2. Inseguridad y violencia en Jalisco

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Foto de Román Lopez vía Unsplash

La espiral de la violencia en Jalisco

 
Francisco Jiménez Reynoso

Doctor en Derecho. Integrante del Observatorio de Seguridad y Justicia de la Benemérita Universidad de Guadalajara

 

 

 

En el Observatorio de Seguridad y Justicia de nuestra Benemérita Universidad de Guadalajara, vemos con preocupación el incremento de Ia inseguridad y violencia en Jalisco. De manera concatenada, están entrelazados diversos actos y hechos delictivos que hacen de Jalisco una de las entidades más peligrosas no solo de México, sino del planeta. Los homicidios en Jalisco ya no respetan posición social o política, anteriormente los ex gobernadores gozaban de una tradicional impunidad de por vida, hoy en Jalisco se rompió esta regla con el asesinato directo del ex gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. Que, por cierto, este delito paso a la categoría de los delitos impunes, como los que padece la gran mayoría de los ciudadanos…

Los “Desaparecidos”, así se les llama, que en realidad en la gran mayoría de los casos son historias de terror, pues son personas levantadas, torturadas, descuartizadas y que regularmente su destino es terminar en una fosa clandestina. Este tipo de fosas se han diversificado en Jalisco. El primer antecedente que se mediatizó (y fue un gran escándalo) la fosa localizada en Ocotlán, con un aproximado de 75 cadáveres, esto en el año 2014. De ahí a la fecha las cosas han cambiado en Jalisco drásticamente. Se fueron encontrando fosas en municipios de la zona “necropolitana”, comenzando con Tlajomulco, seguidos de Tlaquepaque y Tonalá, hasta llegar a Guadalajara… Lo que tenemos ya en Jalisco es una gran necrópolis. Inicialmente las fosas clandestinas eran encontradas (no por investigaciones de las autoridades, sino por hallazgos casuales, ya que los olores fétidos se aproximaban a colonias cercanas a las mismas y los vecinos daban parte a las autoridades; enjambres de moscas inusuales eran vistos por vecinos; víctimas que alcanzaban a huir mutiladas de alguna extremidad de su cuerpo y daban parte a las autoridades o bien en ocasiones perros se disputaban cráneos de personas en lotes baldíos, que finalmente sacaban de la “clandestinidad”.

La ramificación de las fosas (no es limitativa) la podemos clasificar al menos en: 1. Fosas clandestinas tradicionales (en espacios abiertos y alejados de la población). 2. Fosas acuáticas (ubicadas en presas, lagos y ríos de aguas negras). 3. Panteones clandestinos (utilizando las casas de seguridad, mismas que he llamado casas multipropósito, en donde retienen a las personas que levantan, torturan, descuartizan, matan y finalmente “siembran” a sus víctimas en los patios traseros. 4. Y hasta al pie de carretera suelen dejar decenas de cadáveres como lo fue en el municipio de Tala entre otros, dejando un claro mensaje a los destinatarios. Todo tiene un común denominador: la IMPUNIDAD… No obstante que vivimos en el estado más violento e inseguro de México y muy probablemente del orbe entero (aproximadamente levantan en promedio a 20 personas diarias en Jalisco), prácticamente no hay sanciones por la comisión de este delito. En promedio solo hay un sentenciado por cada 1,229 víctimas de desaparición (ya sea forzada o a manos de particulares). La impunidad es casi total. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, a la fecha suman alrededor de 13 mil personas desaparecidas en Jalisco, es decir, sólo 10 personas han ido a prisión. Resulta importante destacar que el gran total de los desaparecidos data del año 1964 a la fecha, pero, tan solo del año 2016 al día de hoy, según un informe detallado elaborado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco CEDHJ, más de 7 mil desaparecidos ocuparon este estatus en nuestra entidad, en ese breve lapso de tiempo.

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Aunado a lo anterior, Jalisco es el estado con el mayor número de cuerpos encontrados en fosas clandestinas con 433 cuerpos, es decir, el 42.96 por ciento del total nacional. De la mano, Jalisco también es la entidad con el mayor número de desaparecidos, al menos al rededor de 13 mil. Guadalajara está rondando las 3 mil personas con este estatus, Zapopan 2,000, Tlajomulco con 1,200, Tonalá 600, El Salto 600, Puerto Vallarta 500, Lagos de Moreno 400, Tepatitlán 300.

La realidad es que prácticamente no hay sanciones en Jalisco, la impunidad es el monstruo que alimenta a quienes practican esta actividad. El nivel de impunidad en Jalisco es de 96.2 por ciento. Pero en cuanto al delito de desaparecidos es superior.

De acuerdo con el artículo 2 de la Convención contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se trata del arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado, o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola de la protección de la ley.

