1. El ataque de Rusia a Ucrania
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Foto de Fahmed Zalabany vía Unsplash

¿Lecturas equivocadas o falta de cálculo? Causas y consecuencias de la invasión rusa a Ucrania

Edmé Dominguez R.

Escuela de Estudios Globales, Universidad de Gotermburgo, Suecia 

 

 

 

 

En mi entrega anterior hacía un análisis de la ofensiva rusa antes de la invasión, de sus causas históricas y sus perspectivas de seguridad. En esta ocasión quiero partir de la expansión de la OTAN y su situación justo antes de la invasión para valorar los argumentos de Putin sobre la inminente amenaza de ésta a la seguridad rusa. Después pasaré a las consecuencias de esta guerra tanto para Rusia como para la Unión Europea.

La OTAN, su permanencia y sus crisis

Al desaparecer el peligro soviético la OTAN, con una membresía de 16 países, discutió la posibilidad de disolverse también pero muchos prefirieron esperar y lo que se creó fue la Asociación por la Paz, un puente de confianza hacia los antiguos miembros del pacto de Varsovia incluyendo Rusia. Este puente dio lugar a nuevos ingresos siendo Alemania del este la primera en acceder en 1990. Polonia, Checoslovaquia y Hungría entrarían en 1999, seguidos de  los 3 paises bálticos, mas Eslovaquia, Eslovenia, Rumania y Bulgaria en 2004, Croacia y Albania en 2009 dando pie a una expansión que supuestamente no debía darse de acuerdo a los supuestos compromisos de Gorbachov y Yeltsin con Washington. Más aún, en la cumbre de la OTAN en Bucarest en 2008 Estados Unidos quiso abrir la posibilidad de dar entrada a Ucrania y a Georgia pero no hubo consenso al respecto. En su lugar, se estableció  una cooperación especial con ellos aprovisionándoseles de armas e instructores lo que agravaría su situación de riesgo puesto que ya para entonces se daba el conflicto entre Rusia y Georgia por la defensa rusa de territorios independentistas. Es en ese momento que se corta toda colaboración entre la OTAN con ya 30 miembros y Rusia (Dahl Anne Sophie 2019)

Por otro lado, si bien la OTAN había seguido existiendo a petición de sus antiguos enemigos, su supervivencia dependía de su utilidad aun fuera de Europa. El 11 de septiembre de 2001 le dio esa oportunidad y sus operaciones se extendieron hasta Irak y Afganistán. Los aliados europeos se verían obligados a pagarle a Estados Unidos su presencia protectora en Europa participando en estos conflictos. Pero ya para entonces las diferencias dentro de la organización dificultarían su cohesión aunque lo que realmente cimbraría a la OTAN sería la llegada de Trump al poder. El nuevo presidente cuestionaría en general los compromisos internacionales de su país y la OTAN seria su primera y principal victima. Al calificarla de “vieja, gorda y fodonga” y criticar las deudas económicas de sus miembros, su objetivo era claramente sacar a Estados Unidos de la alianza, lo que hubiera significado su disolución ((SVR P1 Konflikt). A esto se aunaba, la empatía y acercamiento de Trump a Putin, al que consideraba un competidor digno. Al decir de varios analistas si Trump no sacó a Estados Unidos de la OTAN fue gracias a la habilidad de su secretario general Jens Stoltenberg, quien adoptando una estrategia de concesiones y halagos hacia Trump lograría la permanencia de la alianza. El reemplazo de Trump por Biden también marcarían un respiro para la OTAN pese a la continuación de las disidencias en su interior. En efecto, Macron, el presidente francés, declaraba en 2019 que la OTAN sufría de una muerte cerebral. Por su parte Turquía y Grecia, ambos miembros de la OTAN, seguían enfrentándose por el control del Mediterraneo oriental, Hungria, con Orban a la cabeza seguiría su acercamiento hacia Moscú, por razones económicas pero también por sus coincidencias con la dirigencia rusa en cuanto a la defensa de valores conservadores y anti liberales. Y por su lado, Alemania seguiría una política de diálogo y pragmatismo económico bajo la dirección de Angela Merkel y su defensa a ultranza de Nordstream 2, el gasoducto ruso que reforzaría el abastecimiento de gas a Alemania y a toda Europa.  Este era el panorama que recibió Biden a su llegada a la Casa Blanca. Su política fue reforzar los votos de compromiso de Estados Unidos con la OTAN en Europa, desmantelar el catastrófico involucramiento en Afganistán y preparar un reforzamiento de su presencia en Asia con miras a detener la influencia china. Pero dentro de este reforzamiento, Biden cometio un error al confrontarse con Francia en agosto del 2021, cuando Australia canceló la orden de submarinos franceses prefiriendo a los norteamericanos dentro de un pacto de Estados Unidos- Gran Bretana y Australia. El error fue rápidamente subsanado cuando Biden se esforzó en pedir disculpas al gobierno francés (Utrikesbyrån SVT).

