1. Más de un año de pandemia y sus implicaciones en la educación

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Educación básica y Covid-19 en Chiapas: un análisis socioterritorial [*]

 

Yliana Mérida Martínez

Universidad Autónoma de Chiapas / CECISOH A.C.


Luis Alan Acuña Gamboa

Universidad Autónoma de Chiapas / CECISOH A.C.

 

 

En Chiapas, el avance del número de casos por contagios confirmados por SARS-CoV-2 tiene distintos alcances territoriales, pues tiene presencia en 36 de sus 125 municipios (datos actualizados al 2 de mayo de 2020) (figura 1), situación que motivó cambios repentinos en algunos escenarios, principalmente en el sector educativo. Si bien el anuncio de suspensión de actividades no esenciales se realizó el día 17 de marzo de 2020, fue hasta el 23 de marzo cuando se llevó a cabo la suspensión de las actividades escolares a nivel nacional, a través del denominado receso escolar para las clases presenciales, migrando las actividades hacia la modalidad multimodal.

Así, el programa nacional ‘Aprende en Casa’ es la iniciativa que la Secretaría de Educación Pública (SEP) diseñó e implementó de manera emergente para la educación obligatoria en México (preescolar, primaria, secundaria y nivel medio superior). Este programa tiene la finalidad de concluir el ciclo escolar 2019-2020, así como alcanzar la mayor parte de los objetivos de aprendizaje en la comunidad estudiantil del país. Para lograr esta empresa, se han creado objetos de aprendizaje disponibles en línea dentro de la plataforma de la SEP; se ha difundido una programación televisiva y radiofónica diaria por nivel y grado académico, así como la publicación impresa y digital de los cuadernillos de aprendizaje por entidad federativa (para más información véase SEP, 2020).

Para el caso específico del estado, la Secretaría de Educación en Chiapas (SECh) creó el micrositio ‘Mi Escuela en Casa’, el cual se alinea a las finalidades y programaciones de ‘Aprende en Casa’. De esta manera, los estudiantes continúan el ciclo escolar bajo la modalidad de educación multimodal a través de plataformas educativas, programaciones nacionales y estatales de radio y televisión, y con los cuadernillos de aprendizaje tanto en español como en algunas lenguas indígenas (chol, tseltal, tsotsil y tojolabal) en los niveles de educación básica y especial, con la intención de velar por la inclusión y la equidad educativa de los estudiantes chiapanecos.

 

Figura 1. Casos confirmados por región socioeconómica en Chiapas

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Fuente: Elaboración propia a partir de Gobierno de Chiapas (2020).

En este sentido, el estudio sobre la relación entre pobreza y educación en escenarios marcados por confinamiento por el Covid-19, cobra relevancia en la actualidad, sobre todo en contextos poco visibilizados y caracterizados por la desigualdad, así como por la diversidad socioeconómica y cultural de los diferentes territorios ocupados, como es el caso de Chiapas, México. Es en este estado de la República Mexicana donde se analizan los programas educativos ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’, que se definen como mecanismos paliativos emergentes en tiempos de confinamiento de la población chiapaneca. Las acciones emprendidas por los gobiernos federal y estatal, a través de las respectivas Secretarías de Educación, se contraponen a las realidades poco favorables para la implementación de la educación multimodal. Ante esto, el objetivo de la investigación fue confrontar las condiciones socioeconómicas y educativas de las regiones que conforman el estado de Chiapas, con la implementación del programa nacional ‘Aprende en Casa’ y el estatal ‘Mi Escuela en Casa’, sobre lo cual se presentan algunos de los resultados más importantes.

 

 

Condición de pobreza en Chiapas

 

Uno de los principales ejes de análisis en esta investigación es la relación entre los niveles de pobreza en Chiapas, en función con la implementación de la modalidad educativa emergente ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’ en las 15 regiones socioeconómicas que conforman el estado. De esta manera, es preciso resaltar que la población de esta entidad se encuentra sumida en carencias de acceso a los servicios de salud, a la seguridad social, a la alimentación, a servicios básicos y de calidad y espacios en la vivienda (CONEVAL, 2018), que limitan las posibilidades del desarrollo social homogéneo entre dichas regiones. Estas carencias se significan y representan en los niveles de pobreza que permean en el Estado, donde la predominancia está entre lo moderado y extremo (figura 2).

