2. Elecciones intermedias 2021: un balance de algunos resultados
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Elecciones 2021. La importancia de la política local

 
Daniel Tacher Contreras

Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo

 

 

 

Las elecciones intermedias en México solían tener bajos porcentajes de participación. En el siglo XXI se habían realizado tres, en las cuales el promedio era del 44.36% de votantes. El contraste con las elecciones presidenciales es notorio, pues en promedio estas lograron captar el 61.86% de participación. El elemento explicativo radica en el hecho que a nivel federal solo se renueva la Cámara de Diputados y en forma concurrente solo un pequeño número de gubernaturas se elegían. Los calendarios electorales estatales y federal no eran concurrentes.

La concurrencia entre elecciones federales y estatales fue un elemento necesario para hacer más eficiente el desarrollo de los procesos electorales. La reforma de 2014 se planteó ese objetivo. La meta consistió en agrupar la renovación de las gubernaturas en los procesos federales. En las mismas fechas y años. Basta recordar que en 2003 hubo cuatro fechas distintas en los procesos electorales y en la elección federal solamente se renovaron dos gubernaturas. En 2009 las elecciones se realizaron en cinco fechas distintas y en la elección federal concurrieron 6 elecciones de gobernadores. En 2015, de nuevo en cinco fechas diferentes, 21 entidades tuvieron elecciones y en la elección federal solo concurrieron nueve elecciones de gobernador.

En 2021, la reforma política aprobada siete años antes dio resultados significativos, al lograr la concurrencia de elecciones en una sola fecha. Así, el pasado 6 de junio, en las 32 entidades la ciudadanía fue convocada a participar en la renovación de más de 20 mil cargos de elección popular. Entre los cargos más destacados se encuentran 15 gubernaturas, 1,063 diputaciones locales, 500 diputaciones federales y 18,837 cargos a nivel municipal. Con este marco en 2021, la participación ciudadana llegó al 52.67%, la más alta en la historia de las elecciones intermedias.

El ambiente político generado en la renovación de los poderes federales, ha marcado el futuro de la correlación de fuerza entre el presidente y el Congreso, principalmente con la Cámara de Diputados, por lo que los efectos de los procesos locales son los principales aspectos cuantitativos de esta jornada electoral.

 

Resultados Federales

Desde las elecciones y transición a la democracia en México en 1997, ningún presidente había logrado obtener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Los presidentes en el siglo XXI, enfrentaron los efectos de los gobiernos divididos con mayorías simples e incluso con bancadas convertidas en primeras minorías. Los balances entre poderes funcionaron. Las reformas de toda índole requerían diálogo, la sociedad civil logró participar en varios de estos procesos incorporando temas de agenda.

Hasta 2018, los presidentes y sus partidos buscaron construir alianzas electorales que se tradujeran en coaliciones legislativas. El Partido Verde se convirtió en el agente principal. En este proceso hubo prácticas desleales que buscaron otorgar sobre representación al partido en el poder. Los casos de candidatos postulados por un partido que se integrarían a la bancada mayoritaria o las diputadas “juanitas”[1] que fraudulentamente violaron las reglas de la paridad.

La elección de 2018 fue inédita pues, por primera vez en 20 años de procesos democráticos, la coalición ganadora logró una mayoría que le permitió tener mayoría absoluta. Nuevamente, con el efecto “juanito” se burlaron los controles de la sobre representación. De esta forma, Morena que obtuvo 191 escaños fue beneficiado con el cambio de 65 legisladores provenientes de los partidos del Trabajo, Encuentro Social y Verde, para alcanzar 256 curules y con ello mayoría absoluta. En conjunto esta coalición oficialista tuvo el control de 334 diputaciones.

En 2021, la reforma política aprobada siete años antes dio resultados significativos, al lograr la concurrencia de elecciones en una sola fecha. Así, el pasado 6 de junio, en las 32 entidades la ciudadanía fue convocada a participar en la renovación de más de 20 mil cargos de elección popular. Entre los cargos más destacados se encuentran 15 gubernaturas, 1,063 diputaciones locales, 500 diputaciones federales y 18,837 cargos a nivel municipal. Con este marco en 2021, la participación ciudadana llegó al 52.67%, la más alta en la historia de las elecciones intermedias.