Una desaparición forzada viola un conjunto de derechos humanos, tanto civiles y políticos, como económicos, sociales y culturales, entre otros: derecho a la libertad y seguridad de la persona; derecho a no ser sometido a torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes; derecho a la verdad, particularmente a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición; derecho a la protección y a la asistencia a la familia; derecho a un nivel de vida adecuado; derecho a la salud; derecho a la educación; derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica; derecho a la vida, en caso de muerte de la persona desaparecida.

Los homicidios dolosos en Jalisco constituyen otro tema preocupante, que analizamos en el Observatorio de Seguridad y Justicia de nuestra Benemérita Universidad de Guadalajara. En el mes de abril se perpetuaron 229 y en mayo 270, lo cual refleja un incremento del 17.9 %, 41 homicidios más, mientras que a nivel nacional, este delito se incrementó el 5.81 %. De la mano va el delito de lesiones por arma de fuego, del cual en Jalisco hubo un incremento del 15.87%, durante mayo de 2021. En abril fueron 63, mientras que en mayo fueron 73 homicidios dolosos.

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La inseguridad y violencia en Jalisco propician otra crisis, en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. Tan solo hace tres años fue noticia mundial lo que sucedía en Ciencias Forenses Jalisco a causa del exceso de cadáveres, la falta de personal y falta de presupuesto.

Al día de hoy, la presente administración no entendió la lección. Los trailers de la muerte que deambularon por nuestra zona “necropolitana”, fueron nota mundial calificada como un hecho inédito.

No obstante lo anterior, la crisis no solo permanece sino que empeora la situación. Pues en la pasada administración el problema fue por alrededor de 600 cuerpos, y/o secciones de los mismos, cuando en la presente administración el problema es con mas de 2,000 cuerpos.

Lo cual es muestra de que en Jalisco puede suceder de “todo” y a la vez no pasar nada… la impunidad es el común denominador. Estamos acostumbrados a que entre las autoridades siempre deslinden responsabilidades (dicho en otras palabras, nunca hay responsables, nunca hay culpables, no hay autoridades que sean llamadas a rendir cuentas, y sean sancionadas de manera ejemplar y pública). Lo que sí es el común denominador, es que jamás se fincan responsabilidades a “pseudo servidores públicos”, que llevan a la práctica un sinnúmero de responsabilidades administrativas, incluso la comisión de delitos.

La irresponsabilidad y la omisión siguen siendo el común denominador en el sistema vigente, en torno al tema de los cuerpos que alberga el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. En mi opinión, la crisis que vive el IJCF, es provocada por la Fiscalía del Estado, que debe determinar legalmente la entrega de un cuerpo a sus familiares. Según lo establece la Ley de Personas Desaparecidas del estado de Jalisco, en su numeral 92: “Los no localizados e identificados, no pueden ser incinerados, destruidos o desintegrados”. Y la orden de entrega corresponde directamente al Agente del Ministerio Público.

Recientemente fue grotesco lo sucedido en el IJCF, fotografías de cómo había cuerpos hasta en el piso que eran tratados indignamente salieron a la luz pública, incluso se publicaron. Mientras autoridades al darse cuenta de la filtración de las mismas, acudieron a demostrar que todo estaba en orden (según ellos) dando una limpieza cosmética en el IJCF, y buscando a los que tomaron y filtraron la foto, para ejercer represalias en contra de ellos.

Es importante conocer y practicar el ordenamiento legal estatal, nacional e internacional sobre la materia: a nivel estatal tenemos una ley que llegó tarde: la Ley de Personas Desaparecidas, así como la de Víctimas, el Reglamento del IJCF, y el Reglamento interno de la Fiscalía del estado. A nivel nacional contamos al menos con el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley General de Desaparición Forzada. Y a nivel nacional podemos apoyarnos con los siguientes instrumentos legales: la Convención Internacional sobre desaparición forzada de personas, del año 1994. Y la Convención Internacional para la Protección de todas las personas contra la desaparición forzada de 2007.

Es tiempo de renovar a aquellos operadores de justicia en Jalisco que han demostrado incompetencia e indolencia sobre el tema.

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La violencia e inseguridad están tomando tintes sin precedentes en Jalisco, al grado de que cientos de personas se vieron forzadas a dejar sus “hogares” por motivos de inseguridad y violencia. Tal es el caso de Teocaltiche (en los altos de Jalisco), municipios y pueblos circunvecinos. Como en todos los casos donde reina la anarquía en el estado, las autoridades tienden a minimizar el problema, señalaron en su momento que eran “hechos aislados”. Muy a la usanza de la vieja escuela por parte de las autoridades, en los años ochentas del siglo pasado.

