1. Más de un año de pandemia y sus implicaciones en la educación

Foto de Thomas Park vía Unsplash

Regresar a los planteles escolares haciendo presencia siempre en las aulas

 
Laura Delgado Maldonado

Psicóloga Social*

 

 

 

La pandemia ha replanteado toda una serie de actividades en nuestras vidas cotidianas por lo que, sencillamente, nos urge encontrar espacios que nos permitan sentir que no todo se ha perdido y que pronto entraremos nuevamente a ese ritmo de vida que ya traíamos y que asumimos tácitamente como lo “normal”. Pero lo cierto es que, nos guste o no, hay un parteaguas a partir de la propagación de la Covid19 por todos los continentes y, en mayor o menor medida, nuestros horizontes se han visto trastocados y, sin duda, el sector de la educación es uno de los que más ha padecido los efectos de dicha enfermedad. Las comunidades educativas han sorteado una serie de retos y vicisitudes que han dejado tras de sí una amplia riqueza de experiencias compartidas y un mundo de posibilidades que parecen expandirse día a día.

Algunas de estas nuevas alternativas de enseñanza que se han implementado en la cotidianidad de muchos hogares, en interacción con la escuela, se refieren a los tipos de enseñanza que han recibido múltiples nombres, tales como: presencial, a distancia, en línea, combinados o híbridos.

Para efectos prácticos del presente escrito, tomaremos como referencia la diferencia entre el aprendizaje combinado (blended learning) y el aprendizaje híbrido (hybrid learning), ya que con mucha frecuencia se usan indistintamente, por lo que vale la pena detenerse un momento y mirar la propuesta de la definición propuesta por McCotter-Jacobs (en Bonderud, 2021). Para este autor, el aprendizaje combinado es el fortalecimiento de la educación presencial con base en herramientas tecnológicas a través de internet, con la finalidad de mejorar el aprendizaje cara a cara por medio de recursos multimedia. En tanto, el aprendizaje híbrido busca facilitar el reemplazo de la instrucción presencial, por lo que las herramientas en línea usualmente están integradas en portales de aprendizaje vía internet y se amplía al desarrollo de sistemas de gestión de aprendizaje en línea, con la intención de que este se lleve a cabo fuera del entorno escolar tradicional. (Bonderud, 2021).

Los modelos combinados y en especial los híbridos, históricamente tienen sus orígenes en los niveles superiores de educación de pregrado y posgrado, ya que han estado afianzados en las necesidades y retos particulares de la población estudiantil adulta. Sin embargo, la pandemia que ha venido a replantear nuestros enfoques de una manera que podríamos catalogar de brutalmente disruptiva, ha colocado la necesidad de ampliar nuestro espectro de aceptación para niveles educativos más jóvenes, pero no parece ser aplicable para toda la población estudiantil.

Hemos visto, en casos extremos, a los niños en edad preescolar tomando clases a través de alguna plataforma de videoconferencias, en un momento de su desarrollo en el que los especialistas en pediatría indican que deben exponerse por un máximo de una hora al día a la pantalla (American Academy of Pediatrics, 2016). En todo caso, como señala la UNICEF, para los niños de esta edad es especialmente relevante el uso de los espacios escolares, ya que requieren una participación más activa, directa y a través del juego, para su óptimo desarrollo cognitivo y socioemocional. (UNICEF, 2021)

Para los niños de 6 años o más, la recomendación enfatiza que lo hagan acompañados de sus padres y que estos se convirtieran en excelentes mediadores de los contenidos, a fin de apoyar a a los niños a discernir, crear y conectarse con su entorno y con el conocimiento (American Academy of Pediatrics, 2016). Es así como pasamos a ser más permisivos con el uso de la tecnología en la población infantil, a partir de la necesidad de educar a niñas y niños a través de medios seguros, para evitar los contagios.

Esta apertura, obligada por las circunstancias, fue creciendo en la medida en que se iba avanzando en los grados académicos y ahora, a poco más de un año de la pandemia, una buena parte de la población infantil pasó de tener eventualmente algún contacto lúdico con un teléfono inteligente de algún familiar, al escenario de tomar clases de programación en línea (si asumimos que programar es una habilidad del futuro, podemos aceptar, tímidamente, que ha habido algunas ganancias).