Los niveles de pobreza en Chiapas se explican desde diferentes aristas; así, un 37,74% de su población económicamente activa ocupada se emplea en el sector primario (agricultura y ganadería principalmente), siendo este la base de la economía. Por otro lado, el 32,95% de la población ocupada percibe hasta un salario mínimo diario (4.5 USD aproximadamente), que representa el ingreso promedio familiar en el Estado. En cuanto a diversidad cultural y lingüística, 27,99% de sus habitantes de 3 años en adelante hablan una lengua indígena, siendo el tsotsil la más representativa. Así mismo, el 14,55% de la población no cuenta con algún nivel de escolaridad, y el 51,27% del total de los habitantes se concentra en zonas rurales, que son los que reportan mayores carencias sociales (INEGI, 2015).

Esta dispersión poblacional es una condicionante territorial de dichas carencias, puesto que, mientras las comunidades rurales mantienen ritmos constantes de crecimiento con ínfimos ingresos económicos, las zonas urbanas tienden a ir a la baja del crecimiento poblacional, pero con más y mejores posibilidades de percepciones salariales. Por ello, la oferta de bienes y servicios en las zonas rurales siguen manteniéndose muy por debajo de los contextos urbanizados, lo que implica escasas oportunidades para que la población pueda ejercer una verdadera justicia social (González Morales y Esquivel Hernández, 1992).

 

Figura 2. Porcentaje de pobreza, pobreza moderada y pobreza extrema,

por municipio

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Fuente: Elaboración propia con Información del CONEVAL (2018).

 

 

Si bien gran parte del territorio estatal presenta algún nivel de condición de pobreza —incluso en las cabeceras regionales principales— se demuestra que en algunos municipios esta condición alcanza del 89,21% al 99,60% de su población (se representan en color rojo oscuro). Aunado a esto, tanto la pobreza moderada como la extrema se encuentran distribuidas en gran parte de los mismos municipios, los cuales conforman las regiones Altos Tsotsil-Tseltal, De los Llanos y Tulijá Tseltal-Chol (centro-norte) de Chiapas, y se relacionan de manera directa con las poblaciones indígenas que mayores carencias sociales presentan en la entidad, aunado a la escasa accesibilidad ligada a sus relieves heterogéneos y mayores altitudes (Gobierno de Chiapas, s.f.).

En el mismo tenor de ideas, investigaciones y proyecciones sobre Chiapas aseveran que, a pensar de la gran inversión que se ha realizado para resarcir esta situación (como el caso de la implementación de los Programas de Transferencias Condicionadas como Progresa, Oportunidades y Prospera), los resultados en términos de reducción de la condición de pobreza han sido mínimos, sucediendo de 44,4% de pobres en 2008, ha 41,9% en 2018 (CONEVAL, 2018), realidad que amenaza con empeorar durante y después del confinamiento por el coronavirus (Expansión Política, 2020; Job, 2020; McCarthy, 2020).

 

Condiciones de la educación en Chiapas

Para el ciclo escolar 2018-2019, los alumnos de Chiapas representaron el 5,48% (1.398.634) de la población inscrita en educación básica pública y privada a nivel nacional (véase SECh, 2019; SEP, 2019), quienes recibieron clases en ambientes presencial o multimodales de educación, así como en infraestructuras escolares y contextos socioeconómicos diferentes entre sí (ver cuadro 1 y 2, así como figura 3). Ante el heterogéneo contexto educativo que existe, la Secretaría de Educación del Estado tiene la encomienda de responder a las necesidades educativas y barreras para el aprendizaje de sus habitantes, así como disminuir el rezago educativo que alcanza, en algunas zonas, hasta el 55,91%. Así, en este escenario se implementaron, a partir del 20 de abril de 2020, los programas ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’ para la conclusión del ciclo escolar lectivo y el logro de los objetivos de la SEP por cada nivel de la educación básica.

Cuadro 1. Distribución de la comunidad escolar en Chiapas

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Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la SECh (2019).

 

Cuadro 2. Distribución de la comunidad escolar en Chiapas, por nivel y tipo

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Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la SECh (2019).

