4. El conflicto en Ucrania por la invasión rusa
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 Foto de  AGENCE FRANCE-PRESSE/GETTY IMAGES

La guerra, las pérdidas y consecuencias para Europa y el mundo.

¿Quién gana y quién pierde?

Edmé Domínguez Reyes

En entregas anteriores  abordé un primer análisis del por qué de la invasión rusa a Ucrania, de las razones aducidas por Putin y de la situación de la OTAN desde los 90 y en el momento de la invasión, así como de la situación interior en Rusia de represión a protestas, en particular las feministas, por esta guerra. En esta ocasión reflexionaré un poco más sobre la propaganda rusa para justificar esta guerra de agresión y las pérdidas humanas hasta ahora, pero también sobre la reacciones políticas en Europa y en los países ‘emergentes’, los llamados BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en torno a la guerra así como a las consecuencias de desabasto de granos por el bloqueo ruso a las exportaciones ucraniana.

Propaganda, pérdidas humanas y reveses rusos

Ya estamos terminando mayo y la guerra que dio comienzo el 24 de febrero y que, según cálculos del liderazgo ruso, duraría solo unos días, se ha prolongado más de dos meses y no tiene visos de llegar a su fin. El pasado 9 de mayo, durante la tradicional celebración de la victoria rusa de la 2ª guerra mundial, se esperaban declaraciones dramáticas de Putin, sobre sus planes de escalada. Esto no se dio pero lo que sí se notó fue un desfile deslucido y un Putin cansado, desgastado (SVR mayo 10, 2022).

Según las estadísticas provenientes de Ucrania, Rusia ya ha perdido 25,000 hombres pero claro, estas cifras tendrían que ser verificadas. Un cálculo de fuentes occidentales más fidedignas da un saldo de 15,000 bajas rusas en las primeras 5-6 semanas de la invasión, cifra que coincide con las bajas rusas durante su invasión a Afganistán, ¡pero durante un periodo de 10 años! (Peter Englund, DN, 8 mayo). Aun más interesante es comparar estas cifras con las bajas norteamericanas durante su ocupación de la misma Afganistán: 2,400 en un periodo de 20 años. Comparar las bajas rusas con las ucranianas es un ejercicio inútil por la variedad de cifras y fuentes poco verificables. Según fuentes rusas, las bajas ucranianas llegan hasta 23,000 mientras que según las autoridades ucranianas estas no pasan de 3,000. Pero lo más terrible son las miles de muertes de civiles ucranianos por doquier, por donde las fuerzas de ocupación han atacado o transitado. Y de nada sirve decir que hay bajas civiles en todos los conflictos, una atrocidad no justifica la otra y menos cuando es premeditada.

Las cosas no van tan bien como las planeaba Putin. Aunque claro está, su respaldo popular, según sondeos recientes, llega al 80%; otros sondeos occidentales le dan un 50% (SVR 10 de mayo). Y uno se pregunta: ¿cómo es posible tanto apoyo en vista de tantas bajas y el aislamiento internacional, el bloqueo al que está siendo sometida Rusia? Hay que recordar que la 1ª Guerra Mundial, con sus desastres humanos y económicos, fue una de las causas principales de la caída de una monarquía rusa, que, en efecto, había cometido muchos errores; sin embargo, sin esa guerra tal vez no se hubiera derrumbado tan estrepitosamente.  No en vano señalaba Carl von Clausewitz, el analista militar prusiano del siglo 18, que una guerra puede ser tan peligrosa para el orden social del país que lucha, como para su enemigo. Por el momento este no parece ser el riesgo del Estado ruso, dados los niveles de apoyo arriba anotados. Y estos niveles se deben en mucho al rol ocupado por el megáfono de la propaganda oficial que ha eliminado toda voz alternativa.