En otras comunidades escolares, más alejadas de las grandes urbes, las experiencias educativas son radicalmente distintas. El acceso al Internet bien gestionado amplifica las posibilidades de acceder a contenidos de calidad y altamente formativos para los niños, adolescentes y jóvenes, a fin de enriquecer su experiencia educativa. Sin embargo, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) de 2019, indica que el 56.4% de hogares disponen de Internet, ya sea mediante una conexión fija o móvil; el 76.6% de la población urbana tenía acceso a Internet, en tanto que en las zonas rurales este porcentaje solamente era del 47.7% (INEGI, 2019). Estos datos nos revelan dos cosas: 1) la falta de cobertura universal a todos los hogares en nuestro país y 2) la enorme desigualdad del acceso a este recurso, entre las zonas rurales y urbanas.

En este contexto, nos tomó por sorpresa el cierre de los planteles escolares. En abril de 2020, el sistema de educación en línea impulsado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) dejó fuera al 55.7% de los hogares, debido a que el programa Aprende en Casa I estaba basado en el uso de tecnologías, ya sea a través de teléfonos celulares inteligentes o de computadoras. Pero la baja cobertura a Internet, especialmente en zonas marginadas, así como la infraestructura tecnológica necesaria, tuvo sus repercusiones en el alcance de la cobertura en el sistema educativo nacional (PNUD, 2020 en INOMA, 2020). Para la siguiente versión, Aprende en Casa II, y al inicio del nuevo ciclo escolar, el énfasis se hizo a través de la televisión, como principal medio de llegar a todos los rincones del país; sin embargo, si bien es cierto que la televisión abierta tiene una mayor penetración en los hogares mexicanos, con un 92.5% (INEGI, 2019), la enorme limitación de este medio es que no permite la interacción entre docentes y alumnos. Por ello, en muchas zonas tanto rurales como urbanas, el uso de Internet a través de medios móviles continúo siendo la base para la educación en línea o bien, a distancia, pues mediante el gran esfuerzo de muchas maestras, maestros y personal directivo, se llevaron los recursos didácticos impresos a los niños de las comunidades más alejadas.

Con esta experiencia educativa, no es de sorprender que la problemática de la distribución de Internet hace que la brecha digital profundice las diferencias educativas, por lo que las comunidades con mayores niveles de marginación y pobreza resultan ser las más desfavorecidas, lo cual trastoca tanto a los estudiantes como a los docentes de las mismas comunidades, como lo indica el Informe Desarrollo humano y covid-19 en México: desafíos para una recuperación sostenible: “En el contexto del desarrollo humano, resulta relevante considerar que existen brechas en la capacitación digital y tecnológica de las y los profesionistas de la educación, lo cual tiene un efecto directo en la adecuada realización de sus labores” (PNUD 2020, p 41).

Lo anterior se debe a que las tecnologías de la información tienen mucho que aportar. Sin embargo, la pandemia ha dejado al descubierto la enorme limitación del Estado para garantizar el acceso a internet, que es un derecho humano y que desde junio de 2013 está consagrado en el artículo 6° de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, a saber: “El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet. Para tales efectos, el Estado establecerá condiciones de competencia efectiva en la prestación de dichos servicios.”

¿Por qué es importante que se cumpla este derecho humano de acceso al internet y el ancho de banda? Porque si bien la globalización en la que nos encontramos inmersos nos obliga a interactuar de otras formas, el confinamiento actual resalta las barreras que limitan la enseñanza y el aprendizaje. De igual forma, al no cumplir con este derecho constitucional se limita a los estudiantes el acceso al conocimiento, la cultura, la educación, la salud y el bienestar. Esta situación, a largo plazo, seguirá restringiendo la capacidad de obtener mejores condiciones educativas, sanitarias, económicas, sociales y, por supuesto, las oportunidades de desarrollo a largo plazo, incluyendo las laborales (Barry, Jack J., 2020).