Como se aprecia en los cuadros 3 y 4 y en la figura 3, las condiciones de infraestructura educativa en Chiapas son tan heterogéneas como desiguales en las distintas regiones que conforma la entidad. Si bien poco más del 60% de los inmuebles escolares fueron construidos para dichos fines, cerca del 40% restante figura como improvisaciones ante la demanda educativa ligado a la dispersión poblacional, las cuales se encuentran en las regiones menos favorecidas. De esta manera, se precisa el análisis de los bienes y/o servicios con los que se cuenta en el estado para la implementación de los programas educativos emergentes ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’, en términos de acceso a esta educación multimodal de la población educativa hispanohablante y etnolingüística de las cuales se conforma el estudiantado estatal.

Figura 3. Tipo de inmueble en educación básica

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Fuente: Elaboración propia con base en INEGI-SEP (2013).

Disponibilidad de bienes y/o servicios en Chiapas para la educación multimodal

Desde el diseño hasta la implementación de los programas educativos ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’, se requirió del acceso a bienes y/o servicios indispensables en las viviendas del país y de la entidad para alcanzar los objetivos planteados tanto por estos programas emergentes como para la consecución del ciclo escolar 2019-2020. Así, los equipos con conexión a internet (computadoras, tabletas electrónicas y celulares), televisores, radios, la propia conectividad a internet y la energía eléctrica se definen como las herramientas fundamentales para sendos objetivos.

Sin embargo, estos programas de educación multimodal encuentran mayores obstáculos para su óptima operatividad en la entidad —además de las grandes brechas educativas antes mencionadas— cuando se relacionan de manera directa los canales en los que se sustentan, con la actual disponibilidad de bienes y/o servicios de la población chiapaneca (ver figuras 4 y 5). Con base en esto, resulta evidente el hecho que la relevancia de ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’ estará en función de los capitales económico, escolar y cultural de los padres y madres de familia de los alumnos de educación básica (Bourdieu, 2012) que, como veremos a continuación, son tan diversos como asimétricos.

 

Figura 4. Rezago educativo y acceso a internet en Chiapas

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Fuente: Elaboración propia con base en INEGI (2015) y CEIEG (2015).

 

 

Figura 5. Porcentajes de disponibilidad de bienes para la educación multimodal

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Fuente: Elaboración propia.

 

La figura 4 demuestra que la conectividad a internet en Chiapas es precaria. De los 125 municipios, solo la capital del estado (Tuxtla Gutiérrez) alcanza el 39,10% de viviendas con acceso a este bien, mientras que en el 84% (105) no se alcanza ni el 8% de habitáculos conectados a la red. Asimismo y a pesar que la Organización de las Naciones Unidas ha declarado el acceso a internet como un derecho humano (ONU, 2016), lo cierto es que su privatización en la entidad —dominada por el oligopolio Teléfonos de México (TELMEX) y Megacable— y los elevados costos mensuales que esto representa (entre 23 y 30 USD aproximadamente), lo hace cada vez menos accesible para la media de la población. Por otro lado, se observa también que la inaccesibilidad a internet y los niveles de rezago educativo guardan estrecha relación en la entidad; así, a medida que en los municipios disminuye el acceso a la conectividad digital y equipos electrónicos para dicho fin (computadoras y celulares, principalmente), se elevan sus porcentajes poblacionales con atraso escolar (entre 33,27 y 55,91%), así como las condiciones de pobreza moderada y extrema (ver figura 2).

Aunado a lo anterior, aunque la figura 5 evidencia un porcentaje alto de acceso a la televisión (76%) y a la radio (59,61%) en Chiapas, los datos deben revisarse desde ejes de análisis diferentes. Por una parte, a pesar que la distribución de acceso a la televisión es amplia, el mayor porcentaje se ubica en las viviendas de las cabeceras regionales principales (por ejemplo: Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Comitán y Tapachula) que cuentan con programación digital abierta y privada, así como con los menores niveles de condición de pobreza en el estado. Por la otra, existe un porcentaje menor de televisiones en las regiones Altos Tsotsil-Tseltal, Los Llanos y Tulijá Tseltal-Chol, quienes de manera histórica sufren mayores brechas de comunicación, que se vieron incrementadas a partir del apagón analógico en México (diciembre de 2015) que dejó ‘inservibles’ gran parte de las televisiones en la zona (Expansión, 2016). Sin embargo, como medida paliativa, o más bien electoral, para 2016 se implementó el programa de entrega de 10 millones de televisores digitales “Mover a México” a la población con menos recursos en el país; sin embargo, de manera casi inmediata, los propios beneficiarios pusieron a la venta las mismas, debido a sus necesidades económicas; hasta el día de hoy, dichos televisores se pueden adquirir en algunas tiendas en línea (véase Mercado Libre, 2020).

