3.    Justicia, elecciones y democracia
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Foto de Jezael Melgoza vía Unsplash

Los procesos de participación ciudadana en la Ciudad de México: contextos y retos

 
Lorena Umaña Reyes

UNAM

 

 

Desde los últimos años del siglo XX, la incorporación de mecanismos de participación ciudadana en los países latinoamericanos ha implicado un esfuerzo significativo en los procesos de democratización. La democracia es un sistema político y una forma de organización social que instala como actores clave a los ciudadanos. Pero, para ello es fundamental que los y las ciudadanas se involucren. La tendencia global ha transitado hacia los instrumentos de democracia directa y democracia participativa como parte esencial de la democracia representativa moderna.

En México, para el  año  2000,  la  participación  ciudadana ya se perfilaba en el horizonte simbólico y político y se presentaba como un instrumento conveniente para la  gobernabilidad, la construcción democrática y la eficacia de la gestión  pública.  Ante un panorama de desconfianza, la participación ciudadana abrió un escenario para involucrar a la ciudadanía en algunos espacios de decisión. A  finales  de  2003,  se  aprobó la  Ley  de  Desarrollo  Social  que  permitió a algunas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) vigilar la aplicación de la política social. Los esfuerzos continuaron a principios de 2004 con la aprobación de la Ley Federal de Apoyo a las actividades realizadas por las OSC, que funcionó como una herramienta de transparencia y participación en las políticas públicas de dichas organizaciones. Para  2008,  17  estados de la República Mexicana contaban  ya con  una  ley  de participación ciudadana: “De  estos  17  estados,  todos  contaban  con  la figura del plebiscito y del referéndum; 16 con la iniciativa popular; siete con la consulta ciudadana; cinco con la colaboración ciudadana; cuatro con  la  difusión  pública;  cinco  con  la  audiencia  pública;  tres  con  recorridos del presidente municipal o jefe delegacional; uno con la asamblea ciudadana; dos con la revocación de mandato, y uno con la rendición de cuentas” (Serrano, 2015:109).

En México, 27 de las 32 entidades federativas cuentan actualmente con alguna norma que considera instrumentos y conceptos de participación ciudadana. Esto refleja un interés sustantivo en fomentar y crear mecanismos institucionales y jurídicos para la participación ciudadana.

La antigua y la nueva Ley en la Ciudad de México

En la Ciudad de México, la primera Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal se aprobó en 1995, “en un contexto en el que los derechos políticos locales de la ciudadanía únicamente estaban “habilitados” para las elecciones federales y la elección de representantes de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal.”(Larrosa y Bermudez 2020: 224). Esta ley ya contemplaba las figuras de los Representantes Vecinales por Manzana, Asociaciones de Residentes y los Consejos Ciudadanos y fue derogada en 1996. En el marco de la reforma político-electoral de 1998, la  promulgación de una nueva Ley de Participación Ciudadana fue uno de los proyectos más importantes. Esta ley logró un amplio consenso y fue aprobada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el 26 de noviembre de 1998. El cambio más significativo con respecto a la de 1995 fue la sustitución  de la figura de los consejos ciudadanos por la de comités vecinales electos por el voto universal de los ciudadanos.

Esta Ley, aprobada en 1998, fue  sustituida por la que se aprobó el 17 de mayo de 2004  y, a partir de ese año, sufrió 11 modificaciones más. Sin embargo, la reforma más notable fue la de 2010, pues modificó cuestiones sustanciales como la representación ciudadana y los instrumentos en la materia. La última reforma de esta ley se publicó el 18 de diciembre de 2014.

Con el antecedente de la reforma constitucional del 29 de enero de 2016, al transformar al Distrito Federal en Ciudad de México, esta Ley de participación ciudadana del Distrito Federal fue abrogada en 2019 y se expidió la Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México en la que se instituye e incentiva la participación ciudadana además de garantizar y regular los instrumentos de y para lograrla. Actualmente, este es el marco normativo y legal vigente en la Ciudad de México. 

 

En el artículo 3 de dicha Ley se reconoce a la participación ciudadana como: 

(…) el conjunto de actividades mediante las cuales toda persona tiene el derecho individual o colectivo para intervenir en las decisiones públicas, deliberar, discutir y cooperar con las autoridades, así como para incidir en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas y actos de gobierno de manera efectiva, amplia, equitativa, democrática y accesible; y en el proceso de planeación, elaboración, aprobación, gestión, evaluación y control de planes, programas, políticas y presupuestos públicos.

 

Tabla 1. Diferencias entre la antigua y la nueva Ley de Participación Ciudadana.

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Fuente: https://www.iecm.mx/participacionciudadana/comisiones-de-participacion-comunitaria/

En la Ley actual, la participación establece mayores mecanismos de corresponsabilidad. Alicia Ziccardi (1998) habla de dos tipos de participación  ciudadana: institucionalizada y autónoma. La primera se refiere a la participación contenida y reconocida en marcos legales y normativos, mientras que la segunda es la que está organizada desde la sociedad. La nueva Ley de Participación Ciudadana de la CDMX alude a esta primera tipología y reconoce y favorece la participación individual y colectiva mediante las Comisiones de Participación Ciudadana, como un mecanismo de intervención directa de actores no gubernamentales en distintas fases del proceso de políticas públicas.

Dicha ley, en el artículo 7, reconoce como  mecanismos de democracia directa, instrumentos de democracia participativa e instrumentos de control, gestión y evaluación de la función pública a los que se encuentran en la Tabla 2, "de manera enunciativa más no limitativa".