Durante 2021 el Estado ruso gastó 5 billones de rublos en sus diferentes canales propagandísticos; este año su presupuesto se triplicó a 17.4 billones (Peter Englund DN, 8 mayo, SVR 12 de mayo). Y esta propaganda es tan grotesca, Ucrania está controlada por nazis, los ucranianos se matan entre sí y a su propia población civil, los asesinados en Butja eran actores…etc.  que es difícil entender como el ruso común y corriente se lo puede creer. Y hay rusos que protestan, pero la represión disuade a la mayoría a manifestarse (se contaban más de 15,000 encarcelados por estas protestas hace ya un mes) y muchos disidentes han optado por el exilio, sobre todo los jóvenes. Son ya miles los que han cruzado las fronteras rusas para buscar un futuro más esperanzador.

Así que la propaganda se muestra super eficiente sobre todo en las generaciones de mayor edad, que creen sin chistar en todo lo que les dicen sus canales de televisión. No en vano señalaba Hanna Arendt, la filósofa alemana judía exiliada en Estados Unidos a raíz de la 2ª Guerra Mundial, que las masas modernas no creen ni siquiera en lo que ven con sus propios ojos, no creen en datos duros, sino en sus propias representaciones  siempre y cuando éstas sean consistentes con sus sistemas de creencias. Lo que nos recuerda la credibilidad de la que gozaron muchas teorías conspirativas antivacunas recientemente. Es así como se han dividido las numerosas familias repartidas entre Ucrania y Rusia. Para muchos rusos es más fácil y cómodo creer lo que dice la TV rusa que lo que dicen los familiares repartidos en Ucrania, que, según la propaganda rusa, están siendo manipulados por la propaganda ucraniana.

El problema para Putin y para la propaganda rusa es que la guerra continúa y no tiene visos de terminar a corto plazo. Y el alargamiento significa más y más bajas para un ejército que no se ve suficientemente motivado porque no comprende bien a bien el porqué está ahí. De hecho ya se reportan problemas de deserciones y de reclutamiento de nuevos efectivos. La propaganda  e inyecciones nacionalistas que reciben, no compensan sus propias experiencias de campañas militares mal planeadas y francamente desastrosas. Las fuerzas ucranianas de resistencia por las que nadie apostaba en un principio, sí han recibido un apoyo militar importante de Occidente, pero son sostenidas sobre todo por una moral de resistencia y de rabia por esta absurda ocupación. Los casos de Vietnam y de Afganistán nos recuerdan que no fueron precisamente las potencias ocupantes las que vencieron. De hecho, es difícil encontrar en tiempos modernos, el caso de una sola guerra de ocupación que haya sido ganada por el ocupante. Pero al parecer Putin no se ha enterado de esto.

Los poderes emergentes frente a la invasión rusa: ¿apoyo condicional?

Dada la enorme unidad europea y la gran mayoría de la Asamblea General  de Naciones Unidas que condenó la invasión, ha sido una sorpresa para muchos el que los diferentes países del llamado grupo de BRICS se hayan abstenido en esta condena.

En realidad no hay mucho de qué sorprenderse. Primero hay que tener en cuenta que el grupo de BRICS se formó como una protesta contra las economías industriales que dominan las instituciones internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional e incluso las agencias de la ONU: Esta constelación de países tiene como antecesores a las naciones que organizaron el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI)  en los años 70, o el grupo de los 77, cuando las iniciativas tercermundistas eran sobre todo anti-norteamericanas, cuando la URSS y el socialismo se presentaban como alternativa. De manera que Rusia seguirá gozando de apoyo, aunque sea pasivo, entre al menos tres de estos países por tres razones: 1. por seguir representando la imagen soviética de alianza anti-imperialista con el tercer mundo, 2. por sus exportaciones energéticas o armamentistas y 3. por cuestiones de equilibrios geopolíticos regionales.

Examinemos tres casos concretos. Es bien sabida la relación histórica entre la URSS-Rusia y China y  como conflictos pasados han dado paso a alianzas estratégicas, al decir del actual liderazgo chino, extremadamente sólidas y duraderas. China es el principal socio comercial de Rusia a nivel de exportaciones e importaciones. Por otra parte, Rusia es un socio clave para China a nivel de acceso a enormes reservas de recursos naturales y minerales además de la industria armamentista también interesante para China (Financial Times, Marzo 30, 2022).. Es además claro que el próximo corte de suministros de petróleo y gas rusos a Europa puede beneficiar a China y más si estos suministros se dan a precios inferiores a los pagados por Europa.

