1. Relevancia de las elecciones 2021
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Cinco claves para entender el Proceso Electoral 2020-2021

 
Yuri Beltrán

Consultor independiente. Miembro del Observatorio de Reformas Políticas de América Latina

José Antonio Carrera

Profesor-investigador de la UAM Iztapalapa

 

 

Introducción

Mucho se ha escrito respecto a que el Proceso Electoral 2020-2021 es el más grande en la historia de la política mexicana. Aunque es una afirmación verdadera, definir la magnitud de los comicios únicamente a partir del número de cargos a elegir (más de 20 mil), la ciudadanía inscrita (alrededor de 92 millones de personas en la lista nominal), o el posible número de casillas (más de 163 mil), se desviaría la atención sobre muchos de los aspectos que robustecen el entramado electoral, algunos de ellos novedosos, cuya solución requiere una enorme dosis de creatividad y fortaleza institucionales.

Si bien el sistema electoral mexicano es reconocido internacionalmente, hay elementos que tienen origen reciente. Hay que poner atención en aquellos temas que hoy son una realidad: la paridad de género en la postulación de candidaturas y los esfuerzos por erradicar la violencia política de género; la reelección, sus límites y alcances; el voto desde el extranjero y la representación migrante, entre otros. Más aún, algunos de ellos serán un nuevo reto para las autoridades electorales mexicanas; y todo ello, bajo el contexto de la pandemia de COVID-19, que obliga a contemplar la salud de la ciudadanía como un elemento más de la ecuación cívica democrática.

El presente artículo tiene por objetivo analizar cinco puntos relevantes, que deben ser observados y evaluados durante el presente proceso electoral, así como ilustrar su importancia e incidencia en la política mexicana.

 

Postulación y reelección

La reelección es uno de los desafíos más importantes para el actual proceso electoral. Por primera vez, quienes hoy ocupan un escaño en la Cámara de Diputados federal, pueden buscar repetir en el cargo.

Aunque en la mayoría de los países de América Latina o en los Estados Unidos de América la reelección se celebra de manera inmediata en el ámbito legislativo, en nuestro país es un tema parcialmente novedoso. En el México moderno la reelección inmediata no tenía cabida, como salvaguarda para evitar que la competencia electoral se desnivelara desde el poder público. No obstante, era posible dejar pasar un periodo de mandato para volver a contender por el mismo puesto electivo.

Como es sabido, la reelección fue reasumida en México, pues fomenta la profesionalización del legislador en términos de eficiencia y eficacia, al tiempo que dinamiza la rendición de cuentas. Pero más allá de ello, la reelección es un derecho eminentemente ciudadano y no de los partidos políticos, pues permite que sea un canal que, en palabras de Dieter Nohlen, ciudadaniza la política en ambas direcciones: permite libremente la postulación, abre la oferta política, y es un ejercicio de evaluación de las funciones.

Sin embargo, llegamos al 2021 sin regulación ni legislación secundaria clara, por lo que el Instituto Nacional Electoral (INE) tuvo que emitir lineamientos de postulación, a través de una discusión que tomó en cuenta estándares internacionales, como lo es específicamente el establecimiento de limitaciones y cambios que no afecten a legisladores en funciones. Por ello, el INE determinó que no era necesaria la separación del cargo de los aspirantes a reelección, así como evitar el uso indebido de recursos públicos inherentes a los cargos legislativos en funciones; y en todo momento se establecieron reglas que garantizan proporcionalidad en la contienda, facilitan la posibilidad de la denuncia oportuna ciudadana, e impiden el uso de recursos en actos oficiales y medios de comunicación.

Paridad de candidaturas en gubernatura

En nuestro país, la representación política de las mujeres ha sido históricamente acotada. Las normas que hoy se tienen en temas de paridad, son productos de una pacífica lucha que se ha dado desde hace décadas, pero que ha cobrado especial eficacia en los últimos años. Hoy, la paridad de género es un anhelo plasmado en la Constitución, pues la toma de decisiones mejora cuando en ella participan todos los miembros del colectivo social. Así, tanto en el Congreso de la Unión, como en los Congresos locales; los Consejos Generales del INE y los Organismos Públicos Locales (OPLES) a nivel general, local y distrital; municipios y concejalías, órganos de dirección partidista, etcétera, es posible ser testigos de cuerpos colegiados paritarios y plurales.

