3. Migración: México y Estados Unidos

Foto de AP/María Verza

Gestión de las movilidades humanas en el contexto de la crisis multidimensional, ¿necropolítica?: reflexiones sobre la región transfronteriza México-Guatemala

 
María Guadalupe Ortiz Gómez

Catedrática CONACyT-El Colegio de la Frontera Sur[*]

 

No basta con denunciar al orden,

hay que demostrar que no es todopoderoso,

hay que redescubrir la fuente que está debajo del cemento,

la palabra que está debajo del silencio,

el debate que está debajo de la ideología.

Eso es lo que está en juego.

Alain Touraine

 

 

Escenario global, crisis multidimensional y transición histórica

La crisis global y multidimensional que enfrentamos no tiene precedente alguno. Para comprender la magnitud de esta coyuntura histórica es necesario considerar que, si bien la pandemia del Covid 19 es el fenómeno más reciente que ha trastocado todas las dimensiones de la vida humana, no debemos dejar de lado que los signos del agotamiento de las estructuras económicas, sociales y culturales se hicieron evidentes desde ya hace varias décadas. Wallerstein (2006: 03) sostiene que la revolución cultural de los sesenta y setenta cimbró las bases del capitalismo y asentó los cimientos para el ulterior desarrollo de diversas formas ideológicas que aún pugnan por la construcción de modelos alternativos al capitalismo. Por otro lado, las recurrentes crisis económicas, y sus fatales consecuencias para grandes sectores de la población a nivel mundial (Harvey, 2009) dan constancia de que es urgente modificar el sistema global de intercambios y de distribución de la riqueza. Asimismo, la crisis del cambio climático parece ser un ultimátum que, de no atenderse de forma inmediata y contundente, amenaza la continuidad de diversas formas de vida en nuestro planeta, incluida la humana.

Esta panorámica dibuja sólo la punta de un iceberg que, en su lado oculto, alberga dinámicas cuya cabal comprensión le quitaría el sueño a cualquiera. Es bien sabido que el propio Marx profetizó que el capitalismo generaría las condiciones de su propia destrucción. Desde la visión del materialismo histórico, parece ser que estamos en una etapa de transición de un estadio a otro, tal como se transitó del esclavismo al feudalismo y del feudalismo al capitalismo.[1] En este sentido, dicha transición se acompaña de una etapa previa en donde las características del capitalismo se están radicalizando, lo que configura el surgimiento de una modalidad diferente de éste. De ahí la necesidad de distinguir entre el capitalismo clásico del capitalismo actual (capitalismo tardío o capitalismo salvaje).

Una de las características de este capitalismo tardío, y que traspasa todos los niveles de experiencia humana, es que cada vez se profundiza más la “cosificación” de las personas. Ello ha sido señalado por autores que reflexionaron desde una postura crítica ante las consecuencias de la aplicación de la lógica capitalista en la producción y reproducción de la sociedad y los individuos que la constituyen. En esta línea de análisis destacan autores de la Escuela de Frankfurt como Marcuse y Fromm entre otros. Asimismo, recientemente se ha desarrollado de forma prolija una corriente que recoge el sistema conceptual propuesto por Michel Foucault, destacando nociones como biopoder, biopolítica y gubernamentalidad. Uno de los planteamientos comunes de las posturas señaladas, es que nos encontramos ante la imposición de una lógica que influye de manera importante en la configuración de nuestras subjetividades y que esta lógica coloca a los valores de mercado como el eje más importante del sistema social. De ahí que la “cosificación” de las personas se haya normalizado, al grado de aparecer como intrínseca a la existencia humana.

En este contexto, es interesante recuperar la noción de racionalidad política (RP) planteada por Miller y Rose (2008) y retomada por Estupiñán (2014), quienes sostienen que ésta se constituye de tres elementos: a) una episteme, b) una base moral y c) un idiom. En este sentido, la RP que ha alcanzado mayor presencia en la configuración de los discursos políticos a partir de la década de los setenta, es la tejida alrededor de la ideología neoliberal. Una evidencia emblemática de ello se ilustra en el acrónimo TINA (there is not alternative) que hizo famoso Margaret Thatcher, para referirse a la idea de que la única forma en que se podría gestionar la crisis económica en Inglaterra durante su mandato era la aplicación de medidas de libre mercado (Harvey, 2009).

La forma en que estas lógicas operan en términos prácticos, tiene consecuencias que son experimentadas por personas de carne y hueso. Un ejemplo de cómo actúan éstas, es la generalización de un sistema de clasificación de los seres humanos que toma como punto de referencia la capacidad (o incapacidad) de un individuo (o grupo social) de insertarse en la dinámica de mercado. De forma que las personas suelen calificarse como “exitoso” o “fracasado”, “valioso” o “no valioso”, “deseado” o “indeseado”, etcétera.