Vemos con preocupación cómo en Jalisco se va deteriorando el tejido social, a consecuencia del debilitamiento de las instituciones gubernamentales estatales (por haber participado o participar, directa o indirectamente con grupos delictivos). Y en contraste, observar cómo se robustece la delincuencia organizada, al grado que en un gran número de municipios de la entidad las autoridades han pasado a ser subordinados de los jefes fácticos, que son prácticamente el poder detrás del trono. En Tecalitlán los policías entregaron a la delincuencia organizada a tres personas de origen italiano por la cantidad de 3 mil pesos, lo cual generó un escándalo a nivel internacional.

Uno de los casos más mediáticos sobre desaparición forzada recientemente fue el de la familia Villaseñor, que después de estar 15 días en el estatus de desaparecidos, aparecieron con vida en una gasolinera en Jalisco, de quienes no se tenía pistas desde el 25 de marzo, cuando regresaban de sus vacaciones de la Ciudad de México. Cuatro miembros de la familia, tres adultos y un niño de 9 años fueron liberados alrededor de las 2:30 a.m. un viernes, en la comunidad de la Laja, municipio de Zapotlanejo, a unos cuantos kilómetros de donde habían sido levantados. Todos se encontraban en buen estado de salud. Un día antes, las autoridades habían reportado que una niña de solo 18 meses había sido encontrada en buen estado de salud en un lote baldío en el municipio de la Barca Jalisco.

La autoridad mezquinamente intento lucrar con este “hallazgo”, cuando en realidad nada tuvo que ver con el mismo, sino que fue decisión de los criminales dejarlos en libertad.

Anteriormente los ciudadanos vivíamos en relativa tranquilidad en Jalisco, desde hace aproximadamente una década se disparo la inseguridad y violencia. Comenzaron las llamadas desapariciones o levantones, estos eran regularmente unipersonales y esporádicos. Hoy lamentablemente, los levantones se llevan a cabo en Jalisco hasta en grupos de 3, 4, 5 o más personas, en cualquier lugar y a cualquier hora.

Por el delito de Desapariciones Forzadas, más de 120 uniformados están involucrados en Jalisco. Ya hay investigaciones contra jefes policiacos, pero los presidentes municipales gozan de total impunidad hasta el momento en que, dicho en otras palabras, el hilo se revienta por la parte más delgado.

Resulta grave que el mismo Gobernador admite que la delincuencia organizada está infiltrada en instancias relacionadas con la seguridad en Jalisco. Otro grave problema que enfrenta Jalisco es el de los feminicidios, en el año 2019 se acumularon 292 casos, el mayor número en la década.

En base a lo anterior, los conceptos tradicionales en México son cosa del pasado. Democracia, según la RAE: “es un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes”. Etimológicamente, la palabra proviene del griego δημοκρατία (democratía), que se compone de los términos δῆμος (démos), que significa ‘pueblo’, y κράτος (krátos), que significa ‘poder’. Así, la democracia es el gobierno del pueblo.

El concepto practico de la democracia se ramifica en diversos tipos. No obstante lo anterior, en Jalisco hemos entrado en una nueva fase: la “Narcodemocracia”, e intentaré explicarlo en las siguientes líneas.

Desde hace algunos años se dice a nivel internacional que México vive en un narcoestado. El mismo Presidente de nuestra nación lo ha aceptado, y señalo lo siguiente: “El poder político fue coptado por el narcotráfico y en muchas ocasiones, en algunas entidades del país, el estado como tal, ha funcionado en favor del crimen organizado”. Que en mi opinión la palabra ‘narco’ es limitativa, con respecto a la gran diversificación de actividades que lleva a la practica la delincuencia organizada. Van desde: lavado de dinero (narcoempresas), el secuestro, la extorsión, cobro de derecho de piso, trata de personas, robo de vehículos, robo de autopartes, tráfico de órganos, robo y venta de combustible. Solo por mencionar algunas actividades que practica la delincuencia organizada en nuestro país.

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El uso del término de narcoestado comenzó a implantarse en los años ochenta con la aparición de poderosas organizaciones mafiosas en países como Colombia. Hace aproximadamente 20 años, ya hablábamos de que México iba en la ruta de la colombianización.

Para el Dr. Paul Rexton Kan, los narcoestados se pueden dividir en cinco categorías, según su nivel de dependencia del comercio de narcóticos y de la amenaza que el narcotráfico en dicho país representa para la estabilidad nacional e internacional. Estas cinco categorías son: incipiente, en desarrollo, serio, crítico y avanzado.

Sin duda alguna, en México son varios estados o regiones que soportan a sus pueblos con una narcoeconomía, que no es sino depender directamente de los “negocios” que llevan a la práctica la delincuencia organizada y benefician a sus habitantes, sustituyendo las actividades que en teoría debería ejercer el gobierno en turno.