Además, China tiene mucho capital y ha desarrollado mejor tecnología que Rusia en muchas áreas por lo que la relación entre ambos países es complementaria y estratégica. Ambos países comparten además una enorme frontera, unos 4,200 km y un profundo desprecio por la democracia liberal y en particular por Estados Unidos. Sin embargo China es cuidadosa y tampoco quiere ser salpicada por las sanciones occidentales contra Rusia dado que sus lazos con Occidente son aún sumamente importantes para sus intereses económicos. El flujo comercial con la Unión Europea es 4 veces más importante que con Rusia (Financial Times, Marzo 30, 2022). Por ello tanto la Unión Europea como Estados Unidos han tratado de presionar a China para que frene a Rusia pero la táctica ha sido solo amenazas no incentivos. Esto ha sido contraproducente como lo demuestra la  visita de Lavrov, el ministro de relaciones exteriores de Rusia a Beijing. El comunicado conjunto resaltó la amistad y alianza entre ambos países y justificó la intervención militar rusa aunque la versión china del comunicado omitió las críticas a las sanciones occidentales, una buena muestra del pragmatismo chino (Financial Times, Marzo 30, 2022).

En el caso de la India se da una mezcla de las tres razones presentadas más arriba. La amistad histórica de la URSS con la India es muy importante para entender esta relación. Desde su independencia, la India fue uno de los países del tercer mundo  que más apoyo soviético recibiría. En la ONU la URSS vetó al menos seis resoluciones desfavorables a la India relativas a tensiones entre esta y Pakistán. Por su parte la India se negó a sumarse a las condenas internacionales en contra de las invasiones soviéticas a Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1969, Afganistán  en 1979 y Crimea en 2014. Ya desde los 70 la relación entre ambos países se convirtió en una alianza militar lo que disuadió a China de interferir demasiado con la India y contribuyó a los afanes de esta por devenir una potencia nuclear (Ravi Dutt Bajpai, 2022). Aunque después del desmantelamiento soviético ambos países pasarían a ser dominados por tendencias neoliberales, la variable geopolítica y comercial estratégica siguió cimentado la relación. Actualmente algunos reportes estiman que entre el 60 y el 85% de todo el equipo militar indio proviene de Rusia (Jagannath Panda, 2022). Además de que este equipo ha sido acompañado de transferencia tecnológica y acceso a apoyo técnico. Por otra parte, Rusia sigue jugando un papel clave en los equilibrios geopolíticos regionales de los que la India depende. Aunque, como en el caso de China, la India quiere seguir conservando buenos lazos comerciales con la Unión Europea como lo demuestra el reciente viaje de su primer ministro por varias capitales europeas.

Para Sudáfrica, los factores históricos juegan también un papel importante en explicar esta relación. El liderazgo sudafricano aún se siente en deuda frente al apoyo soviético a la lucha antiapartheid, en la que no siempre se contó con un apoyo consistente de Occidente. Actualmente hay también intereses económicos de por medio ya que Sudafrica quiere garantizar suministros de gas licuado para su necesidades internas y Gasprom es uno de los candidatos a suministrarlo. Pero también está el personalismo de la relación con la especial cercanía establecida entre Jacob Zuma y Putin, aunque ésta se enfriara cuando Zuma fuera reemplazado por Cyril Ramaphosa. Aunque los lazos militares y comerciales existen, la relación a este nivel no es tan importante como en los casos anteriores. Pero la posición sudafricana como líder regional se ha beneficiado de su relación con Rusia, percibido como el principal rival de Estados Unidos (The Coversation, April 13, 2022).

Como vemos, el apoyo, aun pasivo, de estos países emergentes no debe sorprender a nadie. La combinación de las tres razones aducidas más arriba lo explican. Aunque tal vez el factor más importante es la necesidad de distanciarse del gigante norteamericano cuya trágica historia de desencuentros con el llamado tercer mundo seguirá marcando aún por muchas décadas las actitudes de países emergentes o pobres en la política internacional.