Movilidades humanas y cosificación de las personas

Uno de los campos de la vida social en el que podemos observar cómo se expresa en la práctica el mencionado fenómeno, es el de las movilidades humanas. Se puede apreciar claramente cómo, a nivel internacional, los discursos contenidos en los instrumentos de gestión de éstas producen y reproducen clasificaciones basadas en categorías binarias, delineadas en función de si una persona es un migrante “conveniente” o un migrante “inconveniente”. Incluso, algunas embajadas generan listados de los perfiles específicos del tipo de personas migrantes que son “deseadas” en sus países.

En 2015, la Organización Internacional sobre las Migraciones (OIM) publicó un documento denominado Marco de Gobernanza sobre la Migración. Elementos esenciales para facilitar la migración y la movilidad de manera ordenada, segura, regular y responsable gracias a políticas migratorias planificadas y bien gestionadas (OIM, 2015), con el objetivo de orientar los procesos de diseño, operación y evaluación de la política pública de los diferentes países bajo una misma lógica. En tal documento, se sostiene que la migración es un fenómeno de doble cara, si es “bien” gestionado puede generar beneficios; mientras que si es “mal” gestionado podría generar perjuicios. En este sentido, avala la idea de que la migración beneficiosa es la llevada a cabo por personas que son susceptibles de convertirse en agentes de desarrollo; mientras que la perjuiciosa es la llevada a cabo por personas que no susceptibles de ello. Ello ha contribuido a crear, de forma implícita, la noción de “migración deseada” y “migración no deseada” (Barbero, 2012). Desde esta perspectiva, la valoración o desvalorización de una persona migrante se determina de acuerdo con sus capacidades de insertarse en una dinámica de mercado como capital humano, lo que la posiciona como una mercancía más a ser intercambiada.

Coyuntura actual, frontera México-Guatemala y ¿necropolítica?

En su célebre obra titulada Globalización. Consecuencias humanas, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman hizo una clasificación de las personas en dos grandes categorías, a unos los llamó “ciudadanos globales” y a los otros “ciudadanos locales”. El autor señala que, mientras los primeros son personas cuyas nacionalidades y condiciones de vida les permiten movilizarse libremente a lo largo y ancho del globo terráqueo, los segundos ven limitada dicha movilidad tanto por los estigmas que caen sobre sus países de origen, como por la falta de recursos materiales, sociales, etcétera, por lo que quedan confinados a vivir en determinados territorios (Bauman, 1999).

En la coyuntura histórica actual, esta clasificación no podría ser más pertinente, pues la emergencia sanitaria global del Covid 19 y la crisis multidimensional agudizada por ésta, han servido para justificar la imposición de nuevos condicionamientos a las movilidades humanas. La tendencia más visible se orienta hacia la aceptación de nuevas restricciones a la movilidad internacional, que incluyen mecanismos como el llamado “certificado Covid” propuesto por la Unión Europea (Kennedy, 2021). Ello estaría apoyando la noción de que a algunas personas se les permite moverse, mientras que a otras no.

Tales iniciativas se sustentan en discursos que realzan la necesidad de reactivar la economía y la recuperación de una vieja normalidad, que se presenta como una añoranza colectiva. Sin embargo, es importante reflexionar sobre las implicaciones de las medidas propuestas, mismas que en los medios de comunicación aparecen como lidereadas por regiones (Unión Europea) y países (Estados Unidos) que ocupan un lugar privilegiado en el tejido de relaciones de poder a nivel global.

Una de las reacciones inmediatas de un gran número de gobiernos en el mundo ante la emergencia sanitaria, fue el cierre de fronteras. Ello configuró escenarios que significaron la imposibilidad de movimiento para una enorme cantidad de personas (ver, por ejemplo, Álvarez, 2020; Domenech, 2020; Herrera, 2020; Joseph, 2020; Varela, 2020; De Genova, 2020; y Castro, 2020). En el caso de la frontera México-Guatemala, este último país cerró el paso a toda persona (incluyendo sus propios ciudadanos) a mediados del mes de marzo de 2020. Esta acción se tornó catastrófica para quienes quedaron inmovilizados en un país (México) que decretó el cese de toda actividad de los sectores público y privado, también con el fin de detener la propagación del Covid 19. Debido a ello, las personas que intentaban cruzar la frontera hacia Guatemala (bien para volver a dicho país o para avanzar en su camino hacia otros países de la región) fueron abandonados a su suerte. No hubo ninguna estrategia coordinada por parte de los gobiernos de México y Guatemala para asistir, aunque fuera de forma mínima, a estas personas.