Dentro de este panorama es difícil ver como Putin podía identificarsignos amenazantes hacia la seguridad rusa en estos últimos años. Lo que veía eran signos de debilidad, de ruptura dentro de la OTAN. Es muy posible que apostara a que una reelección de Trump terminará con la alianza y al no ser así decidiera aprovecharse de las debilidades observadas. Si es así, su cálculo no podía ser más equivocado. Lo que ha logrado con esta invasion es una unidad no vista desde la creación de la alianza atlántica. Países reticentes a enemistarse con Putin como Alemania y Hungría han dado el paso del repudio, de sumarse a las sanciones y de cerrar filas. En países donde predominaba una posición de neutralidad como Suecia y Finlandia la opinión pública se acerca cada vez más a ser parte de la OTAN. De manera que habría que felicitar a Putin, lo que décadas de construcción política no lograron, lo ha logrado él en una semana y el panorama internacional no lo favorece.

Los errores de cálculo de Putin

Tanto el desarrollo de la invasión como las reacciones que ha suscitado han debido sorprender a Putin. Al parecer Putin pensaba que sería una operación relámpago con rendiciones inmediatas e incondicionales por parte de los ucranianos, la mayoría de los cuales le daría la bienvenida como a un ‘salvador’. Partiendo de las debilidades observadas más arriba, Putin calculaba que el occidente seguiría dividido y que aparte de algunas sanciones más, tendrían que aceptar esta ocupación como evidencia de la primacía de los intereses rusos en estas áreas. Como vemos, sus cálculos estaban totalmente equivocados.

En primer lugar, ningún ucraniano le está dando la bienvenida  porque o están resistiendo con o sin armas animados por un sentimiento de unidad y un  nacionalismo que esta invasión les logró inyectar, o están huyendo a los países vecinos. Ya cruzaron las fronteras unos 3 millones, sobre todo mujeres, niños y ancianos. Y los que quedan, hombres y mujeres, se arman hasta con bombas molotov con tal de detener la marcha de los supuestamente ‘hermanos rusos’. Para ellos, el ‘no pasaran’ de la republica española ha vuelto a tomar vigencia. El problema es que si van a pasar y con mayor ferocidad y violencia dados los refuerzos chechenos y sirios y a seguir destruyendo todo a su paso porque Putin no puede perder la cara.

