lo reciben las organizaciones enfocadas en la comunidad negra. Al final de cuentas, esta realidad es también un reflejo de las limitaciones existentes en el plano organizativo y en la capacidad de gestión de poder político de las comunidades de origen latinoamericano y caribeño en los EUA.

 

¿Qué esfuerzos se están haciendo desde las organizaciones latinas para estimular la participación electoral a nivel local, estatal y federal?

A pesar del flujo inadecuado de recursos financieros dirigidos específicamente a labores de educación y movilización electoral, tanto las de carácter genérico en el ámbito de participación cívico-democrática, como las de naturaleza partidista, hay muchos esfuerzos siendo impulsados.

Los esfuerzos planeados en el ámbito de movilización electoral desde principios del año han tenido que adaptarse ante las limitaciones impuestas por la llegada de COVID-19. En particular, las jornadas de educación, empadronamiento y movilización electoral, que en el pasado se impulsaban de manera directa, tocando puertas y buscando un diálogo directo con los votantes han tenido que cambiarse por esfuerzos impulsados por redes sociales y otros medios de comunicación electrónica.

En el caso de esfuerzos proselitistas del partido Republicano, la amenaza del contagio ha sido consistentemente minimizada, para dar paso a concentraciones de apoyo al presidente Trump y otros candidatos republicanos. Es más, a diferencia de los esfuerzos impulsados por el partido Demócrata, que se han apoyado en plataformas digitales para el impulso del trabajo, las brigadas locales de operativos y voluntarios del partido Republicano están impulsando campañas de visitas caseras a votantes republicanos para animarlos a salir a votar y reelegir al presidente Trump. Líderes de la campaña republicana hablan con mucha confianza de que este esfuerzo de contacto directo con los votantes será lo que haga la diferencia en su esfuerzo por reelegir a Donald Trump.

La realidad es que la pandemia es el más importante factor condicionante de esta campaña electoral, incluyendo la manera en que se ha impulsado el trabajo de educación, empadronamiento y movilización electoral dirigido hacia los votantes de origen latinoamericano y caribeño. Organizaciones tales como la Federación Hispana, Mi Familia Vota, el Proyecto para el Empadronamiento y la Educación del Suroeste y Alianza Americas, han estado impulsando esfuerzos dirigidos a motivar la participación electoral de los votantes “Latinos” en las elecciones del 2020. La aspiración es que, a pesar de la pandemia, se logre establecer un nuevo precedente de participación electoral. El precedente de mayor participación se estableció en 2008, cuando 49.9% de los votantes “Latinos” participaron.

Más allá de la crucial elección presidencial, las elecciones del Senado Federal son también de mucha importancia. Si el Senado cambia de partido mayoritario, es previsible que se pudieran viabilizar cambios importantes en la ley federal. En total, hay 35 puestos senatoriales en disputa. En 9 de ellos, actualmente en manos de legisladores republicanos, existe la posibilidad de que dichos puestos pasen a manos demócratas. En la medida en que dichas campañas se han vuelto sumamente reñidas, la posibilidad de que los votantes de origen latinoamericano y caribeño, por muy pequeño que sea su número, pudieran tener la llave de la victoria.

En conclusión, los votantes de origen latinoamericano y caribeño van a seguir siendo el grupo de minorías étnico-raciales más numeroso por muchos años. El poder traducir esta realidad en un factor de poder que se traduzca en beneficios directos para esta población, y por añadidura, la nuestros países de origen, dependerá de que tanto se pueda avanzar una agenda organizativa integral con el fin específico de convertirnos en un grupo capaz de influir los procesos de decisiones políticas que afectan nuestras vidas, como también a ir forjando líderes capaces de ocupar cada vez más puestos de elección popular, como también puestos claves designados por oficiales electos, todo en función de una agenda de desarrollo y bienestar integral que sea ecológicamente responsable. Dicha agenda no debe concebirse como una agenda latina, sino como una agenda general para la sociedad estadounidense que incluya en condiciones de igualdad a todas las personas, sin exclusión de ningún tipo.

25 de octubre, 2020

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