En 2021 la elección se planteó como un plebiscito. El presidente violando un día sí y otro también las reglas de propaganda gubernamental, desde su conferencia, planteó el dilema en la renovación de la Cámara de Diputados. Como resultado la oposición se coaligó en un frente electoral. Con 10 partidos registrados, dos coaliciones de tres partidos cada una y cuatro partidos con candidatos propios no coaligados, el resultado, a partir de los resultados preliminares y conteos rápidos presentados por el Instituto Nacional Electoral, puede resumirse en dos puntos:

Los partidos nuevos perdieron su registro, pues no fueron considerados como opciones alternativas. La oposición al gobierno los señaló como comparsas del oficialismo. En algunas entidades, sus candidaturas declinaron a favor del partido oficial.

La coalición oficialista logró mantener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, pero no conservó la mayoría calificada. El oficialismo conformado por Morena, PT y Partido Verde, tendrá 276 escaños, es decir el 55%. Hasta el momento de la elección, el oficialismo tenía 334 escaños que incluían diputaciones del desaparecido partido Encuentro Social.

A primera vista, podría decirse que el balance en la Cámara de Diputados se modificó. Los resultados por partido lo muestran: Morena de forma natural (sin “juanitos”) aumentará en ocho escaños. El PAN aumentará 34  lugares, el PRI en 27 y el Partido Verde en 25. Sin duda el ganador fue este último. Por primera vez, gracias a su alianza con Morena, el Partido Verde tendrá el 9% de la Cámara, lo que permitirá altos niveles de maniobra legislativa; sin dicho partido, la mayoría absoluta de la coalición oficialista no se alcanzaría.

En los siguientes años, el presidente mantendrá márgenes de maniobra legislativa muy aceptables. Se mantiene el gobierno unificado. Las discusiones presupuestales seguirán definiéndose en el Ejecutivo. Las leyes secundarias podrán modificarse sin pasar por la oposición. El freno se encuentra en la posibilidad de impulsar reformas constitucionales.

 

Resultados Estatales

Como se señaló al principio, las elecciones en las entidades son el punto de mayor interés. La alta participación ciudadana tiene una parte de explicación en la concurrencia del número histórico de cargos a elegir en una sola jornada. Es destacable lo acontecido en las 15 entidades, en las cuales se renovaron los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Como un elemento inédito, cinco mujeres lograron la mayoría en la elección de sus gubernaturas. Junto con la Jefa de Gobierno, seis mujeres serán jefas de los poderes ejecutivos locales. Sin duda un avance fundamental, como resultado de acciones implementadas para garantizar la igualdad sustantiva.

Antes de la jornada electoral de 2021, ningún partido tenía la mayoría de los gobiernos estatales. El PRI tenía 12 gubernaturas; el PAN 10; Morena 7; Movimiento Ciudadano y el PRD uno cada uno y había un gobernador sin partido. Hoy el mapa político ha cambiado. Morena cuenta con 17 gubernaturas. El presidente contará con la mayoría de los gobernadores aliados. El PRI será el gran perdedor de la jornada y su presencia estatal se reducirá a solamente cuatro, el más bajo en toda la historia del partido. El PAN, si bien pierde dos gubernaturas, afianza su presencia en un estado que puede considerarse bastión electoral: Querétaro. Por otro lado, el PRD pierde todo. Movimiento Ciudadano gana Nuevo León y el Partido Verde, San Luis Potosí. El nuevo mapa político nos muestra al partido oficial con el control de los estados de prácticamente toda la costa del Pacífico, con excepción de Oaxaca y Jalisco.

Adicionalmente a la nueva configuración del poder en las gubernaturas, los congresos estatales también se reconfiguran. Si bien Morena ya controlaba 18 Congresos estatales, el cambio está en la mayoría obtenida en Tamaulipas y la pérdida del control del Congreso en la Ciudad de México. El PAN garantizó gobiernos unidos en 7 de las 8 entidades que gobierna. Mientras que el número de congresos locales sin mayorías se redujo a 5. Es decir, en general en esta elección los gobernadores se beneficiaron de la renovación de sus congresos estatales.

Finalmente, el resultado que mayores sorpresas ha suscitado: la Ciudad de México. Considerado como base electoral del partido oficial enfrentó un fuerte golpe electoral. Por primera ocasión la mayoría de las alcaldías (antes delegaciones) estarán gobernadas por la oposición y la tendencia en el Congreso podría generar, también por primera vez, un gobierno dividido en la Ciudad.