Si bien la paridad ya estaba en distintos cuerpos colegiados, la representación de mujeres en gubernaturas sigue siendo numéricamente limitada. De esta manera, en 2021, los partidos políticos mexicanos deberán cumplir el principio de paridad de género para las candidaturas a las gubernaturas, lo que obliga a los partidos políticos a postular mujeres en al menos 7 de 15 candidaturas a la gubernatura.

Lo anterior es sumamente valioso porque permitirá que las mujeres sigan destacando en la vida interna de los partidos políticos y por ende, en la vida pública. Asimismo, permitirá realizar evaluaciones ciudadanas con criterios más robustos respecto a los gobernantes salientes.

 

Voto en el extranjero y voto electrónico

Otro de los grandes temas en que hay que poner atención es, sin duda, el voto de las y los mexicanos residentes en el extranjero. En 2021, once entidades federativas tendrán votos de su ciudadanía residente en el extranjero: nueve de ellas elegirán gubernatura,[1] mientras que Jalisco elegirá los escaños de representación proporcional, y la Ciudad de México por primera vez una diputación migrante.

Cabe señalar que en la elección presidencial de 2018, la ciudadanía migrante de las once entidades federativas representó el 50% del registro y el 54% del voto. Ahora bien, aunque la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero (LNERE) se construye en cada Proceso Electoral, y por ello la de 2021 se encuentra aún en construcción, es posible mencionar que hay dos factores que incidirán directamente en la participación extraterritorial: el primero, que al tratarse de elecciones intermedias, ningún cargo federal estará en las boletas extraterritoriales; mientras que por otro lado, se implementará por primera vez el voto electrónico por internet.

A diferencia de 2018, la ciudadanía en extranjero no votará por ningún cargo federal en el 2021, lo cual abre un espacio de acción muy interesante a los OPLES participantes, pues les da la batuta para el desarrollo de estrategias propias de difusión y promoción para captar el voto de su diáspora. Asimismo, será la primera vez que el INE pone a prueba el mecanismo de votación por internet, el cual será una opción adicional al ya conocido sistema postal.

Es también una elección histórica porque será la primera vez que el INE pone a prueba su sistema de votación electrónica remota, pues en la reforma electoral de 2014 se estableció como la autoridad exclusiva para ello. De esta manera, siete años después, la ciudadanía en el extranjero tendrá una herramienta poderosa y segura para la emisión de su voto fuera de las fronteras.

Con cifras de enero de 2021, se han tramitado 1.2 millones de credenciales desde el extranjero, de las cuales el 48% corresponden a trámites de las once entidades que tendrán elecciones extraterritoriales. A dos meses de cerrarse el registro, se han registrado casi 11 mil personas en la LNERE, de las cuales el 59% ha decidido optar por la modalidad electrónica.

 

Solidez Institucional: entre la Autonomía y Libertad de expresión

           

En semanas pasadas, trascendió en medios internacionales el caso de las plataformas sociales Twitter y Facebook, que determinaban bloquear la cuenta del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Ello volvió a abrir el debate acerca de la libertad de expresión y sus límites y en el contexto de las elecciones mexicanas, ello resulta nutritivo y relevante.

¿Por qué? Es sencillo: desde que tomó posesión, el presidente López Obrador diariamente ha utilizado los medios de comunicación para difundir una conferencia de prensa en las que, a través de una narrativa gubernamental, difunde lo que considera aciertos, condena los cuestionamientos de sus adversarios, y propone su visión, a través de lo que Jürgen Habermas denomina “sobreexposición”.

Cabe recordar lo que Owen Fiss propuso en su obra La ironía de la libertad de expresión, al mencionar que debe haber instituciones del Estado encargadas de examinar controversias en temas que dominan la discusión pública, como son los procesos político-electorales, que por sí mismos crean tensión en temas de libertad. Sin embargo, dichas instituciones deben ponderar y asegurar la igualdad como una de las vigas centrales de la contienda política.

Así, en el marco de lo dispuesto por el artículo 134 constitucional, los gobernantes deben abstenerse de realizar comunicaciones que intervengan en el proceso electoral. La competencia política debe darse en un plano de igualdad, lo que sólo es posible en la medida en que participen partidos y candidatos, sin intromisión alguna de funcionarios.