En segundo lugar, Europa se encuentra unida como nunca. Unida en su miedo a lo que pueda pasar, a la posibilidad de que un loco irracional le de por usar armas que se creían rémoras de la guerra fría y que cobran actualidad más que nunca. Unida en su afán de sanciones como nunca las ha vivido ningún otro país de la magnitud de Rusia y que la castigaran duramente  pero que también tendrán serias repercusiones para la propia Unión Europea. Ya lo vemos con los precios del petróleo que suben a niveles que nunca habíamos visto, hoy pagamos más de 2 euros por litro en Suecia, y con una inflación del 4,5% que ya está asustando a muchos. Las tasas de interés están también por subir después de un largo letargo de años. Pero sobre todo el precio de la energía y la todavía enorme dependencia del gas ruso (de donde Europa importa el 40% de sus necesidades) presionan a los líderes europeos a encontrar, y rápido, alternativas. Otra consecuencia inmediata ha sido el despertar de las tendencias armamentistas por doquier, el aumentar los presupuesto de defensa. En Suecia ya se decidió subir el porcentaje de gastos de defensa del 1,2 % al 2% del PNB (Producto Nacional Bruto), lo que equivaldrá a miles de millones de euros más lo que se calcula que la migración masiva de refugiados ucranianos costará, unos US 4 billones de dólares (Dagens Nyheter marzo 17). ¿De dónde se tomará el dinero? Posiblemente de recortes en los programas de bienestar social, justo cuando la economía y el empleo se recuperaban de la pandemia.

En cuanto al flujo de refugiados, como ya lo mencione, ya van 3 mill y se espera que aumenten hasta 5. Y claro que se les recibe con los brazos abiertos, a diferencia de cuando venían del oriente medio o de África. Pero es que aquellos, a decir de la extrema derecha,  no eran ‘refugiados de verdad’, en cambio estos son europeos, blanquitos y por lo tanto ‘verdaderos refugiados’. Habría que aclarar también que la acogida  de este flujo de refugiados está siendo organizada en su mayor parte por la sociedad civil de los países limítrofes, los estados o hacen muy poco, estilo Polonia o están siendo rebasados estilo Moldavia. En el caso sueco,  con todo y sus trabas burocráticas, el estado y los municipios, ya están recibiendo, junto con la sociedad civil, los cientos de refugiados que llegan cada día y ya se han hecho llamados a la ciudadanía, a que acojamos, si tenemos posibilidades, a los que podamos en nuestras casas.

En tercer lugar esta Rusia, víctima de la guerra económica. Después de 30 anos de integración. a veces dolorosa, a la globalización, se la está  devolviendo a la época soviética,  o incluso al medioevo, como sugieren algunos críticos rusos, tanto a nivel económico como político. Sea cual fuere el desenlace militar y aun si las sanciones se levantaran en algunas semanas o meses, son décadas lo que costará la reconstrucción económica rusa. Según el Financial Times, se espera una caída del 10% del PNB ruso este año, cuando se pronosticaba un crecimiento del 2,7% en diciembre pasado (Financial Times Marzo 17, 2022). Y aunque los bancos rusos no han colapsado debido a las intervenciones de su banco central y la mayor parte de los alimentos no son importados, dada la disminución de la dependencia exterior de su economía desde las sanciones impuestas en 2014 por su ocupación de Crimea, la inflación, el desempleo y la carestía de ciertos componentes industriales y medicinas ya se están haciendo sentir. Sin contar con el cierre de muchísimas empresas extranjeras por ejemplo, Mcdonald's, Ikea, BP, Exxonmobil, Shell, Volkswagen,  por mencionar a algunas, lo que significa miles de puestos de trabajo perdidos aunque Putin prometa expropiaciones. El mismo gobierno ruso ya se dio cuenta de las grietas que se abren y ha prometido un incremento de sueldos y pensiones lo que no ha impedido que miles de rusos, sobre todo jóvenes y bien calificados estén tratando de salir antes de que cierren la puerta. Varios diarios europeos señalaban, justo el 19 de marzo, cómo miles de rusos han salido en los últimos días hacia Istambul, Georgia o adonde los llevarán los vuelos que quedan (El Pais, Internacional 1922.03.19). Por otro lado, las protestas siguen y según reporte s de la radio sueca ya van mas de 6,500 encarcelados en Rusia por protestar contra la guerra.

Protestas feministas frente a una sociedad civil adoctrinada por la propaganda?