 

Las nuevas agendas de representación

Un tema poco observado, pero relevante, es la incorporación generalizada de acciones afirmativas para grupos vulnerables y subrepresentados. El principio de paridad establecido constitucionalmente abrió la puerta para el debate sobre la incorporación de grupos en desventaja. La paridad no será más considerada una acción afirmativa, es la base de participación y representación. En cambio, las acciones afirmativas tienen como objetivo otros grupos.

A nivel federal, el Instituto Nacional Electoral acordó acciones afirmativas para garantizar la participación de comunidades indígenas. En 21 distritos con mayoría de población indígena, se debe garantizar su participación. No obstante, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, atendiendo a juicios de protección, mandató al INE a incorporar a personas afromexicanas, discapacitados, comunidad LGBTQ+ y residentes en el extranjero, a mecanismos de acciones afirmativas que les incorporen a la Cámara de Diputados. De esta forma, cada partido político reservó 50 candidaturas.

Los resultados en la Cámara de Diputados, en la incorporación de personas representantes de estos grupos, deberán ser evaluados al finalizar el proceso y conocerse la asignación final. Adicionalmente, a nivel estatal también se fue avanzando en la agenda de la inclusión y la diversidad. En entidades como Jalisco, Oaxaca, Baja California, Baja California Sur, Zacatecas, Ciudad de México, entre las principales, se contempló en las reglas de participación la incorporación de candidaturas de algunos de estos grupos.

Nuevamente, resaltamos el caso de la Ciudad de México. Después de un litigio contra la desaparición de la figura de la diputación migrante, las personas originarias de la Ciudad de México eligieron a un representante. Con una participación superior al 70% de los votantes registrados en el extranjero el Congreso local contará con un escaño especial.

Sin duda, el futuro de la participación y representación política pasará por debatir las mejores prácticas para incorporar la diversidad étnica, cultural y social. La nueva frontera de la representación se encuentra en este debate. Probablemente el futuro de la Representación Proporcional deberá enfocarse en garantizar la pluralidad social y no solamente la distribución en las fuerzas políticas partidistas.

 

Evaluaciones finales

La jornada electoral del 6 de junio ha sido una de las más concurridas en la historia de la democracia mexicana. La participación ciudadana alcanzó su máximo histórico en elecciones intermedias. Una explicación radica en la concurrencia de elecciones. Pero la explicación más clara y evidente es la consolidación de instituciones que garantizan la gobernanza electoral, que dan certeza a las elecciones.

El Instituto Nacional Electoral volvió a ser referente de capacidad, profesionalismo y garantía de organizar procesos electorales transparentes y confiables. Eso es posible gracias a la participación ciudadana. Es el resultado de fortalecer las capacidades ciudadanas. México cuenta con un sistema ciudadanizado de organización electoral, integrado por ciudadanos quienes el día de la jornada reciben y cuentan los votos. Ciudadanos que han sido sorteados y capacitados para este fin.

La transición democrática fue esencialmente impulsada desde la sociedad civil. La demanda principal consistió en garantizar procesos transparentes, sin intervención de los gobiernos. El resultado fue la construcción de instituciones autónomas. En este proceso podemos señalar que estas instituciones han madurado ejemplarmente y garantizan la participación ciudadana.

El balance principal de este proceso deberá recaer en la participación ciudadana. La polarización social está latente y se manifestó en las urnas. En esta elección, la ciudadanía expresó claramente que está atenta y vigilante. Es una sociedad que participa, vota y exige. Castiga a quienes fallan en el gobierno. Propiciaron la alternancia en gobiernos estatales y locales. Ante los ciudadanos, quedan las nuevas autoridades que tendrán que saber dialogar y no imponer. Las agendas pendientes exigen respuestas claras y urgentes: economía, educación, salud y seguridad son los temas.

Se votó pero el reto para la ciudadanía que se manifestó con el voto es mantenerse atenta y vigilante.

Notas

[1] Denominamos juanitas, juanitos o efecto juanito cuando un candidato es postulado por un partido pero solamente de membrete. Su objetivo es ceder el lugar a otra persona o utilizar su candidatura para alterar el cómputo de asignación de escaños con el fin de sobrerepresentar a otro partido. El término se utiliza en referencia a Rafael Acosta, conocido como Juanito, quien fuera un caso popular de candidato postulado por un partido para renunciar y ceder su lugar a otra persona.