Las consecuencias político-estratégicas en Europa

Si bien la ofensiva militar rusa contra Ucrania no parece dar los resultados que Putin había planeado, las elecciones en Hungría, Serbia y Francia parecerían compensar, de alguna forma, los reveses en Ucrania. Después de una campaña muy debatida que en Bruselas levantó las esperanzas de un cambio de régimen en la contestataria Hungría, el polémico líder populista, el conservador Orban, logró de nuevo vencer, después de 12 años en el poder, gracias a su aplastante poderío mediático, a su desprestigio de la coalición rival (aprovechándose de viejos errores de algunos de sus miembros) y a la compra literal de algunos sectores sociales. Se gastó más de 4,000 millones de euros para pagos extras a jubilados, exenciones de impuestos y aumentos salariales para la policía, militares y otros funcionarios públicos (IPS 11-04-22). Pero aparte de trucos legales e ilegales (con una red de corrupción ya bien establecida por doquier) el fuerte de Orban fue su propia estrecha relación con Putin. Una relación que al principio de la guerra con Ucrania amenazaba ser su punto débil, resultó todo lo contrario. Orban se mostró como el garante de que los suministros rusos de gas y petróleo seguirán, abaratando los costos energéticos de Hungría, y de que la paz continuará. La oposición fue mostrada como el riego de mayores precios energéticos y de un posible involucramiento en la guerra. En su discurso tras la victoria electoral, Orban arremetió contra Bruselas, contra la izquierda local e internacional, contra George Soros (quien financiara varias organizaciones de la sociedad civil húngara) y contra el presidente ucraniano, dada una vieja disputa con Ucrania sobre las minorías húngaras en ese país (El País, 3 abril 2022). Por todo ello no llama la atención que el propio Putin se apresurara a felicitar a Orban y a asegurar que los lazos bilaterales y de cooperación entre ambos países  se verían fortalecidos “pese a una situación internacional difícil”. Todo esto no impide que Orban se vea presionado por  la pertenencia de Hungría a la Unión Europea, de adherirse a las sanciones en cuanto al corte de sus compras de gas y petróleo ruso a corto plazo.

En Serbia, Vucic obtuvo más del 58% en las elecciones el mismo domingo de las elecciones en Hungría (DW, 0404-2022). Pese a que Serbia apoyara la resolución de la ONU condenatoria a la invasión rusa, el gobierno de Vucic trata de mantenerse al margen de las sanciones impuestas por la UE a Moscú y de afianzar, igual que Orban, una buena relación con Putin que lo exima de los sacrificios de cortar los suministros energéticos desde Rusia. Pero a diferencia de Hungría, Serbia aún no pertenece a la Unión Europea ni a la OTAN.y su opinión pública parece volverse más anti-europea debido a la guerra.

Vayamos pues al caso francés. En la primera vuelta de las elecciones, se decantaron como los partidos más votados, el de la coalición del presidente en funciones, Macron, con casi 28% de los votos, seguido por Marine Le Pen con un 23, 15% y en 3er lugar el candidato de izquierda, La Francia insumisa, Melenchon con casi 22% de los votos. El desafio fue mayor dado que Macron habia perdido mucha popularidad desde las ultimas elecciones en 2017 por el conflicto con los chalecos amarillos, medidas neoliberales a nivel económico y mas restrictivas a la inmigración, las fuertes restricciones anti-pandemia,  además de una actitud que se ha interpretado como arrogante con poca participación en la campana electoral. Marine Le Pen de la extrema derecha, por la que Putin había apostado, que preconizaba un programa antieuropeo y de acercamiento a Rusia, trató de limpiar su imagen y alejarse la derecha radical volcándose hacia el populismo nutrido de descontento (El País, 24 abril 2022). Aunque en el resultado final ganara Macron  (58,5%) sobre el 41,4 de Le Pen, Francia pasó al mismo tipo de polarización que muchos otros países, con una izquierda cada vez más fortalecida en torno a Melenchon con quien hasta el partido socialista tuvo que pactar frente a las próximas elecciones legislativas.