Por último, en lo que respecta al acceso y consumo de la radio, el Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía (SCHRTYC) cuenta con 11 emisoras que cubren el 87% del territorio, las cuales se encargan de transmitir a las 10:00 horas (UTC-6 del Centro de México), los contenidos educativos del programa ‘Mi Escuela en Casa’ en lenguas chol, tseltal, tsotsil y tojolabal para la población indígena del estado. A pesar de que este programa tiene audiencia (de acuerdo con una charla con el Director de Radio del SCHRTYC), se aprecia una preferencia muy marcada del público hacia programas enfocados al ocio y el entretenimiento, por lo que las radiodifusoras estatales y nacionales, legales y piratas, con programaciones musicales, de contenido vulgar así como religioso, son las más socorridas por la población chiapaneca en los últimos años (por citar ejemplos: Ke-Buena 100.1 FM; Los 40 Principales 96.1 FM; Suprema 90.0 FM; La Poderosa 104.3 FM; La Mera Madre 95.1 FM) (Martínez Mendoza, Cordero Fernández y Villar Pinto, 2015).

 

Conclusiones

En el artículo se exponen las carencias de conocimiento regional con las que se pusieron en marcha los programas educativos a nivel nacional y estatal desde el 20 de abril de 2020. Para su diseño e implementación, es altamente probable que se hayan tomado como media nacional contextos que cuentan con los bienes mínimos necesarios que aseguren la óptima operatividad (acceso a internet, equipos electrónicos con conectividad, televisiones y radios). Sin embargo, la mayoría de estos bienes representan lujos incosteables para más del 80% de la población en Chiapas. Así, queda de manifiesto que los canales de comunicación educativa propuestos por la SEP y SECh no están pensados para toda la comunidad escolar; de manera específica para con las zonas rurales, quienes experimentan las mayores desigualdades y rezagos educativos como resultado de los altos niveles de condición de pobreza, y el ínfimo acceso a bienes cada vez más costosos. En este sentido, Chiapas corre el riesgo de incrementar las brechas educativas, así como la desigualdad y la injusticia social en tiempos de confinamiento por el Covid-19, a causa de que la mayoría de su población está dispersa en localidades rurales (con menos de 2,500 habitantes), con vías de comunicación que dificultan el acceso y con los mayores niveles de pobreza y niveles educativos por debajo de la media nacional (7.29 años en comparación con los 9.1 del país) (INEGI, 2015).

Ante esta situación, cobra mayor importancia la relación entre educación y pobreza puesto que de esta dualidad dependen los modos de adaptación escolar de los diferentes contextos chiapanecos ante la presencia del Covid-19, adaptando las prácticas de enseñanza y de aprendizaje a las herramientas con las que se cuentan los actores educativos involucrados (docentes, alumnos y padres de familia), en muchas ocasiones alejadas de las previstas por las instancias educativas federal y estatal. Por ello, es necesario establecer planes de acción correctivos y preventivos en el Sistema Educativo Mexicano (SEM) ante la presente y futuras pandemias que obliguen al confinamiento de la población nacional, que garanticen el derecho a la educación y la justicia social de todos los habitantes, De esta manera, a continuación se exponen algunos ejes de acción que deben considerarse de manera mediata e inmediata para la comunidad educativa chiapaneca y nacional.

 

Acciones correctivas para el SEM:

Liberación de datos móviles para fines educativos. Tanto ‘Aprende en Casa’ como ‘Mi Escuela en Casa’ tienen una marcada tendencia en su implementación a través de medios digitales; sin embargo, la mayor parte de las regiones de Chiapas, al igual que muchas otras en el país, no se encuentran preparadas para migrar de la educación presencial a la multimodal (ver figura 4). Ante tal situación; el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Educación Pública, debe establecer convenios de colaboración con las mayores empresas de telecomunicaciones en México para liberar datos móviles con fines exclusivos de uso y navegación dentro de aplicaciones, plataformas, páginas y buscadores educativos tanto para estudiantes como para docentes ubicados, principalmente, en zonas de mayor vulnerabilidad en el estado, lo cual debe ajustarse al tiempo de duración de estos programas educativos emergentes.