Un caso que habría que destacar son las protestas feministas. A raíz del pasado 8 de marzo varios grupos feministas decidieron manifestarse contra la agresión de Rusia contra Ucrania y contra el régimen autoritario y patriarcal de Putin. En un manifiesto difundido el 7 de marzo, estas mujeres rechazaron la celebración tradicional de esta fecha y pidieron que las flores asociadas a esta fiesta fueran puestas en los monumentos a los caídos durante la 2ª GM pero esta vez como ofrenda a las victimas ucranianas, a los niños y a los civiles sacrificados por el régimen de Putin. También senalaron que las esposas y madres rusas no están preparadas para recibir a sus hijos y esposos de regreso en féretros. La lucha de hoy, decían, es por la paz y por la libertad  de los prisioneros políticos en Rusia, dentro de los se cuentan cada vez mas mujeres. Para ellas, el 8 de marzo seria un dia de luto celebrado con minutos de silencio. Los temas de la jornada serían la solidaridad, contra el militarismo, contra las guerras imperiales y contra las terribles perdidas de ambos bandos. Advertían que había el peligro de la detención a las que se manifestaran, lo que no haría sino demostrar  la falta de honor y principios de la policía y el estado autoritario.

 Y como lo previeron, muchas de estas mujeres fueron detenidas. Desde una perspectiva feminista es imposible no ver esta guerra como el perfecto ejemplo de la masculinidad extrema, agresiva, de un régimen patriarcal que está dispuesto a todo  por recuperar su estatus de superpotencia. La frase usada por Putin en una de sus declaraciones: “Te guste o no te guste, linda, te tienes que aguantar” demuestra su visión de esta agresión como una violación, esta vez, de la débil Ucrania por el macho ruso. Pero el violador no se esperaba resistencia y ésta, tanto por parte de la víctima como del apoyo externo, le está saliendo cada vez mas cara al violador.

Sanciones legitimadoras y vuelta a las incertidumbres

Despertara con esto la sociedad civil rusa y destronara a su líder? Eso es lo que desearía la mayor parte de Europa occidental pero lo mas probable es que el descontento social por las consecuencias de las sanciones se torne en contra de los sancionadores, de occidente, legitimando al régimen dictatorial al que la propaganda oficial pinta como la víctima. Tal fue  el caso de Espana con Franco, de Chile con Pinochet, de la Venezuela actual o de la misma Cuba.

Recapitulando, si bien Putin ha usado todo el tiempo la expansión de la OTAN tras el desmantelamiento de la URSS como su principal excusa para esta invasión y es un hecho que esta expansión se dio, es difícil entender como el momento elegido para la invasión fuera visto como uno de peligro inmediato para la seguridad de Rusia. La OTAN de hecho estaba atravesando varias crisis y sus diferencias internas, mas la presidencia de Trump la hicieron casi desaparecer. Lo más probable es que fueran precisamente estas grietas dentro de la OTAN y occidente lo que leyera Putin como el momento adecuado para reivindicar sus intereses y su estatus perdido. Sin embargo, no calculó las nefastas consecuencias para Rusia misma y posiblemente para su propio liderazgo. Aunque en esta guerra todos (salvo la industria armamentista) pierden y La Unión Europea y posiblemente el resto del mundo estamos despertando a un mundo lleno de incertidumbres, mas propio de la guerra fría que de la globalización.

 

 

Lista de referencias:

Dahl Anne Sophie (2019) NATO. Historien om en försvarsallians i förändring (NATO Historia de una alianza defensiva en proceso de cambio). Historiska media.

Dagens Nyheter, Stockholm, Marzo 17, 2022.

El Pais, Internacional. “Decenas de miles de profesionales huyen de la Rusia de Putin a Turquia”.1922.03.19.

Financial Times,  Price surges and panic buying: Russia’s war empties shelves and wallets. Marzo 17, 2022.

SVR (Radio nacional Sueca) P 1- Konflikt: https://sverigesradio.se/avsnitt/putins-invasion-i-ukraina-enar-nato       Febr 26, 2022. Consultado Febr 27, 2022.

SVT Play Utrikesbyrån, Vem är Rädd för NATO? (Quien le teme a la OTAN?). Marzo 1, 2022.