Al igual que a Orban, a Le Pen parecía lastrarle su acercamiento a Putin y el que fuera financiada durante un buen tiempo por un préstamo ruso. Pero su fortaleza proviene de su pertenencia a la extrema derecha anti-liberal europea caracterizada por un populismo ultraconservador, un autoritarismo, la xenofobia y el neofascismo patriarcal lo que les acerca en mucho a Putin.

Suecia y Finlandia o el fin de la ‘neutralidad’ virtual

Otra consecuencia europea directa de la invasión a Ucrania ha sido el reposicionamiento de dos países nórdicos, Suecia y Finlandia, su repentino y resuelto afán de dejar su supuesta neutralidad para solicitar su entrada a la OTAN.

Se podría decir que la invasión rusa a Ucrania ha cimbrado los principios mismos de seguridad en los que se sostenían estos países. Tanto Finlandia como Suecia quisieron mantener una cierta neutralidad durante toda la Guerra Fría por diferentes razones. Finlandia fue parte del imperio ruso, obteniendo su independencia con la revolución bolchevique de 1917 pero fue invadida por la URSS a principios de la segunda guerra mundial, la famosa guerra de invierno en 1939. Finlandia supo resistir, conservando su independencia a costa de la pérdida de cierto territorio en la región de Karelia y el lago Ladoga. La guerra entre ambos países se reinició 15 meses después del armisticio que diera fin a la primera, cuando  Finlandia se uniera a Alemania en su ofensiva contra Rusia, durante la 2ª Guerra Mundial. Al final de esta, Finlandia tuvo que ceder los territorios perdidos a la URSS al final de la guerra de invierno, más reparaciones de guerra por 300 millones de dólares.

Sin embargo, a diferencia de otros países colindantes con las fronteras soviéticas, Finlandia pudo mantener su independencia de la URSS y evitar caer en la esfera de países amigos como el resto de Europa del Este. Esta posición de independencia se logró gracias a una política de neutralidad, por lo que la entrada a la OTAN nunca fue una opción para Finlandia. Es por ello que se habla de una política de ‘finlandizacion’ para referirse a la neutralización de un país considerado como clave para la seguridad de otro. Pero aun desmantelada la URSS, Finlandia, a diferencia de los países bálticos, prefirió continuar su política de neutralidad y de hecho estableció una relación económica estrecha con Moscu. Tan es así que Finlandia dependía en un 65% de Rusia para sus importaciones de petróleo y gas pero estos combustibles constituyen solo el  25% de sus fuentes de energía, el resto son de origen local (Energinyheter.se. Marzo 3, 2022).  Las repetidas amenazas rusas a Finlandia y Suecia, incluso antes de la invasión, en caso de que estos países optaran por solicitar su entrada a la OTAN no hicieron más que reforzar una opinión pública seriamente preocupada por la política de agresión de Putin. En un tiempo récord se alcanzó una mayoría abrumadora tanto a nivel político como de sociedad civil para solicitar la entrada a la OTAN dando fin así a un largo periodo de ‘finlandización’. Rusia por su parte ha respondido con el corte de abastecimiento de electricidad y ahora gas  a Finlandia por su negativa a pagar en rublos. Curiosamente esto se da en la misma semana que Finlandia pide su entrada  a la OTAN:

En el caso de Suecia, la política de neutralidad es de mucho más larga data que la finlandesa. Después de haber estado envuelta en numerosas guerras regionales y europeas y haber sido un imperio rival al ruso, Suecia optó por una política de neutralidad desde 1814, poco después de haber perdido el territorio de Finlandia. Aunque a nivel de principios esta política no ha variado, a nivel de realpolitik Suecia sí ha mostrado sus preferencias por uno u otro de los contendientes en conflictos internacionales. Este fue el caso durante la 2ª Guerra Mundial cuando una parte del gobierno de la burguesía e incluso el rey mostraron abiertas simpatías por la Alemania nazi. Tal vez por ello, Suecia se salvó de ser ocupada por Alemania, en contraste con Noruega y Dinamarca.