En mi opinión las instituciones en México se han debilitado, y a su vez la delincuencia organizada se ha robustecido, entrando directamente a la coptación de Presidencias Municipales, comisarías policiacas y hasta gobiernos estatales, con todo y todo…

La Narcodemocracia se impone en Jalisco, y funciona de manera directa e indirecta.  1. Directa: la delincuencia organizada busca al candidato de cualquier partido político, y lo hace sabedor de las reglas del juego. O se alinea con ellos, o no participa, bajo amenaza de muerte. De manera indirecta o por exclusión decide quien se queda como candidato a un puesto de elección popular: al amenazar o dar muerte a candidatos que no se alinearon a sus intereses. Al final solo quedaran los que ellos deciden. Caso concreto: Jilotlán de los Dolores, municipio en el que de trece partidos políticos solo participo uno. En Jalisco nuestra democracia esta coptada, la narcodemocracia esta imponiendo sus reglas.

La pasada elección sin duda alguna fue la más violenta en la historia del México contemporáneo, pues hubo casi un centenar de ataques directos que culminaron en homicidios contra candidatos a un puesto de elección popular. Más de 800 atentados contra este sector de la población. En Jalisco fue común la amenaza a candidatos, los levantones a los mismos, y asesinatos directos.

Otro tema no menos importante, es el que enfrentan los pueblos originarios de México asentados en Jalisco. Desde hace algunos años, se ha complicado la situación de estos. Lamentablemente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en Jalisco es letra muerta (leer artículos 1 y 2). 

En los últimos meses en Jalisco, todos somos testigos de ver cómo cientos de personas integrantes de los pueblos originarios de México, deambulan por las calles de la zona conurbada. En sus rostros podemos detectar el dolor y sufrimiento que llevan en sus espaldas. En muchos cruceros de nuestras calles podemos ver a una niña de aproximadamente 14 años, cargando en sus hombros a otra niña de aproximadamente 3 años (de igual manera pueden ser niños). En base a lo anterior, no se puede precisar si es su hermana o madre. Ante la indiferencia e indolencia de todos: (autoridades y sociedad en general), vemos como estos pequeños seres originalmente dueños de estas tierras y que fueron desplazados poco a poco por el mestizo, fraguan sus propia suelas pisando el asfalto ardiendo, al medio día. A base de carne, hueso y piel, pues muchos de ellos no traen ni siquiera sandalias, los soportan tan solo las plantas de sus pies...

Acaso estos niños y niñas serán los “nadie” de Eduardo Galeano. Los “desechables” de José Saramago.

Estos niños invisibles que en la mayoría de los casos después de su triste número, que consiste en hacer malabares con pelotitas, en la mayoría de los casos su pago es la indiferencia e indolencia del verdadero invasor en estas tierras (el mestizo).

Y las preguntas son:

1. ¿Qué están haciendo las autoridades del estado de Jalisco al respecto?

2. ¿Quienes reclutan o esclavizan a estos niños?

3. ¿Quienes entrenan, preparan y capacitan a estos niños, que son víctimas del delito de explotación infantil?

4. ¿Qué acaso este fenómeno de desplazamiento forzado no amerita una investigación seria y objetiva?

5. ¿Cuales son los motivos por los que hay un evidente desplazamiento forzado?

6. ¿A qué se están enfrentando las comunidades de pueblos originarios en Jalisco?

7. ¿Dónde están las y los activistas que no rompen un plato para defender los derechos constitucionales de estos seres?

8. ¿Cómo hace una niña indefensa en un mundo desconocido, que no habla español para pedir que se respeten sus derechos de niños?  

   

9. En este solo hecho hay sin duda concurso de delitos y Violaciones flagrantes a la CPEUM: Explotación infantil. Trata de personas. Esclavitud. Trabajos forzados.

Recordemos que los pueblos originarios de México son considerados vulnerables a nivel nacional e internacional. 

Desde hace cierto tiempo, hay teorías de que están asfixiando a las comunidades originarias de México, al menos 3 bandos que resultan altamente peligrosos para ellos: a) Los ganaderos (que por medio de litigios corruptos y engañosos, se apoderan de facto de grandes extensiones de tierra, impidiendo el libre tránsito de los habitantes de esta región). b) La delincuencia organizada (que dicta las reglas, y restringe el acceso a diversos puntos de estas regiones) pues se producen fuertes cantidades de droga que custodian celosamente. Y por si fuera poco. c) El mismo gobierno, que solo se aparece para lucrar con su imagen y sus necesidades en tiempos electorales, para nunca más volver.

Como podemos apreciar, la problemática en Jalisco es altamente compleja y multifactorial. Es precisa la intervención del Gobierno Federal y el apoyo y respaldo de autoridades internacionales, para diagnosticar y resolver el grave problema que padecemos los jaliscienses en materia de inseguridad y violencia.