Si bien no podemos atribuir un carácter clasista a medidas como la anterior, pues su aplicación fue extensiva a toda persona, sí pudimos observar que las capacidades y la voluntad de los gobiernos para asistir a sus ciudadanos fueron diferenciadas. Ello se vuelve cada vez más visible, por ejemplo, en temas como el de la vacunación. Mientras que en Estados Unidos se ha vacunado por completo al 41.5% de la población, en Guatemala sólo se ha vacunado al 0.5%, en Honduras al 0.3%, en el Salvador 13.1%, en Nicaragua 0%.[2] Este panorama nos advierte del peligro de que se recrudezcan de las restricciones para la movilidad, de por sí reducida, de ciudadanos de países que no cuentan con recursos suficientes para la vacunación.

Por otro lado, hemos observado fenómenos previos a la pandemia del Covid 19, relacionados con los flujos de personas que se desplazan del llamado sur global hacia los países del norte. Por ejemplo, las caravanas de centroamericanos cuyo objetivo ha sido llegar a Estados Unidos para solicitar refugio, que emergieron a partir de 2018. Estos flujos tuvieron un pequeño periodo de pausa, pero continuaron incluso en el contexto de las restricciones sanitarias. Sabemos que el discurso de Biden sobre su intención de echar atrás la política migratoria de Trump y abrir las puertas para solicitantes de refugio estimuló la llegada de grandes cantidades de personas, en su mayoría centroamericanos. A pesar de que se han tomado medidas que incluyeron las deportaciones masivas, los flujos siguen vigentes, presentando fenómenos tan dramáticos como el cruce de niñas y niños no acompañados de edades dolorosamente cortas, lo que ha puesto en jaque las capacidades del propio gobierno estadounidense.

Ante el panorama expuesto, es urgente y necesario plantearnos algunas cuestiones importantes. En primer lugar, debemos reflexionar sobre cómo la aplicación de los principios de mercado (neoliberalismo) ha propiciado y justificado que las personas migrantes sean calificadas como “deseadas” o “indeseadas”. Son pertinentes preguntas como: ¿tienen más derechos las personas cuyas credenciales se adecuan a los requerimientos del perfil del migrante deseado?, ¿estamos ante una contradicción de los principios emanados de las democracias modernas, que dicen que toda persona es igual ante la ley?

Por otro lado, es importante cuestionarnos el por qué los éxodos de grandes contingentes que buscan llegar a los países del llamado norte global, no se han reconocido como crisis humanitarias de manera formal por la comunidad internacional, y por qué no hay un pronunciamiento de ésta, ante la evidente violación generalizada de los derechos humanos de las personas migrantes. Es muy necesario cuestionar lo qué está sucediendo en los países expulsores, conocer qué motiva a las personas a arriesgar sus vidas y las de sus hijos al salir de sus lugares de origen, abandonar sus casas, a sus familias, sus formas de vida.

La ausencia de pronunciamientos formales parece evidenciar que hemos naturalizado la visión de un mundo que se caracteriza por una flagrante desigualdad social entre grupos sociales, así como entre países y entre regiones. Ello significaría la aceptación de la idea de que nuestras oportunidades de tener una vida digna, o incluso simplemente “una vida”, dependen del hecho azaroso de nacer en un determinado país y no en otro.

Aun reconociendo que los planteamientos aquí expresados son muy generales, hay tendencias claras que pueden reconocerse en nuestra coyuntura actual. Es necesario reenfocar el hecho de que las dinámicas sociales, en todas sus dimensiones (económica, política, cultural), se configuran mediante una clara influencia (que no determinación) de las acciones (o inacciones) que ejecutan los gobiernos y que, en este sentido, forman parte de programas políticos específicos, que abanderan los intereses de grupos sociales también específicos. Ello significa que las desigualdades entre ciudadanos de unos países y de otros, en cierta medida, son un resultado de las acciones o inacciones de los gobiernos en sus diferentes niveles y de los programas políticos que éstos instrumentan. No es la “mala suerte” o la “buena suerte” lo que determina las condiciones de vida y movilidad de las personas. Tampoco se debe a ello el hecho de que, a nivel geopolítico, se estén consolidando regiones enteras como expulsoras de personas, ya que no ofrecen las mínimas condiciones de vida a amplios sectores de sus sociedades.