Durante la Guerra Fría, Suecia, aunque oficialmente neutral, era abiertamente pronorteamericana, lo que no impidió que ciertos líderes social-demócratas como Olof Palme criticaran abiertamente a Estados Unidos durante la guerra de Vietnam. Pero aun durante esta época, Suecia ya colaboraba abiertamente con la OTAN tanto a nivel de información como de maniobras militares conjuntas. Con todo, la política de no alineación ha sido parte del posicionamiento sueco consensuado por la mayoría de los partidos políticos. Es por ello un total cambio de paradigma el que la mayoría de estos partidos apoyaran no solo un incremento notable de las partidas de defensa y una exportación de equipo defensivo a Ucrania, sino la entrada a la OTAN. Como en el caso de Finlandia, se logró que en el escaso plazo de cuatro días se diera una mayoría socialdemócrata y un voto relámpago del parlamento a favor de mandar la solicitud formal de entrada a este pacto militar (DN 17 y 18 mayo 2022).  Lo que nadie se esperaba es que estas solicitudes fueran bloqueadas por Turquía.

Desabastecimiento de grano: ¿nuevas hambrunas en el sur global?

Otra de las consecuencias dramáticas de esta invasión es el desabastecimiento de granos en el mundo. A Ucrania se le conoce como el ‘granero de Europa’. Ucrania es el cuarto exportador de maíz y el séptimo exportador de trigo a nivel mundial. Ucrania y Rusia juntos reúnen el 30% de la exportación mundial de granos, trigo, maíz y tres cuartas partes de las exportaciones de aceite de girasol (DN,12 mayo 2022). Los productores ucranianos que ven sus granos acumulados en los puertos enfrentan, como casi todos los agricultores europeos y de otros países, el alza de combustibles y fertilizantes, provenientes en su mayoría de Rusia. Pero incluso en las tierras donde se podría cultivar, la situación es insegura, ya sea porque los agricultores han huido o porque han muerto debido a los bombardeos.

Y uno de los problemas principales en la hora actual es el bloqueo de la exportaciones vía marítima ya que los principales puertos de Ucrania de donde se exportaba el 90% del grano y aceite ucraniano están bloqueados por las fuerzas rusas que ya han atacado 10 barcos mercantes en esta zonas. Está además el problema de las minas que las mismas fuerzas ucranianas o rusas han puesto. (Financial Times, Mayo 20, 2022).  La Unión Europea discute soluciones alternativas para la salida  de estos granos y aceite, como acompañamientos de convoyes marítimos o  transportes por vía ferroviaria o por carretera pero todos ellos representan enormes dificultades dada la continuación de la guerra y la destrucción de infraestructura que esta ha causado . (Financial Times, Mayo 20, 2022). Por otro lado, se han constatado robos de grano en gran escala y destrucción de equipo agrícola por las fuerzas rusas ocupantes (DN,12 mayo 2022).

Los más afectados por estos bloqueos de grano son varios países del sur global, entre ellos los del norte de África y Medio Oriente. El 50% de las exportaciones de Ucrania van normalmente a Turquía, Marruecos, Egipto y Pakistán (DN,12 mayo 2022). Pero además el 44% del trigo que África importa viene de esta región (Ucrania y Rusia). Esta situación se agrava por la decisión de la India de bloquear sus exportaciones de trigo dadas las inseguridades climáticas que la afectan. La situación es grave para países como Egipto que depende de estas importaciones para el 40% de sus insumos en calorías. El pan es subvencionado por el gobierno quien tiene que buscar fuentes alternativas a estos abastecimientos, a mayor precio, afectando así otros gastos sociales.  Los índices de precios de alimentos monitoreados por la ONU han alcanzado sus más altos valores desde los 90. Además, está el precio del combustible. Los países que más importan alimentos de Rusia y Ucrania están entre los más pobres del mundo donde el acceso a alimentos ya es un problema de por sí. Gran parte de los alimentos distribuidos por el Programa Mundial de Alimentos viene justo de Ucrania. Las necesidades cubiertas por este programa han aumentado de 15,7 a 18,9 billones de dólares entre 2021 y 2022 y como es difícil alcanzar esas cantidades el ya mencionado programa ha empezado a racionar sus entregas. Estas necesidades crecieron por efectos de la pandemia a lo que se vino a agregar la guerra (DN12 mayo 2022).

¿Quién gana y quién pierde con esta guerra?