Tabla 2. Mecanismos de democracia directa, instrumentos de democracia participativa e instrumentos de control 

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Elaboración propia. Fuente: Ley de Participación Ciudadana de la CDMX

 

Mediante las Comisiones de participación, la ciudadanía puede ser parte de las propuestas de mejoramiento de sus colonias. Estas comisiones son órganos de representación ciudadana y son las que tienen contacto directo con los vecinos. El comité ciudadano crea vínculos con las autoridades que tienen que ver con las obras o servicios en cada colonia. Este órgano representa a los habitantes de una colonia.

En el caso del presupuesto pariticipativo, este se define como un instrumento para que la ciudadanía ejerza el derecho a decidir sobre la aplicación de los recursos que otorga el Gobierno de la Ciudad,  a sus habitantes para el mejoramiento de sus entornos, proponiendo proyectos de obras y servicios y cualquier mejora para sus unidades territoriales (IECM, s.f.).

Los recursos del presupuesto participativo corresponderán al porcentaje del presupuesto anual de las demarcaciones y es aprobado por el Congreso de la Ciudad de México. Este presupuesto se incrementará cada año hasta alcanzar el 4 por ciento, en 2023. En la Ciudad de México se han hecho un total de 17 consultas desde 2011. Este 2022, se realizará la consulta del presupuesto participativo el 1º de mayo.

Retos

Ambos instrumentos contemplados en la nueva Ley buscan el fortalecimiento del desarrollo comunitario. Sin embargo, un rasgo que ha predominado en estas consultas es la baja participación ciudadana. En 2021, se repuso la elección de Comisiones de Participación Comunitaria (COPACOS) 2020 y se realizó la Consulta del Presupuesto Participativos 2020 y 2021. En el primer caso la participación registrada fue de de 2,11% y, en el segundo,  de 2,50%. Esta consulta se realizó en 31 colonias de las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Coyoacán. Sin duda, la emergencia sanitaria dificultó la elección y la instalación de los COPACOS en 2020. La toma de protesa de las personas que integran la primera generación de las Comisiones se realizó de forma virtual. Pese a ello, la baja participación ciudadana no puede justificarse, de manera primordial, desde ese hecho.

En un contexto democrático, la participación refleja la cultura cívica de sus ciudadanos y de la confianza y corresponsabilidad que se deriva de ella en los instrumentos garantizados por la legislación y las instituciones sobre su capacidad de incidir en los asuntos públicos. Los retos, en ese sentido, son muchos para los ciudadanos de la Ciudad de México y  sus instituciones garantes. En la transición democrática y la vida política de la Ciudad de México desde finales del siglo XX, ha habido esfuerzos por crear, legislar y desarrollar órganos de participación  ciudadana que puedan generar un vínculo y un compromiso entre los ciudadanos y las instituciones. Pero esto sigue siendo un reto en una cultura política que muestra los vestigios de un régimen en el que los ciudadanos no intervenian en estas decisiones. La propuesta de la participación de la ciudadanía en la ley puede ser perversa: la invitación a una mayor corresponsabilidad en un contexto que no favorece la autonomía y que limita las decisiones de los ciudadanos a la “ornamentación” de la ciudad y a disponer de un recurso que, de hecho, debería ser invertido en decisiones que no impliquen servicios básicos que deben estar garantizados por el derecho a habitar la ciudad.

 

 

Bibliografía

El Universal (19/07/2021). Votan sólo el 2.11% de vecinos en elecciones de Comisiones de Participación Comunitaria y Consulta de Presupuesto Participativo. Recuperado el 12 de febrero de 2022, de https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/votan-solo-el-211-de-vecinos-en-elecciones-de-comisiones-de-participacion-comunitaria-y

IECM (s.f.) Participación ciudadana. Recuperado el 12 de febrero de 2022 de https://www.iecm.mx/participacionciudadana/presupuesto-participativo/

Larrosa, M., & Bermudez, E. (2020). Las comisiones de participación ciudadana y la consulta sobre presupuesto participativo en el contexto de la nueva ley de participación ciudadana de la ciudad de méxico en 2019. El Cotidiano, 36(224), 7-19. Retrieved from https://login.pbidi.unam.mx:2443/login?qurl=https%3A%2F%2Fwww.proquest.com%2Fscholarly-journals%2Flas-comisiones-de-participaci%C3%B3n-ciudadana-y-la%2Fdocview%2F2549728152%2Fse-2%3Faccountid%3D14598

 

Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal. DOF 12/06/1995. http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4875345&fecha=12/06/1995

 

Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal. Publicada en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 17 de mayo de 2004. https://www.trabajo.cdmx.gob.mx/storage/app/uploads/public/581/cc7/aa4/581cc7aa45725060752761.pdf

 

Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México. Agosto de 2019. http://www.contraloria.cdmx.gob.mx/docs/1908_LeyParticipacionCiudadanaN.pdf

 

Lissidini, A. (2011). Democracia directa en Latinoamérica: entre la delegación y la participación. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales CLACSO.

 

Serrano Rodríguez, A. (2015). La participación ciudadana en México. Estudios políticos (México), (34), 93-116.

 

Vargas Solano, N., & Galván Gómez, M. A. (2014). La participación ciudadana en la Ciudad de México: panorama, retos y perspectivas. Nuevas avenidas de la democracia contemporánea, México, iij-unam.

 

Ziccardi, Alicia. (1998). Gobernabilidad y participación ciudadana en la ciudad capital. México: UNAM y Miguel Ángel Porrúa.