Plan de Compensaciones Educativas. En esta investigación queda evidencia de las grandes asimetrías socioeconómicas y educativas que caracterizan a Chiapas; por consiguiente, se enfatiza en la alta probabilidad de que las brechas educativas y las desigualdades sociales se incrementen en el estado, a medida que los programas ‘Aprende en Casa’ y ‘Mi Escuela en Casa’ continúen su programación regular por los medios de comunicación actuales. Para evitar que esto suceda, se recomienda que las instancias educativas federal y estatal sustituyan los programas de educación multimodal por un plan de compensaciones educativas (Miranda Arroyo, 2020) que se accione junto con el regreso a las clases presenciales. Esta propuesta consiste en la estructuración de un cronograma de actividades donde se fusionen los contenidos curriculares ‘no vistos’ a causa del confinamiento por el Covid-19, con los del primer bloque del grado inmediato superior de los estudiantes, con la finalidad de desarrollar las habilidades y los conocimientos, así como alcanzar los objetivos de ambos grados escolares en todos los alumnos inscritos al SEM, para aminorar en gran medida el incremento de las brechas educativas entre las regiones de Chiapas, así como entre los estados de la República. Esta acción se recomienda en caso de que la liberación de datos móviles para fines educativos no fuera viable en estos momentos.

 

Acciones preventivas para el SEM:

Diseño e implementación de políticas de telecomunicaciones educativas. La gran brecha digital existente entre las regiones de Chiapas, causada en gran medida por los altos niveles de pobreza en la población, fue uno de los rubros no previstos para el diseño e implementación de los actuales programas educativos en casa, lo que puede dejar a su paso mayor desigualdad e injusticia social. Ante esto, las reestructuraciones escolares que trae consigo el encierro por el coronavirus deben tomarse como aprendizajes para la prevención de escenarios futuros similares. Por consiguiente, una de las líneas de acción en materia de políticas educativas más importantes debe ser garantizar el libre acceso de las instituciones y actores educativos a las tecnologías para la educación (Severin, 2011) como mecanismo de inclusión, equidad y calidad de la educación ofertada a los chiapanecos y mexicanos, con lo cual se harán válidos los objetivos de la reforma de 2013 en la materia (DOF, 2013). Es necesario que el SEM asuma una postura innovadora ante los cambios sociales y educativos que los avances tecnológicos traen consigo; de lo contrario, lo que se vive ahora con el SARS-CoV-2 será el eterno talón de Aquiles de este Sistema.

Sin duda, el Covid-19 será un parteaguas en la historia socioeducativa de México, por lo que compete a los distintos órdenes de gobierno establecer los lineamientos de acción en cada una de las áreas de desarrollo del país y de los estados, principalmente a los de la región sureste (Chiapas, Guerrero y Oaxaca), que están marcados por condiciones poco favorables como aquí se demuestra, lo cual implica el cambio a una perspectiva descentralizada que visibilice las necesidades de otros territorios ajenos a la capital nacional. Derivado de este trabajo, quedan los siguientes cuestionamientos por responder, que a su vez se definen como líneas emergentes de investigación: ¿cómo se garantiza el éxito de la educación bajo modalidades emergentes, si los contextos de México son tan heterogéneos?, ¿cómo será el regreso a clases, si las condiciones de infraestructura y equipamiento quedan por debajo de las necesidades sanitarias que implica la sana distancia como medida preventiva durante la pandemia por coronavirus?¿cuáles son las condiciones socioemocionales de maestros y alumnos que delimitarán el regreso a clases: miedos, aislamiento social, fobias, depresión, estrés?

 

 

Nota

[*] El presente texto es un resumen del artículo científico intitulado “Covid-19, Pobreza y Educación en Chiapas: Análisis a los Programas Educativos Emergentes”, el cual fue publicado en el Vol. 9 Núm. 3 de la Revista Internacional de Educación para la Justicia Social (Scopus) en 2020. Para ver el artículo en extenso, remitirse a https://doi.org/10.15366/riejs2020.9.3.004 Contactos:  ylianader@gmail.com y acugam2319@gmail.com

Referencias

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CONEVAL. (2018). Medición de la pobreza 2008-2018, Chiapas. https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Chiapas/Paginas/Pobreza_2018.aspx

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