La guerra ha traído unas pérdidas enormes tanto para Rusia como para Ucrania y ha venido a desestabilizar no solo el orden geopolítico mundial sino también las cadenas de abastecimiento económico que amenazan con crear nuevos conflictos, sobre todo en el sur global. Por su parte, la OTAN se ve fortalecida pero al mismo tiempo se han hecho más visibles las grietas en su interior mostrando los riesgos de abarcar países tan autoritarios como Turquía, cuya posición, al bloquear el ingreso de Suecia y Finlandia, favorece indirectamente a Rusia. Los países emergentes pretenden evitar tomar partido aunque esto los acerca a las posiciones rusas lo que posiblemente favorezca sus propios intereses al obtener materias primas y energía rusa a precios de descuento. La extrema derecha europea se fortalece con la victoria de Orban o el incremento de apoyo a Le Pen y esto favorece también los intereses de Putin. Varios países del sur global salen perdiendo por el desabastecimiento de granos lo que aunado a los cambios climáticos y las consecuencias de la pandemia agravan su situación. Así que, ¿quién gana con esta guerra?  Posiblemente las fuerzas antiliberales y las industrias armamentistas del mundo entero aunque esto no significa que ellas fueran las responsables del conflicto. Este tema será explorado en futuros comentarios.

Fuentes:


Dagens Nyheter DN, Stockholm,12 mayo 2022.

Peter Englund, ”Därför Protesterar de ryska folket mot kriget” (Por esto no protesta el pueblo ruso contra la guerra) , Dagens Nyheter (DN), Stockholm, 8 mayo 2022.

Kathrin Hille,” Beijing moves to strenghten Moscow ties in the wake of Ukraine invasion” (Beijing se mueve para fortalecer  los lazos con  Moscu al tiempo de la invasion a Ucraina), Financial Times. Marzo 30, 2022

Ravi Dutt Bajpai, 2022, “Invoking diffidence on the Russian war on Ukraine: An Indian perspective”. (Invocando timidez en la Guerra rusa contra Ucraina: una perspectiva desde la India). Blogal Studies, a blog from the School of Global Studies, Gothenburg University. March 8, 2022. https://www.blogalstudies.com/post/invoking-diffidence-on-the-russian-war-on-ukraine-an-indian-perspective

Jagannath Panda, (2022) How is India’s silent diplomacy navigating the Russia-Ukraine war? (Como esta la diplomacia silenciosa de la India navegando la guerra Rusa-Ucraniana?). The Diplomat. March 08, 2022. https://thediplomat.com/2022/03/how-is-indias-silent-diplomacy-navigating-the-russia-ukraine-war/

‘Hungary stopped being a democracy some time ago’ (Hungria dejo de ser una democracia hace ya cierto tiempo). IPS, International Politics and Society. 11-04-2022. https://www.ips-journal.eu/interviews/hungary-stopped-being-a-democracy-some-time-ago-5871/?utm_campaign=en_991_20220412&utm_medium=email&utm_source=newsletter

“La quinta Victoria de Orban consolida su régimen iliberal en Hungría”, El País, Abril 3, 2022.

“Presidente Aleksander Vucic reivindica su victoria en elecciones en Serbia”. DW, 0404-2022. https://www.dw.com/es/presidente-aleksander-vucic-reivindica-victoria-en-elecciones-en-serbia/a-61348581

Finland vill bli kvitt landets beroende av rysk energi (Finlandia quiere deshacerse de su dependencia de energia rusa) Energinyheter.se. Marzo 3, 2022. https://www.energinyheter.se/20220303/25997/finland-vill-bli-kvitt-landets-beroende-av-rysk-energi

John Paul Rathbone, “Military briefing: Ukraine seeks way to break Russia’s Black Sea blockade”. Financial Times May 20, 2022.

Russia’s war on Ukraine: how South Africa blew its chance as a credible mediator. The Conversation. April13, 2022.

https://theconversation.com/russias-war-in-ukraine-how-south-africa-blew-its-chance-as-a-credible-mediator-181101

SVR, Sveriges radio P1  (Radio Sueca, P1), 10 mayo