El escenario planteado parece invitarnos a formular la pregunta de si estamos ante la evidencia de que, en el llamado sur global y específicamente en la región transfronteriza México-Guatemala, se está instrumentando un programa de necropolítica, entendida ésta como “…la política basada en la idea de que para el poder unas vidas tienen valor y otras no. No es tanto matar a los que no sirven al poder sino dejarles morir, crear políticas en las que se van muriendo” (Valverde, 2015).  Los hechos demuestran que la región está habitada mayormente por lo que Bauman denominaría “ciudadanos locales”, que se encuentran confinados en territorios específicos que, en este caso, no tienen las condiciones mínimas para una vida digna o, incluso simplemente una vida. Por tanto, considero que no es desatinado afirmar que la respuesta a dicha pregunta es: sí.

 

Referencias

Álvarez, S. (2020). “(In)Movilidad en las Américas y COVID-19. Un proyecto colectivo transnacional en curso”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 9-16. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Barbero, Iker (2012). “¿Puede la gobernanza de las migraciones ser social?”. Oñati Socio-legal, 2 (4): 175-195.

 

Bauman, Z. (1999). Globalización. Las consecuencias humanas. México, Distrito Federal: Fondo de Cultura Económica.

 

Castro, Y. (2020). “Migrantes frente a la refronterización y la hipervigilancia en el control migratorio durante Covid-19. Lecciones aprendidas del primer conversatorio Cierre de fronteras e hipervigilancia”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 54-61. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

De Génova, N. (2020). “Fronteras virales a través de las Américas”, en: (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 46-53. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Domenech, E. (2020). “Pandemia y control de fronteras en el espacio sudamericano”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 17-23. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Estupiñán, S. M. (2014). “Gestión internacional de las migraciones como una racionalidad política”. Migraciones Internacionales, 7(3), pp. 249‑259.

 

Harvey, D. (2009). Breve historia del neoliberalismo. Akal: Madrid.

 

Herrera, J. (2020). “Proyecto (In)movilidades en las Américas. Trazando caminos certeros en la incertidumbre”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 38-45. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Joseph, H. (2020). “Cierre de fronteras, deportaciones y retorno en el Caribe”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 30-37. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Kennedy, Rachael, (2021). "’Pasaporte COVID’: claves del certificado para viajar por Europa este segundo verano de pandemia”. Euronews, disponible en: https://es.euronews.com/2021/05/24/pasaporte-covid-claves-de-las-normas-para-viajar-en-europa-este-segundo-verano-de-pandemia, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Miller, P., y N. Rose. (2008). Governing the Present. Massachusetts: Polity Press.

 

OIM (2015). Marco de Gobernanza sobre la Migración. Elementos esenciales para facilitar la migración y la movilidad de manera ordenada, segura, regular y responsable gracias a políticas migratorias planificadas y bien gestionadas. Organización Internacional para las Migraciones. Disponible en:  https://governingbodies.iom.int/es/system/files/es/council/106/C-106-40-Marco-de-Gobernanza-sobre-la-Migraci%C3%B3n.pdf , consultado el 7 de julio de 2017.

 

Valverde, C. (2015). "De la necropolítica neoliberal a la empatía radical" (I). Entrevista disponible en: https://rebelion.org/la-necropolitica-es-la-politica-basada-en-la-idea-de-que-para-el-poder-unas-vidas-tienen-valor-y-otras-no/, consultado el 1 de julio de 2020.

 

Varela, A. (2020). “Luchas migrantes en tiempos de Covid-19, un par de postales desde México”. (Trans)Fronteriza, No. 3, pp. 38-45. Disponible en: https://www.academia.edu/44651087/_In_Movilidad_en_las_Am%C3%A9ricas_y_COVID_19_Un_proyecto_colectivo_transnacional_en_curso, consultado el 30 de mayo de 2021.

 

Wallerstein, I. (2006). Análisis de sistemas-mundo. Una introducción. México, Distrito Federal: Siglo XXI.

 

[1] Es importante reconocer que estas temporalidades no necesariamente se han expresado en el orden y la forma en que sostiene la visión marxista de la historia. En casos de regiones como América Latina, África y Asia, prevalecen diferentes dinámicas que parecen sobreponer capas de una y otra temporalidad en una misma coyuntura histórica. Sin embargo, para fines analíticos es útil reconocer el planteamiento de que existen épocas que representan proceso de transición de una etapa histórica a otra.

[2] Fuente:  https://ourworldindata.org/covid-vaccinations?country=OWID_WRL

[*] Catedrática CONACyT-El Colegio de la Frontera Sur, Unidad San Cristóbal, Carretera Panamericana y Periférico Sur S/N, Maria Auxiliadora C.P. 29290 San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Correo electrónico: mgortizgo@conacyt.mx