Es en este contexto que se llevará a cabo la apertura de los planteles escolares en todo el país. Es claro que cada uno de los centros educativos hará su mejor esfuerzo por concretar sus proyectos junto con la comunidad educativa (docentes, autoridades, padres y madres de familia y, por supuesto, alumnos), para atender sus propios retos en pro de la niñez y juventud.

Pero es imprescindible acompañarlos y dotar a las comunidades de los medios y recursos para subsanar las carencias más elementales y asegurar la apertura de los planteles a fin de que, en caso tener que volver a cerrarlos, las aulas continúen sus actividades. Las escuelas no han parado, ellas están ahí, lo que ha cerrado son los planteles: aseguremos que las aulas siempre estén disponibles, ya sea de manera presencial (físicas) o en línea (virtuales). Los modelos educativos combinados o híbridos tienen mucho que aportar para que esto se logre. Para ello, es indispensable el acceso libre a internet como derecho humano y hoy, más que nunca, ha quedado clara la trascendencia de su cumplimiento.

Con un poco de voluntad y un componente de buena gobernanza a todos los niveles, el acceso universal y la infraestructura tecnológica son factibles. Nuestros abuelos alguna vez se plantearon como objetivo contar con electricidad en todos y cada uno de los hogares y actualmente se tiene en el 99.5% de ellos INEGI. (2019). Ahora les corresponde a nuestras generaciones acelerar el reloj, para que cada hogar cuente a la brevedad con Internet como un bien público, a fin de ampliar el abanico de oportunidades para las nuevas generaciones.

Asimismo, se requieren cambios en los ámbitos educativos, tanto formales como informales; necesitamos repensar la educación de forma que nos permita imaginar futuros en los que quepamos todas y todos, abrazando la diversidad, la pluralidad y el respeto a la individualidad de las niñas, niños y jóvenes, poniendo por delante su derecho a construir su propio proyecto de vida.

*Profesionista independiente con Maestría en Metodología de las Ciencias.

 

Referencias

 

INOMA (2020): Acceso a internet en México, ¿cómo vamos? Recuperado 30 mayo 2021.

https://www.inoma.mx/noticias/index.php/2020/12/04/acceso-internet-mexico/#:~:text=Cifras%20sobre%20el%20acceso%20a%20internet%20en%20M%C3%A9xico&text=Solo%20el%2056.4%25%20de%20los,con%20acceso%20a%20este%20servicio.

 

American Academy of Pediatrics (2016). La American Academy of Pediatrics publica nuevas recomendaciones para el consumo mediático de los niños. Recuperado 30 mayo 2021.

https://www.healthychildren.org/Spanish/news/Paginas/aap-announces-new-recommendations-for-childrens-media-use.aspx

 

Barry, Jack J. (2020): “La COVID-19 demuestra por qué el acceso a Internet es un derecho humano”. OpenGlobalRights. Recuperado 30 mayo 2021:

https://www.openglobalrights.org/covid-19-exposes-why-access-to-internet-is-human-right/?lang=Spanish#:~:text=En%20su%20inmensa%20mayor%C3%ADa%2C%20los,el%20acceso%20a%20la%20informaci%C3%B3n.

Bonderud, Doug (2021):  What Role Will Hybrid Learning Play in the Future of K–12 Education? Recuperado 30 mayo 2021:

https://edtechmagazine.com/k12/article/2021/02/what-role-will-hybrid-learning-play-future-k-12-education-perfcon

 

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2021). Diario Oficial de la Federación. Recuperado 30 mayo 2021:

http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf_mov/Constitucion_Politica.pdf

 

INEGI. (2019). Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares. Noviembre 22, 2020 de INEGI. Recuperado 30 mayo 2021.

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2020/OtrTemEcon/ENDUTIH_2019.pdf

 

PNUD (2020): Informe Desarrollo humano y covid-19 en México: desafíos para una recuperación sostenible. Recuperado 30 mayo 2021:

https://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/library/poverty/desarrollo-humano-y-covid-19-en-mexico-.html

 

UNICEF (2021): Las escuelas primero. Recuperado 30 mayo 2021:

https://www.unicef.org/mexico/historias/las-escuelas-primero