Ningún servidor público -incluyendo al presidente de la República- debe tener la posibilidad de afectar la contienda ni la equidad de las elecciones, a través de la difusión de mensajes a favor o en contra de los actores participantes.

La libertad de expresión está salvaguardada. Los Poderes de la Unión deben permanecer ajenos a la contienda electoral, por lo que resulta indispensable incluir en las funciones del árbitro electoral el propósito social que tiene la comunicación política, en términos de lo que Noam Chomsky cataloga como “los guardianes de la libertad de expresión”.

 

Pandemia del COVID-19

Finalmente, todo lo anterior debe considerar un elemento adicional en la ecuación: el COVID-19, que ha obligado a repensar absolutamente los procesos electorales, con la adición de que cuidar la salud de la ciudadanía y de las personas funcionarias de casilla y electorales, sea una prioridad. Las elecciones periódicas, libres, inclusivas, competitivas, igualitarias, decisivas, etcétera, que son una parte fundamental para estimular la estabilidad política de las sociedades modernas, ahora requieren un connotado adicional: ser seguras para la salud ciudadana.

El año pasado fue el pilotaje de algunas medidas de salud implementadas en diversas latitudes para sus procesos electorales. Al inicio de 2020, había planeadas cerca de 90 elecciones, que -celebrándose en tiempo o postergadas- nos dieron muchas lecciones en el mundo electoral.

Fuimos testigos de comicios como los de Corea del Sur o los Estados Unidos de América, en donde se implementaron medidas especiales, como distintas modalidades de votación (establecimiento de casillas regulares, protocolos para electores en cuarentena, y personas con COVID-19); campañas de difusión masiva en medios de comunicación tradicionales; inversión en materiales sanitarios, protocolos de sanitización, así como de escrutinio y cómputo, entre otras.

En México ello no ha sido la excepción, pues se han diseñado protocolos que previenen y mitigan la interacción persona-persona, evitando la contaminación de objetos comunes y reduciendo los riesgos inherentes al COVID-19 en los espacios electivos. La primera prueba se tuvo con las elecciones locales celebradas en Coahuila e Hidalgo durante 2020, en las cuales se estableció un protocolo de atención para la operación de la Jornada Electoral, que fue el inicio de una estrategia de “salud electoral”, que se ha ido sofisticando para el Proceso Electoral 2020-2021. Hay protocolos para la capacitación de funcionarios de casilla, la realización de sesiones de consejos locales y distritales, el funcionamiento del trabajo interno, las notificaciones, etcétera, con el objetivo de no sacrificar el ejercicio del voto a causa de la pandemia. 

 

Conclusión

El Proceso Electoral 2020-2021 presenta posibles soluciones a nuevos retos emanados de viejos dilemas del sistema electoral mexicano. Sin duda, poner atención a ellos durante estos meses, será una oportunidad para salir fortalecidos, estratégicos, transparentes, y seguir siendo un Estado cercano a la ciudadanía, que haga énfasis en la protección tanto de su salud, como de la democracia. Ello se puede lograr a través del flujo de información y el respeto irrestricto a las normas vigentes.

Este texto es una invitación para que la ciudadanía ponga atención especial en dichos puntos relevantes de los comicios a celebrarse este año y para que, además, el interés en ellos fomente el deseo y compromiso de participar en la renovación de la Cámara de Diputados, así como de los poderes locales.

Luego del 6 de junio, podremos construir mayores certezas en tanto a qué diputaciones o municipios fueron reelectos (o en todo caso cuáles optaron por la reelección, y no obtuvieron el aval ciudadano), cuántas mujeres conquistaron la gubernatura de sus respectivos estados; conoceremos más acerca de la participación de la migración mexicana en los comicios nacionales; y sobre todo, confirmaremos que la celebración de elecciones libres también pueden ser un garante para cuidar la salud de toda la ciudadanía.

Notas

 

[1] Entre las cuales Chihuahua, Guerrero, Nayarit, Querétaro y San Luis Potosí lo harán por primera vez. Por otro lado, Las entidades que aún no han implementado voto desde el extranjero son: Baja California, Campeche, Durango, Hidalgo, Nuevo León, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tlaxcala, Tamaulipas y Veracruz.